Fernando Pessoa: Explorando su Universo de Heterónimos y Legado Literario
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Fernando Pessoa y el Fenómeno de los Heterónimos
Fernando Pessoa: Biografía y Contexto Literario
El portugués Fernando Pessoa (1888-1935) nació en Lisboa, pero recibió una educación británica en Sudáfrica, adonde se trasladó su madre tras la muerte del padre. Su dominio del inglés le permitiría trabajar más adelante como traductor comercial en Lisboa y escribir parte de su obra en ese idioma. De hecho, casi la totalidad de los únicos libros de poemas publicados en vida fueron colecciones de poesía escrita en inglés: Antinoo (1918), 35 Sonetos y Poemas Ingleses I, II y III.
La Creación de los Heterónimos
Pessoa crea otras vidas: los heterónimos, personalidades poéticas completas e independientes que se vuelven verdaderas a través de su manifestación artística. Los tres heterónimos más conocidos son Álvaro de Campos, Ricardo Reis y Alberto Caeiro.
Álvaro de Campos: El Ingeniero de Vanguardia
Entre todos los heterónimos, Álvaro de Campos fue el único en manifestar fases poéticas diferentes a lo largo de su obra. Era un ingeniero homosexual de educación inglesa y origen portugués, pero siempre con la sensación de ser un extranjero en cualquier parte del mundo. Comienza su trayectoria como un decadentista influenciado por el simbolismo, pero luego se adhiere al futurismo. Tras una serie de desilusiones con la existencia, asume una vena nihilista, expresada en aquel que es considerado uno de los poemas más conocidos e influyentes de la lengua portuguesa: Tabacaria.
Ricardo Reis: El Poeta Clásico y Neopagano
El heterónimo Ricardo Reis se define como latinista y monárquico. De cierta manera, simboliza la herencia clásica en la literatura occidental, expresada en la simetría, armonía, y un cierto bucolismo, con elementos epicúreos y estoicos. El fin inexorable de todos los seres vivos es una constante en su obra, clásica, depurada y disciplinada.
Según Pessoa, Reis se trasladó a Brasil en protesta por la proclamación de la República en Portugal, y no se sabe el año de su muerte. José Saramago, en El año de la muerte de Ricardo Reis, continúa, en una perspectiva personal, el universo de este heterónimo. Saramago hace reencontrarse a Fernando Pessoa, ya muerto, con su heterónimo, que sobrevive a su creador.
Alberto Caeiro: El Maestro de la Simplicidad Sensorial
Alberto Caeiro, nacido en Lisboa, fue la mayor parte de su vida un campesino casi sin estudios formales —solo cursó la instrucción primaria—, pero es considerado el maestro entre los heterónimos, inclusive por el ortónimo (el propio Pessoa). Muertos su padre y su madre, se quedó en casa de una tía abuela, viviendo de una renta modesta. Murió de tuberculosis. También es conocido como el poeta-filósofo, pero él rechazaba ese título y pregonaba una «no filosofía». Creía que los seres simplemente son, y nada más: se irritaba con la metafísica y cualquier tipo de simbolismo de la vida. De los principales heterónimos de Fernando Pessoa, Caeiro fue el único que no escribió en prosa. Alegaba que solamente la poesía sería capaz de dar cuenta de la realidad.
El Legado Póstumo y el Ortónimo
Las obras de estos heterónimos verán la luz tras la muerte del poeta: Poesías de Álvaro de Campos en 1944, Poemas de Alberto Caeiro en 1946 y Odas de Ricardo Reis en 1946. Esta trinidad de poetas se complementa con la producción del propio Pessoa, que adquiere así la condición de ortónimo, es decir, su personalidad original. En esta vertiente, el poeta desarrolla una vena patriótica con influencias simbolistas y modernistas. Todo esto queda plasmado en Mensaje (1934), el único poemario en portugués que vio la luz antes de su muerte.
La Prosa de Pessoa: Bernardo Soares y El Libro del Desasosiego
Pessoa no fue sólo poeta; también tiene una extensa producción ensayística y crítica, entre la que destaca El libro del desasosiego, inédito hasta 1982, y en cuya escritura el escritor empleó los últimos veinte años de su vida. Se trata de una obra compleja, mezcla de diario íntimo, ensayo y poema en prosa que Pessoa atribuye a otro de sus heterónimos: Bernardo Soares.