La expansión imperial del Siglo XVI

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Carlos 1 y Felipe 11, la defensa del Imperio
Carlos 1 heredó el título de emperador en unas circunstanc ias sumamente difíciles. Se acababa de producir la rebelión religiosa y política de los protestantes en Europa central, Francia aspiraba al dominio de Italia, y en el Mediterráneo aparecía cada vez más amenazadora la expansión del Im­ perio turco. Carlos 1 entendíó que tenía una gran misión histórica: el mantenimiento de una monar­ quía cristiana y universal, cuya jefatu ra espiritual ostentaba el Papa, frente a la amenaza de los pro­ testantes, los turcos y Francia. Para defender su idea de Imperio, el monarca se vio envuelto en continuas guerras, y prestó más atención a su función como emperador que como rey español.En 1556, el emperador abdicó en su hijo Feli- pe 11,a quien cedíó la Corona y todos sus territo­ ríos, salvo los dominios del archiducado de Aus­ tr ia y los derechos al título imperial, cedidos a su hermano Fernando. Desde entonces, la rama aus­ tr iaca de los Habsburgo ostentó el título imperial.A diferencia de su padre, Felipe 11 (1556-1598) fue un monarca dedicado a las cuestiones de su reino. Él, personalmente, resolvía todos los asuntos con el auxilio de sus secretarios. Sus viajes fueron escasos, no abandonó práctica­ mente nunca la Península y establecíó la capital en Madrid en 1561. Felipe 11 mantuvo el ideal de defensa del catolicismo y, por tanto, la política y los ene­ migos en Europa de su padre Carlos I;
Además,Felipe 11 incorporó Portugal a la Corona en 1580, haciendo valer sus derechos como hijo de Isabel de Portugal.
Los conflictos en el exteriorLa lucha contra los protestantes
La ruptura de la unidad católica, como consecuencia de la reforma religiosa denominada protestante, fue el principal problema de la monarquía de Carlos l. El fraile agustino de origen alemán, Martín Lutero,había pedido la reforma de la Iglesia en las 95 tesis,donde criticaba algunas de sus prácticas. Para hacer frente al problema se convocó la Dieta de Worms (1521), que presidíó el em­perador y en la que se pidió a Lutero su retractación, pero este se negó y se puso bajo la protección de Federico de Sajonia. Al poco tiempo, el protestan­ tismo fue adoptado por diversos príncipes alemanes y en Flandes. También la Inglaterra de Enrique V IIIse separó de la obedienc ia de Roma.Carlos 1, como defensor de la Iglesia, se enfrentó al protestant ismo en dos ámbitos: el político-militar y el religioso . El emperador derrotó a la liga de los príncipes protestantes en la batalla de Mühlberg (1547), pero no acabó con el problema. El papa Paulo 111 convocó en 1545 el Concilio de Trento (Italia), don­ de los teólogos españoles contribuyeron a la reacción católica frente al protes­ tantismo. Al fin se llegó a la Paz de Augsburgo (1555), en la que los protestant­es consiguieron que cada príncipe pudiera elegir la religión de sus Estados.
A la muerte de Isabel (1504),heredó la Corona de Castilla su hija Juana, ca­ sada con Felipe de Borgoña, que fue rey de Castilla con el nombre de Felipe. Su prematura muerte y la enfermedad mental de Juana dieron el trono a su pri­ mogénito Carlos 1, nacido en Gante (Bélgica) en 1500,que también heredó la Corona de Aragón a la muerte de su abuelo Fernando el Católico en 1516. Poco después, en 1519, fallecíó su abuelo, el emperador Maximiliano, y Carlos fue elegido por unanimidad emperador con el nombre de Carlos V de Alemania.Con Carlos 1 de España y V de Alemania comenzó la dinastía de la casa de Austr ia o de Habsburgo, que reinó hasta 1700. Su herencia era inmensa: las Coronas de Castilla y Aragón, con los ter ritorios de Nápoles, Sicilia, Cerdeña, Rosellón, la Cerdaña y Amér ica, el archiducado de Austr ia y los dominios de los Países Bajos,el Franco Condado y Luxemburgo.
