La gran insurrección de Cuba

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6. LA GUERRA EN ULTRAMAR

En 1895 estalló en Cuba una nueva insurrección a la que se sumó más adelante la rebelión de las Islas Filipinas. Después de una corta guerra con EEUU, en 1898, España perdíó sus últimos territorios coloniales y quedó inmersa en una grave crisis política y moral.

6.1. Cuba, la perla de las Antillas

Tras la Paz de Zanjón (1878), los cubanos esperaban de la Administración española una serie de reformas:

- Participación en el gobierno

- Libertad de comercio

- Eliminación de la esclavitud

Sin embargo, ninguna de ellas había sido tomada en consideración por la administración cubana debido a la oposición de los negreros y comerciantes peninsulares.

Siguiendo el modelo bipartidista de la Península, se crearon en Cuba:

- El Partido Autonomista:
Compuesto por cubanos. Pedía la autonomía para la isla, defendía un programa de reformas políticas y económicas sin llegar a la independencia y había conseguido una amplia representación en el Parlamento español.

- La Uníón Constitucional:
Compuesto por españoles instalados en la isla.

El partido liberal de Sagasta llegó a concretar la eliminación formal de la esclavitud en 1888 y aunque propuso en 1893 una reforma del estatuto colonial de Cuba, no tuvo éxito debido a la fuerte presión de los intereses económicos españoles.

La ineficacia para introducir reformas hizo que José Martí fundara el Partido Revolucionario Cubano, cuyo objetivo era conseguir la independencia, lo que hizo que lograse el apoyo de EEUU y de antiguos caudillos revolucionarios.

En 1891, el gobierno español elevó las tarifas arancelarias para los productos importados a la isla. Por aquel entonces, el principal cliente económico de Cuba era EE.UU., es por ello que el presidente norteamericano William McKinley manifestó su protesta ante tal situación. Amenazó con cerrar las puertas del mercado estadounidense al azúcar y al tabaco cubano si el gobierno español no modificaba su política arancelaria.

6.2. La gran insurrección

En 1879 se produjo un nuevo intento de insurrección contra la presencia de los españoles en la isla, que dio lugar a la Guerra Chiquita.
La sublevación de los cubanos fue derrotada al año siguiente por la falta de apoyos, la escasez de armamento y la superioridad del ejército español. Pocos años después, el Grito de Baire de 1895 dio inicio a un levantamiento generalizado, que se extendíó rápidamente hasta La Habana. El jefe del gobierno español, mandó un ejército al mando del general Martínez Campos que no consiguió controlar militarmente la rebelión, por lo que fue sustituido por el general Weyler, que decidíó iniciar una fuerte represión. Organizó las concentraciones de campesinos, a los que recluía para evitar el contacto con los combatientes y evitar su aumento.

En 1897, el nuevo gobierno liberal destituyó a Weyler y encargó el mando al general Blanco, que inició una estrategia de conciliación con la esperanza de evitar el conflicto con EE.UU. Para ello decretó la autonomía de Cuba, el sufragio universal masculino, la igualdad de derechos y la autonomía arancelaria. Pero los independentistas se negaron a aceptar el fin del enfrentamiento.

A la misma vez, en 1896 se produjo una rebelión en las Islas Filipinas.
El independentismo fraguó en la formación de la Liga Filipina y en la organización clandestina Katipunan.
La insurrección se extendíó por Manila. El nuevo gobierno liberal nombró capitán a Primo de Rivera, que promovíó una negociación con los jefes de la insurrección, dando como resultado la paz momentánea del archipiélago.

6.3. La intervención de EE.UU

El interés de EE.UU por Cuba había le había llevado a interesarse por su compra, que España siempre había rechazado.

La ocasión para intervenir en la guerra la dio el incidente del acorazado estadounidense Maine, que estalló en el puerto de La Habana. EE.UU culpó falsamente a agente españoles y exigíó a España la retirada de Cuba. El gobierno español negó cualquier vinculación con el Maine y amenazó con declarar la guerra en caso de invasión de la isla. Comenzaba así la guerra hispano-norteamericana.

Una escuadra española fue derrotada en la batalla de Santiago.
Estados Unidos también derrotó otra escuadra en Filipinas. En 1898 se firmó la Paz de París, por la cual España se comprometía a abandonar Cuba, Puerto Rico y Filipinas, el ejército español regresó vencido y en unas condiciones lamentables.

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