España bajo Franco: Relaciones Internacionales y Fin de la Guerra Civil

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La Política Exterior del Franquismo

Primera Fase: Segunda Guerra Mundial y Aislamiento (1939-1950)

(Ref. páginas 330-333)

El franquismo mostró inicialmente su apoyo a las Potencias del Eje (Alemania e Italia), que le habían ayudado durante la Guerra Civil. Sin embargo, España no se hallaba en condiciones económicas ni militares de involucrarse directamente en una nueva guerra, por lo que Franco declaró la neutralidad de España (inicialmente en 1939, y de nuevo entre 1943 y 1945).

La victoria alemana sobre Francia en 1940 motivó el paso de la neutralidad a la no beligerancia, una posición que implicaba un claro apoyo diplomático y económico a las Potencias del Eje sin entrar directamente en combate. Alemania e Italia sondearon las posibilidades de la integración española en el conflicto. Franco se entrevistó con Hitler en Hendaya (octubre de 1940) y con Mussolini en Bordighera (febrero de 1941). Aunque Franco no era contrario a la idea, y consideraba la posibilidad de ampliar las colonias españolas en África y obtener la recuperación de Gibraltar, sus exigencias y la situación bélica impidieron un acuerdo.

España no entró oficialmente en la guerra, pero colaboró activamente en el esfuerzo bélico del Eje enviando material estratégico, como el wolframio (fundamental para fabricar acero de alta resistencia), y otros aprovisionamientos. Además, una unidad de voluntarios, la División Azul, fue enviada al frente oriental para combatir junto a las tropas alemanas contra la URSS.

El desenlace de la Segunda Guerra Mundial, con la derrota del Eje, supuso para el régimen franquista una larga etapa de aislamiento y rechazo internacionales, especialmente tras la condena formal por parte de la ONU en 1946, que recomendó la retirada de embajadores. España no pudo beneficiarse del programa de ayuda norteamericana para la reconstrucción de Europa, el llamado Plan Marshall, iniciado en junio de 1947, y fue excluida inicialmente de la nueva alianza defensiva occidental (OTAN).

El Proceso de Descolonización

(Ref. página 363)

Durante las décadas siguientes, España participó también en el proceso de descolonización africano, aunque de forma tardía y a menudo forzada por las circunstancias. En 1956, tras la independencia de la zona francesa, España se vio obligada a conceder la independencia al Protectorado de Marruecos. Posteriormente, en 1968, se concedió la independencia a Guinea Ecuatorial y, en 1969, se cedió a Marruecos el territorio de Ifni.

(Ref. página 367)

El conflicto del Sáhara Occidental fue particularmente complejo. El territorio era ambicionado por Mauritania y, sobre todo, por Marruecos. Ante la presión internacional y marroquí (culminando en la Marcha Verde de 1975), España optó por abandonar el territorio, aceptando la descolonización sin garantizar el prometido referéndum de autodeterminación supervisado por la ONU, lo que dejó abierto un conflicto que perdura hasta hoy.

El Final de la Guerra Civil (1939)

La Ofensiva sobre Cataluña (Enero 1939)

A finales de 1938 y principios de 1939, Franco decidió emprender definitivamente la ofensiva sobre Cataluña. El 26 de enero de 1939, las tropas franquistas entraban en Barcelona prácticamente sin resistencia. Una marea de exiliados republicanos avanzaba hacia el norte, cruzando la frontera francesa.

Con la caída de Girona pocos días después, se produjo la huida masiva hacia Francia de miles de refugiados, entre ellos figuras clave como el jefe de gobierno Juan Negrín, el presidente de la República, Manuel Azaña, miembros de las Cortes republicanas, el gobierno de la Generalitat y sus parlamentarios, y el gobierno vasco en el exilio. Antes de la caída definitiva, se había celebrado en el castillo de Figueres la última y simbólica sesión de las Cortes republicanas en suelo español.

Los Últimos Meses y la Rendición Republicana (Febrero-Abril 1939)

En febrero de 1939, a la República no le quedaba más territorio que la llamada zona centro-sur, que comprendía Madrid, La Mancha y una franja desde el norte de Valencia hasta Almería. El jefe del gobierno republicano, Negrín, había regresado de Francia e intentó reorganizar el ejército para prolongar la resistencia, esperando un posible estallido de un conflicto europeo que pudiera cambiar el curso de la guerra.

Sin embargo, a comienzos de marzo se produjo en Madrid una sublevación contra el gobierno republicano, dirigida por el coronel Segismundo Casado, jefe del Ejército del Centro. Casado, con el apoyo de algunos sectores socialistas (como Julián Besteiro) y de parte de la UGT, y tras una breve pero intensa lucha interna contra las unidades comunistas que se oponían al golpe, controló Madrid. Se creó una Junta de Defensa con el objetivo declarado de negociar con Franco una"paz honros" basada en la supuesta"generosidad del Caudill".

Franco, sin embargo, no aceptó negociación alguna: solo exigió una rendición sin condiciones y obligó a entregar las armas. El 28 de marzo de 1939, las tropas de Franco entraron en Madrid sin apenas resistencia. En los días posteriores, ocuparon toda la zona mediterránea restante (Albacete, Alicante, Valencia, Murcia). La escasa resistencia organizada no pudo impedir el avance final.

El 1 de abril de 1939, Franco firmó en Burgos el último parte de guerra, declarando la victoria y dando por finalizado oficialmente el conflicto armado.

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