La dinastía de los Habsburgo
La monarquía de los Austrias, heredera de los Reyes Católicos,nunca fue un Estado unitario. La Corona era el punto de uníón de los diversos reinos, que, como hemos visto, seguían conservando sus leyes, instituc iones, usos y cos­ tumbres civiles. En cualquier caso,la preeminencia la tuvo siempre Castilla, a la que se incorporaron Navarra y los dominios de América.El modelo de los primeros Austrias era el de la monarquía autoritaria, forja­ da con los Reyes Católicos, aunque a lo largo de los siglos XV I y XVII evolucio­ nó hacia formas más absolutas. En este proceso hubo grandes diferencias en­ tre la Corona de Castilla y la de Aragón. En Castilla, el peso y el poder del monarca fue mayor; en cambio, en los ter ritorios de la Corona de Aragón hubo más resistencia para mantener fueros y privilegios. En ello tuvo que ver el he­ cho de que, a partir de Carlos 1, los reyes residieron siempre en Castilla.
El gobierno de la monarquía
El aparato de gobierno del Imperio era muy complejo. Su base se asentó en las reformas introducidas,en el siglo XV,por los Reyes Católicos,pero fue evo­ lucionando conforme a las necesidades de manejar un Imperio cada vez más extenso. Se fundamentaba en:El rey, que era la cabeza del gobierno y de la administración. Junto al mo­ narca, y dependiendo directamente de él, estaban sus secretarios y ayu­ dantes más directos, quienes tomaban las decisiones.Los Consejos, especializados en asuntos concretos, para auxiliar al monarca en su tarea de gobierno. Su número fue variable y tendíó a crecer; unos se ocupaban de asuntos relacionados con un ter ritor io determinado: Consejos de Aragón, Italia, Flandes y el Consejo Real de Castilla, que siempre tuvo un papel preeminente. En el año 1524, se establecíó el Consejo de Indias para ocuparse de los asuntos de los ter ritorios de América.Junto a estos Consejos ter ritoriales, existían otros especializados en asun­ tos propios de la administración: Hacienda, Órdenes militares, Guerra y el Consejo de Estado, que se ocupaba particularmente de la política exterior.Por otro lado, como tribunal supremo de justicia, funcionaría el Consejo de la Cámara de Castilla, nacido del Consejo Real de Castilla.
La explotación y conquista del territorio americano
La colonizac ión del continente americano avanzó hacia el Oeste y abarcó su práctica totalidad con la excepc ión del actual Brasil,en manos de Portugal como consecuencia del Tratado de Tordesillas.La conquista se desar rolló en dos grandes etapas.La primera etapa fue capitaneada por Hernán Cortés. Su expe­ dición, iniciada en 1518, salíó de la isla de Cuba, desembarcó en tie­ rras mexicanas y se adentró en el territorio habitado por los azte­ cas. Consiguió dom inarlos militarmente, con la ayuda de tribus enemigas, apodera rse de sus riquezas y convertir al emperador Moctezuma en su rehén en 1519. Los aztecas se resistieron a so­ meterse al dominio de los españoles, pero Cortés los vencíó en la batalla de Otumba (1520) y se apoderó de un amplio territorio que recibíó el nombre de Nueva España.En 1522, toda la meseta central mexicana había sido conquista­ vilización maya. Sus colaboradores llegaron a la actual Guatemala en 1523 y Cortés abandonó México en 1524,para adentrarse en laselva tropical hasta alcanzar Honduras.La segunda etapa de conquista fue dirigida por Francisco Pizarro a partir de 1531. Partíó de Panamá y se dirigíó hacia las costas de Ecuador,para iniciar la conquista del Imperio inca, que abarcaba el actual Perú, Ecuador y parte de Boliv ia. Pizarra avanzó hacia el Sur y, aprovechando los enfrentamientos entre los incas, consiguió im­ ponerse sobre ellos y aj ustició a su principal caudillo,Atahualpa, en1532. El dominio sobre el territorio inca se completó al año siguien­ te, con la conquista de Cuzco,la capital del Imperio.En esa misma época, en Amér ica del Norte,Cabeza de Vaca ex­ ploró Florida, Texas y California. En América del Sur,Orellana recorríó el Amazonas;Almagro y Va ldivia conquista ron Chile, y Pedro de Mendoza fundó Buenos Aires. Finalmente, en Asía, las islas Filipinas fueron conquista­ das por Legazpi y Urdaneta, y recibieron ese nombre en honor del príncipe Fe­ lipe, hijo de Carlos l.
