Historia de vida de un obrero

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Durante la Restauración, el movimiento obrero español se dividíó en dos corrientes. Estas dos corrientes nacieron a raíz de la formación, en 1864, de la AIT (Asociación Internacional de Trabajadores), en Londres y cuyo dirigente fue Karl Marx en su lucha contra el capitalismo.

Por un lado estaban los seguidores de Carlos Marx y por otro los seguidores de Bakunin, de tendencia anarquista.
Es, a raíz de la visita a España de Giuseppe Fanelli (1868)
seguidor de Bakunin, con el objetivo de organizar la sección española de la Internacional, cuando la corriente anarquista alcanzó su mayor desarrollo. Se fundan periódicos que reivindican los derechos obreros y las zonas donde sus tesis triunfan serán sobre todo en Barcelona y Andalucía. Sin embargo la corriente marxista tuvo mayor desarrollo en Madrid.


Durante la Primera República (1873) se produjo una oleada de huelgas, manifestaciones,... Que obligaron a los patronos a hacer concesiones a los obreros (en sueldos y horas de trabajo),  pero en 1874, tras el Golpe de Estado de Pavía, el gobierno de Serrano decretó la abolición de la Internacional teniendo que moverse, a partir de ese momento, en la clandestinidad. En definitiva, el Sexenio significó una etapa de clara toma de conciencia política y organizativa para el movimiento obrero español, así como el momento de asimilación de las principales corrientes ideológicas que existían en el mundo obrero europeo. Sobre todo, trajo consigo la implantación del anarquismo y del marxismo.


El anarquismo se implantó sobre todo en Cataluña, Aragón, Valencia y Andalucía. A finales de la década de los ochenta, obreros y campesinos anarquistas se inclinaron por un activismo predominantemente sindical y reivindicativo; sin embargo una minoría de radicales optó por la acción directa (huelga violenta o atentados), de hecho, la década de los noventa y los inicios del Siglo XX, se caracterizaron por una oleada de atentados contra reyes, presidentes y jefes de Gobierno de toda Europa (asesinato de Cánovas o Canalejas durante el reinado de Alfonso XIII), cuyas acciones provocaron una represión indiscriminada hacia todo el movimiento libertario. A pesar de ello, los sindicatos anarquistas continuaron creciendo en esta época, al tiempo que una oleada de huelgas exitosas en las regiones industriales y en el campo andaluz y extremeño, potenciaron la implantación de los sindicatos libertarios. Sin embargo hubo momentos como en 1881, durante el gobierno de Sagasta,  en el que se permitieron las asociaciones y, en este contexto, los anarquistas fundaron la Federación de Trabajadores de la Regíón Española (FTRE).


El Socialismo  hacia 1874, agrupaba a unos escasos grupos en torno a la Asociación del Arte de Imprimir  presidida por Pablo Iglesias. En 1879 fundaron el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) siendo Pablo Iglesias su primer secretario.  Su primer programa se basaba en tres objetivos:

1. Abolición de las clases y emancipación de los trabajadores

2. Transformación de la propiedad privada en propiedad colectiva

3. Conquista del poder político por la clase obrera


El socialismo tuvo mayor implantación en Extremadura, Castilla la Nueva y Madrid, desde donde se extendería a centros mineros e industriales de Asturias, Vizcaya, o Valencia.  Su medio de expresión fue el periódico El Socialista (1886) que era el órgano oficial de expresión del partido. Tras la crisis de 1887, se creó en Barcelona, 1888, el sindicato socialista Uníón General de Trabajadores (UGT), su fin era mejorar las condiciones de vida y de trabajo de los obreros, para ello utilizaron la huelga y la negociación. Una de sus principales iniciativas fue la celebración a partir de 1890 de la Fiesta del 1º de Mayo como una cita anual del movimiento obrero. El arraigo de este sindicalismo reformista fue lento salvo en Vizcaya y Asturias. Tendrán que esperar hasta 1909 para conseguir el primer escaño de diputado por Madrid.

Por último, estaría el Sindicalismo Cristiano promovido por la iglesia, en su intento de adaptarse a las nuevas corrientes reivindicativas. Funda los Círculos Católicos de Obreros que desarrollaran un sindicalismo conciliador pero tendrá escasa influencia, sólo en algunas zonas agrícolas.

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