Hegel y Marx: La Dialéctica, la Plusvalía y el Progreso Histórico
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La Dialéctica Hegeliana: Progreso Moral e Historia
Immanuel Kant sostenía que no hay progreso moral, solo tecnológico. Georg Wilhelm Friedrich Hegel, sin embargo, se opondrá a estas ideas de Kant, afirmando que sí hay progreso moral como resultado de la historia. Para Hegel, la historia es inherentemente dialéctica, funcionando según un proceso de tres fases: tesis, antítesis y síntesis. Toda afirmación (tesis) conlleva en sí misma una negación (antítesis). Estas dos fuerzas se enfrentan, y este conflicto solo puede ser superado en una fase superior: la síntesis.
La síntesis es un momento de superación donde se integran los elementos más racionales y valiosos tanto de la tesis como de la antítesis. Esta síntesis, a su vez, se convierte en una nueva tesis, generando una nueva antítesis, y así sucesivamente, formando una cadena ininterrumpida. Hegel postula que este proceso histórico culminará en una síntesis final.
Cada nueva síntesis incorpora un mayor grado de racionalidad, lo que implica un avance en la moralidad y la libertad. Por consiguiente, la historia posee un sentido y una dirección clara, progresando de manera constante, incluso cuando en ocasiones parezca retroceder. Para Hegel, como idealista, lo que progresa son las ideas. Este proceso dialéctico culmina en una síntesis final donde la libertad, la racionalidad y la moralidad alcanzan su pleno triunfo.
La Plusvalía y la Lucha de Clases en Karl Marx
Para Karl Marx, el trabajo es la actividad esencial que define al ser humano. El trabajo consiste en la transformación de la naturaleza para satisfacer necesidades, utilizando para ello diversos medios (herramientas). Estos medios son lo que Marx denomina medios de producción.
La relación entre el trabajador y el propietario de los medios de producción determina el tipo de sociedad. Marx identifica dos escenarios principales:
Tipos de Sociedades según la Propiedad de los Medios de Producción
- Cuando el trabajador no es propietario de los medios de producción: Se identifican tres tipos de sociedades históricas: esclavista, feudal y capitalista.
- Cuando el trabajador es el propietario de los medios de producción: Solo existe un modelo, el comunismo.
Entre estos sistemas existe una secuencia histórica. Al igual que Hegel, Marx concibe una síntesis final: el comunismo, donde la libertad, la razón y la moralidad alcanzarán su plenitud. Marx sostenía que la transición entre cada sistema se produce a través de la lucha de clases. Dado que en el comunismo no existen clases sociales (todos son iguales), la lucha de clases cesa, lo que lo convierte en la síntesis final de la historia.
Según Marx, la economía clásica establece el precio de un bien a partir de la materia prima, el trabajo, los costes de producción y, finalmente, un 'plus' añadido. La plusvalía es precisamente este 'plus', el valor adicional que adquiere una mercancía una vez transformada. Marx argumenta que este 'plus' no debería ser una adición arbitraria al precio, ya que el verdadero valor es generado por el trabajo. Sin embargo, una parte significativa del valor generado por el trabajo retorna al propietario de los medios de producción y no al trabajador. A lo largo de la historia, la proporción del valor del trabajo que se devuelve al trabajador ha ido disminuyendo progresivamente.
El sentido último de la historia, para Marx, es la progresiva disminución de la expropiación por parte del propietario y la eliminación de la lucha de clases, que surge de los intereses opuestos y antitéticos entre el propietario y el trabajador. Este objetivo solo se logra plenamente en el comunismo.