La organización y explotación del territorio
Las tierras conquistadas fueron incorporadas a la Corona de Castilla, que fi­ Nancíó el descubrimiento y controló su colonizac ión. Las Indias copiaron la or­ ganizac ión institucional castellana: se instauraron el municipio y el virreinato, mientras las audiencias se encargaban de las funciones judic iales y de gobier­ no. Se fundaron dos virreinatos, el de Nueva España al Norte, y el del Perú, que se extendía por América del Sur. Dentro de los virreinatos se crearon las go­ bernaciones y los virreyes,y los gobernadores tenían los máximos poderes en sus territorios. Al mismo tiempo se desarrolló una legislación para la organiza­ ción de los nuevos territorios (Leyes de Indias). La primera recopilación fue la de las Leyes de Burgos (1512), que respondían al deseo real de evitar los abu­ sos de los colonos prohibiendo la esclavitud, pero obligando a los indígenas atrabajar para los colonizado res.
Los enfrentamientos con Francia e Inglaterra
Carlos 1 y Francisco 1 de Francia se enfrentaron por el dominio de los reinos y ducados de Italia, fundamentalmente el Milanesado, y por el control de los territorios de Flandes y Borgoña. En una primera fase, las tropas de Carlos 1 ga­ naron la batalla de Pavía en 1525. Más tarde, la actitud profrancesa del papa llevó al saqueo de Roma, en 1527, por las tropas del emperador.Durante el reinado de Felipe 11,los conflictos con Francia continuaron hasta que se produjo la Víctor ia de los tercios españoles en San Quintín (1557) y la firma de la Paz de Cateau-Cambresis (1559). En las guerras de religión que se produjeron en Francia, Felipe 11 apoyó a los católicos frente a los hugonotes (protestantes calvinistas). En 1593, Enrique IV,en origen hugonote,se convir­ tió al catolicismo, y España y Francia firmaron la Paz de Vervins (1598). Inglaterra había sido, desde el reinado de los Reyes Católicos, aliada de la Corona española frente a Francia. Pero la reina Isabel 1 (1558), de religión an­ glicana, apoyó a los protestantes de Flandes y protegíó a los corsarios (Haw­ kins y Drake) que ataca ban los barcos españoles. Felipe 11 decidíó enfrentarse a Inglaterra y preparó una gran flota para ataca rla (Armada Invencible). La ex­ pedición fue un desastre y la Invencible regresó diezmada y vencida (1588).
El dominio del Mediterráneo
El Imperio otomano era una gran potencia en el Mediterráneo oriental des­ de la ocupación, en 1452, de Constantinopla (Estambul). En el mar, los turcos practicaban la piratería para obtener botines y, sobre todo, esclavos. Para do­ minarlos,Carlos l lanzó con éxito un ataque contra Túnez (1535), pero fracasó en la conquista de Argel (1541).Durante el reinado de Felipe 11,que coincidíó con el máximo esplendor turco bajo Solimán el Magnífico, los otomanos amenazaron todo el Mediterráneo al apoderarse de Chipre y Túnez. Ante ello, se coaligaron la monarquía hispánica, Venec ia y el Papado (Santa Liga) y armaron una gran escuadra. El enfrenta­ miento tuvo lugar en el golfo de Lepanto (1571) con una gran Víctor ia cristiana, que alejó el problema turco del Mediterráneo occidental durante años.
La rebelión de los Países Bajos
La guerra en los Países Bajos fue el mayor problema de Felipe 11. Se originó por el descontento ante los fuertes impuestos, por el surgimiento de un sentí­ miento nacionalista y por el conflicto religioso, al extenderse el calvinismo en la zona norte. La primera rebelión se produjo en la regíón de Flandes,en 1566, y contó con el apoyo de Francia e Inglaterra, deseosas de minar el poder de la Corona española. Al frente de los rebeldes estuvieron los condes de Horn y de Egmont y, después, Guillermo de Nassau, príncipe de Orange. Felipe 11 envió a los tercios con sus mejores generales, el duque de Alba, Luis de Requesens, Juan de Austria y Alejandro Farnesio, que ejercieron una dura represión.Finalmente,en 1579, el sur de los Países Bajos, católico, aceptó la obediencia a Felipe 11, pero el norte, las futuras Provincias Unidas de Holanda, mayoritaria­ mente calvinistas, continuaron la lucha por la independencia. La rebelión nunca fue controlada y Felipe 11 acabó designando a su hija Isabel Clara Eugenia, gober­ nadora con derecho a sucesión. Pero al no tener esta descendenc ia, los Países Bajos revirtieron a la Corona española en el Siglo XVII,y se reabríó el conflicto.
