Fallos del Mercado y la Intervención del Estado: Ciclos Económicos, Externalidades y Bienes Públicos
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El Estado como corrector de los fallos del mercado
El mayor protagonismo del Estado en la economía se debe a la constatación de una serie de límites o fallos del mercado. El mercado, como veremos a continuación, no siempre asegura que las decisiones tomadas desde el punto de vista de los intereses particulares sean las óptimas para el conjunto de la sociedad.
¿Qué son los fallos del mercado?
Los fallos del mercado son situaciones en las que el mercado no hace un uso eficiente de los recursos disponibles. Estos fallos se centran en:
- Los ciclos económicos.
- Las externalidades.
- Los bienes públicos.
- La falta de competencia.
- La equidad.
Los ciclos económicos
Uno de los fallos del mercado con peores consecuencias para las personas son las crisis periódicas, acompañadas de fuerte desempleo, que sufren las economías de mercado.
La aportación keynesiana
Keynes criticaba la postura de muchos de sus colegas, que consideraban que el mercado se bastaría por sí solo para salir de la crisis. Keynes argumentaba que no se podía esperar que los mecanismos naturales del mercado produjeran la recuperación, y que el Estado debía intervenir activamente en la economía para estimular la demanda agregada, con el fin de empujar con su actuación a los empresarios y consumidores.
Las externalidades
Existen externalidades cuando la actividad de una empresa o de un consumidor produce efectos externos que afectan a terceros. Estas externalidades pueden ser positivas o negativas para la sociedad. Cuando son negativas, otras personas sufren las consecuencias, sin que los causantes de estas externalidades asuman los costes.
Ejemplo de externalidad negativa: El consumo de tabaco.
En el otro extremo están las externalidades positivas.
Ejemplo de externalidad positiva: La investigación científica. En este caso, los precios del mercado no reflejan todos los efectos positivos que la empresa que genera la investigación merece.
El Estado como corrector de las externalidades
El Estado puede intervenir para corregir las externalidades de las siguientes maneras:
- Impuestos y subvenciones: El Estado puede establecer impuestos sobre las actividades que afectan negativamente a la sociedad o subvencionar aquellas actividades que resultan más beneficiosas. Por ejemplo, las inversiones en energías alternativas benefician a toda la sociedad.
- Regulación de las actividades: El Estado también puede restringir aquellas actuaciones que generan efectos negativos o promover las que tienen efectos positivos.
Los bienes públicos puros y el consumidor parásito
Se llaman bienes públicos puros aquellos que, por sus características, solo pueden ser ofrecidos a todos o a nadie. Las empresas privadas no están interesadas en producirlos, ya que, por definición, es difícil impedir que cualquier persona los utilice sin pagar.
Un consumidor parásito es aquel que no está dispuesto a pagar por la utilización de bienes y servicios porque prefiere consumirlos gratis, aprovechándose de que otros sí pagan.