La España del Siglo XIX: Transformaciones Sociales, Económicas y el Surgimiento de Nuevas Clases
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La Sociedad Española en el Siglo XIX: Transformaciones y Desafíos
Durante el siglo XIX, en España, se produjo una serie de cambios sociales que modernizaron el modo de vida. Sin embargo, esos cambios, en lugar de acercarnos a Europa, nos alejaron definitivamente, convirtiéndonos en un país periférico.
Cambios Demográficos y Urbanos
El primer cambio fue de índole demográfica: la población aumentó un 10%, debido sobre todo a la modernización de la mortalidad y la natalidad. La primera descendió gracias a la desaparición de un gran número de epidemias y también a la mejora de la dieta. Esto tuvo como consecuencia el aumento físico de las ciudades, que tuvieron que destruir sus murallas para dar paso a la construcción de nuevos ensanches y barrios.
El siglo XIX superó el inicio del éxodo rural, debido a las grandes diferencias en el modo de vida entre el campo y la ciudad. Los primeros destinos de la población rural se centraron en las grandes ciudades, como Madrid y Barcelona, pero poco a poco fue ganando terreno la emigración a América.
La Reforma Agraria y sus Consecuencias
Para acabar con el desequilibrio entre el campo y la ciudad, los distintos gobiernos del siglo XIX iniciaron una reforma agraria, que pretendía acabar con los antiguos señoríos de la nobleza feudal. Para ello, se llevaron a cabo varias desamortizaciones que pusieron a la venta la tierra de nobles, de la Iglesia y de los ayuntamientos. Así se consiguió desvincular la tierra, consolidando la propiedad privada. Sin embargo, el resultado fue más negativo, pues se mantuvieron los latifundios, sobre todo en el sur, que pasaron a manos de rentistas sin interés real en mejorar los métodos de cultivo. Esto mantuvo el escaso desarrollo agrícola y la normal existencia de jornaleros pobres.
La Industrialización Tardía e Incompleta
Un cambio muy importante en la sociedad española, que se produjo con gran retraso y de forma incompleta, fue la industrialización. Tras finalizar el siglo, nos damos cuenta de que solo se habían industrializado algunas regiones del Norte y Madrid. Existen muchos datos que demuestran que la industrialización fue complicada en España, destacando los cuatro siguientes:
- Escaso comercio interior.
- Falta de inversiones privadas.
- Problemas de transporte.
- Situación periférica de España con respecto a Europa.
Se inició una tímida industrialización siderúrgica, siendo la textil algo más importante. La explotación minera, importante desde épocas antiguas, cayó en manos extranjeras para aliviar los problemas de la Hacienda Española. Se extraía plomo, cobre, mercurio y, sobre todo, hierro que iba destinado a Europa. A finales del siglo XIX se produjo un nuevo impulso industrial, ligado al uso eléctrico y del petróleo; sin embargo, no acabó con los grandes problemas existentes en España, como el vacío industrial del sur y el atraso y escaso poder económico del pueblo.
Estructura Social y Clases Populares
Ante esta situación, la burguesía fue muy débil, manteniéndose la preeminencia social de la nobleza terrateniente, dueña de buena parte de la tierra de labranza. A finales del siglo, parte de esa nobleza se arruinó, cediendo su liderazgo a la alta burguesía, dueña de la industria, bancos y tierras que compraban al Estado. La media burguesía fue escasa durante todo el siglo.
Por último, las clases populares en la ciudad seguían dedicadas básicamente a la artesanía y al servicio doméstico. Apareció un escaso proletariado urbano, cuyas condiciones de vida eran pésimas. En el campo seguía viviendo la mayoría de la población, un 70%, casi todos jornaleros y algunos pocos arrendatarios. Sus condiciones de vida eran peores que en la ciudad. En esta sociedad surgió un fuerte sindicalismo y se desarrollaron rápidamente las ideas anarquistas que utilizaban la violencia frecuentemente.