Los nuevos territorios supusieron una importante fuente de ingresos para Castilla y,en genera l, para la Corona, que controlaba el tráfico comercial y se reservaba la quinta parte (quinto real) de todo el metal precioso (oro,plata), y un gravamen del 7,5 % sobre todos los productos importados o exportados. El oro y la plata resultaron las mayores riquezas que se extrajeron de América. Las minas más importantes fueron las de plata y se encontraban en Bolivia (Potosí) y en México (Zacatecas) .Las tierras y las minas fueron las principales fuentes de riqueza. Las tierras fueron repartidas entre los colonizadores, a los que se les entregaba una finca y un grupo de indios. De esta manera surgieron las encomiendas, muy difundí­ das en Perú y México. El indígena era encomendado al colono y, a cambio de una teórica protección, quedaba obligado a pagar tributos y a trabajar forzosa­ mente para el encomendero . Las minas eran propiedad real y su explotación se concedíó a particulares, que también podían utilizar el sistema de la enco­ mienda para su explotac ión, pero fue más común la mita: trabajo forzoso de los indígenas, que se articulaba en forma de sorteos que obligaban a cada co­ munidad indígena a aportar un grupo de trabajadores.Aunque, en teoría, los indígenas eran libres y súbditos de la Corona, en la práctica, acabaron sometidos mediante formas semifeudales de explotación. Las disposiciones de la Corona para evitar los abusos sobre la población, como las Leyes Nuevas de Indias (1542), fueron incumplidas de forma sistemát ica, a pesar de las denunc ias, como las del padre Bartolomé de las Casas.
el impacto de los pueblos indígenas
clavos negros desde África, primero bajo control portugués y, más tarde, ho­ landés. Las principales causas fueron la ausencia de defensas en los nativos contra las enfermedades aportadas por los españoles y las duras condiciones de trabajo impuestas por los conquistadores. La sumisión de los indígenas y la fac ilidad con que fueron sometidos y explotados se explican por su actitud fa­ talista ante el convencimiento de que habían sido abandonados por sus dioses.La mezcla de indígenas, colonizadores y población africana conf iguró un mundo multirracial, formado por criollos (descendientes de españoles), mestizos (descendientes de europeos y nativos) y mulatos (descendientes de europeos y africanos negros). Esta mezcla racial no impidió una sociedad profundamente desigua l en donde los criollos acaparaban las riquezas y los puestos en la Administración. Igua lmente, en la América colonial,la influen­ Cía cultural castellana fue muy grande y se impuso a las poblaciones indíge­ nas. La lengua castellana se consolidó como idioma común, y muchas de las costumbres de los colonizadores quedaron incorporadas a la cultura ameri­ cana, si bien se mantuvo una destacada diversidad cultural, originada por laresistencia de los pueblos precolombinos a abandona r sus tradiciones .
Los Austrias del Siglo XVII. El gobierno de los validos
Los Austrias del Siglo XV I se habían encargado personalmente del go­ bierno de sus reinos, mientras que los del Siglo XVII renunciaron expresa­ mente a ej ercer las tareas de gobierno, que pasaron a manos de ministros omnipotentes,los validos o privados.Felipe 111 (1598-1621) tuvo, en general, un reinado pacífico, aunque ba­ jo su mandato se produjo la expulsión definit iva de los moriscos (1609). Las tareas de gobierno quedaron en manos de su valido, el duque de Ler­ ma, que, al perder su poder, fue sustituido por su propio hijo, el duque de Uceda.Le sucedíó su hijo Felipe IV (1621-1665), que dejó el poder en manos del más conocido y poderoso de los validos, Gaspar de Guzmán, conde­ duque de Olivares, cuyo gobierno se carácter izó por el autoritarismo y la centralización. Pretendíó integra r a todos los reinos en un solo Estado, con las mismas leyes e instituciones, siguiendo el modelo castellano que per­ mitía un mayor poder real, y avanzando hacia el modelo monárquico ab­ solutista. Su intento fracasó, y originó enfrentam ientos y graves revueltas internas.La dinastía concluyó con el reinado de Carlos 11 (1665-1700), un monar­ ca enfermizo conocido como El Hechizado, que murió sin descendenc ia. Su reinado significó el punto álgido de la crisis económica y social en los reí­ nos hispánicos y la confirmación de la pérdida de la hegemonía en Europa. El gobierno fue siempre ejercido por validos, primero en su minoría de edad,por el padre jesu ita Nithard, sustituido por Francisco de Valenzuela y, posteriormente,por Juan José de Austria, hijo ilegítimo de Felipe IV.
La Guerra de los Treinta Años
La Guerra de los Treinta Años (1618-1648) fue un conflicto de signo re­ ligioso, al oponer a protestantes y católicos, pero también resultó una pugna política contra el dominio en Europa de los Habsburgo austriacos y españoles. La guerra se inició con la rebelión protestante de Bohemia, en el Imperio de los Habsburgo austriacos. España acudíó en su auxilio y los protestantes fueron derrotados en 1620. La contienda afectó también a Flandes, donde los tercios españoles obtuvieron algunos éxitos como la rendición de Breda. Poco después, el rey de Dinamarca y el de Suecia acudieron en ayuda de los protestantes de Alemania, el centro del Imperio austriaco en 1630. La alianza fue derrotada por los tercios españoles. Pero la guerra cambió de signo cuando Francia decidíó participar directamente en la ofensiva, en 1635, apoyando a los protestantes. Losenfrentamientos se desar rollaron, sobre todo, en Flandes y en el norte de Francia, con derrotas francesas pe­ro también con la de los tercios españoles en Rocroi (1643).
Los contendientes, agotados por la larga guerra y con el centro de Eu­ ropa devastado,entablaron conversac iones de paz que culminaron en los Tratados de Westfalia (1648), donde se acordó que los intereses de los Estados y su religión prevalecerían sobre los del antiguo Imperio germáni­ co. En 1650, España reconocíó la independencia del territorio norte de Flandes, que pasó a llamarse Provincias Unidas de Holanda, gobernadas por la casa de Orange.Después de Westfalia, la guerra con Francia continuó y no acabó hasta la Paz de los Pirineos (1659), en la que la monarquía española cedíó a Francia los territor ios que poseía al Norte de los Pirineos (Rosellón y la Cerdaña), con lo que quedó la frontera establecida en la propia cordillerapirenaica y se hizo patente la hegemonía francesa y el declive de la mo­ narquía hispánica.
8.3. Las revueltas de 1640
La Guerra de los Treinta Años consumíó enormes recursos y depauperó a Castilla. El conde-duque de Olivares pretendíó una mayor centralización y una contribución de todos los territorios de la Corona al esfuerzo de la guerra, y creó la Uníón de Armas por la que todos los reinos y virreinatos, sin excepc ión, deberían aportar hombres y dinero. Pero sus exigencias no valoraban la riqueza y la población de cada uno de ellos, sino solo la tradi­ ción y las leyes propias de cada territorio.La revuelta en Cataluña se originó cuando Olivares, en plena Guerra de los Treinta Años, abríó un frente militar contra los franceses en los Piri­ neos, lo que obligó a los catalanes a alojar a las tropas y a contribuir al gasto militar, a pesar de que las Cortes de 1626 se habían negado a pagar el subsidio demandado. Esto,junto a los desmanes cometidos por los sol­ dados reales, provocó una rebelión con la entrada de segadores armados en Barcelona durante el Corpus de Sangre (7 de Junio de 1640).La revuelta se generalizó en Cataluña y tuvo el apoyo de Francia; inclu­ so se llegó a nombrar conde de Barcelona al rey francés Luis XIII (1641) y se pretendíó integrar el Principado de Cataluña en la Corona francesa. La lucha fue larga y duró una decena de años. Finalizó en 1652 con la rendí­ ción de Barcelona al ejército real, que estaba al mando de Juan José de Austria.En el mismo año 1640 se produjo la rebelión de Portugal, que procla­ mó rey al duque de Braganza, emparentado con la antigua casa de Avis, que había reinado en Portugal antes de su anexión a la corona hispana por Felipe 11 en1580.Los sucesores de Felipe 11 habían intervenido cada vez más en aquel país con el propósito de anexionarlo totalmente a Castilla. Pero los portu­ gueses no querían permanecer unidos a la Corona hispánica, entre otras causas porque la uníón les había enemistado con Inglaterra y Holanda, que atacaban sus colonias,lo que les provocaba grandes pérdidas econó­ micas. Asípues, la rebelión, a la que se unieron las colonias portuguesas, dio lugar a una larga guerra que duró hasta 1652, en la que Portugal logró la independencia de la Corona castellana.
La expansión americana supuso un manantial de riqueza para la sociedad hispana, pero las clases dominantes fueron incapaces de aprovechar la expan­sión económica para la transformación social.
La estructura económica de los reinos hispánicos
Desde el punto de vista demográfico,el Siglo XV I español se carácter izó por un incremento continuado de la población en Castilla, alrededor de un 15 o/o anual entre 1530 y 1594,con mayor concentración en las regiones del Sur,más relacionadas con el comercio y las rutas americanas. Sin embargo, en la Corona de Aragón apenas hubo aumento de población.Como efecto del crecimiento de la población y de la demanda de productos desde Amér ica, la agricultura tuvo un alza constante. Así, muchos campesinos sin tierras o pequeños propietar ios hipotecaban sus fincas o pedían préstamos para arrendar nuevas tierras. Pero cada vez que había una mala cosecha o baja­ ban los precios agrarios, no podían pagar los arriendos, ni devolver los présta­ mos. Entonces, los pequeños propietarios perdían sus tierras,que pasaban a los grandes latifundistas,y los campesinos arrendatar ios debían abandonar las pro­ piedades. En definitiva, la expansión económica del Siglo XVI ni mejoró ni trans­ formó la estructura agraria heredada de la Edad Media.A principios del Siglo XVI,también se produjo una expansión de la industria artesanal,estimulada por la demanda del mercado americano. Fue la época de la metalurgia vasca, de la construcc ión naval en Valencia y Cataluña pero, sobre todo, de los gremios textiles de Sevilla, Toledo,Cuenca y Segovia. Sin embargo, la monarquía favorec ió a los exportadores de lana frente a los productores de tejidos y otorgó protección a los industriales textiles flamencos. Así,poco a po­ co, el mercado interior y el americano quedaron en manos de los competidores extranjeros,capaces de ofrecer productos de más calidad y a un mejor precio.
El impacto del comercio americano
El comercio fue el sector que conocíó un mayor desar rollo a lo largo del si­ glo XV I, gracias a la explotación del Nuevo Mundo. Castilla suministraba tr igo, vid, aceite, ganado,vestidos, armas, etc.,y de Amér ica llegaban, fundamenta l­ mente, oro y plata, pero también productos agrícolas hasta entonces descono­ cidos como el maíz, la patata, el cacao, el tabaco y el cacahuete.El monopolio del comerc io americano se otorgó al puerto de Sevilla,del que partían o llegaban todos los barcos de la ruta americana. En 1503, la Corona creó la Casa de Contratación de Sevilla para controlar el tráfico de personas y mercancías y asegurarse la recaudación de los tributos reales. Los viaj es a América se organizaron mediante un sistema de flotas, buques que navega­ ban reunidos para darse mutua protecc ión. Se realizabandos expediciones al año (ida y vuelta) y este sistema permitía controlar el comerc io americano y protegerse de los ataques de los piratas ingleses y holandeses.Sin ninguna duda, el oro y,sobre todo, la plata fueron las mercancías que do­ minaron el comercio americano. A lo largo de los siglos XVI y XVII,y en especial entre 1531 y 1560, las existencias de plata en Europa se triplicaron, mientras las de oro aumentaron en un tercio. La enorme afluenc ia de metales preciosos pro­ vocó un aumento espectacular de los precios (400 %) en el territorio castellano,

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