España en la Encrucijada: De la Revolución de 1934 al Golpe de Estado de 1936
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La Segunda República Española experimentó un periodo de intensa polarización política y social, marcado por la rectificación conservadora y la respuesta de las fuerzas de izquierda. Este contexto culminaría en la Revolución de 1934 y, posteriormente, en el estallido de la Guerra Civil.
La Rectificación Conservadora y la Revolución de 1934
Freno a las Reformas de la Segunda República
Tras la victoria de las derechas en las elecciones de 1933, se inició un proceso de freno a las reformas impulsadas durante el bienio anterior. Toda la legislación laboral promovida por Largo Caballero fue derogada. Ante esta reforma, los dos grandes sindicatos, la UGT y la CNT, se radicalizaron, lo que se considera el origen de la Revolución de 1934, en la cual también se involucró Esquerra Republicana de Catalunya (ERC).
Asimismo, se produjo un freno a la reforma autonómica. Cataluña, que tenía un gobierno propio con Companys al frente, experimentó un enfrentamiento entre Madrid y Barcelona. También se frenó la aprobación del Estatuto Vasco.
La Revolución de Octubre de 1934
En octubre de 1934, la entrada de tres ministros de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) en el gobierno sirvió de excusa para que la UGT y la CNT iniciaran la Revolución de 1934. Ante la política de rectificación y la incorporación de la CEDA al gobierno, los partidos CNT, UGT y ERC se unieron y convocaron huelgas, manifestaciones y movilizaciones a nivel nacional. Sin embargo, la falta de coordinación y la eficacia gubernamental las hicieron fracasar, salvo en Asturias y Cataluña.
El Levantamiento en Asturias
En Asturias, la UGT tenía mucha fuerza debido a que la cuenca minera era una zona muy marxista y dominada por este sindicato. Además, los mineros estaban muy politizados. Un sector minero se volvió muy peligroso, haciéndose con toda la dinamita de las minas. Ante esta situación, el gobierno impuso la Ley Marcial, colocando a Francisco Franco al mando de la Legión. Se ejerció una dura represión: 1.000 mineros muertos, 2.000 heridos y 5.000 detenidos. Se suprimieron todo tipo de garantías constitucionales, lo que generó una fuerte protesta internacional que resultó muy efectiva.
La Proclamación del Estado Catalán
En Cataluña, la de 1934 fue una revolución nacionalista. Lluís Companys, como presidente de la ERC, proclamó la República Catalana e impuso el republicanismo federal. En la coalición revolucionaria se encontraban la UGT, la Unió de Rabassaires i Altres Cultivadors del Camp de Catalunya (URC) y los Rabassaires, quienes convocaron una huelga general. La CNT se opuso por su carácter antiestatalista (o por considerar la huelga estatalista, dependiendo de la interpretación del texto original).
El gobierno de Madrid declaró el estado de guerra, resultando en 3.500 detenidos y el gobierno de la Generalitat encarcelado. Figuras como Azaña, Largo Caballero y Prieto también fueron detenidos.
El Bienio Negro y la Crisis Política (1934-1936)
La Política de Rectificación de la CEDA
La causa principal de la tensión fue la activación de la política de rectificación impuesta por la CEDA. Se devolvió la propiedad a los jesuitas y se derogó la Ley de Contratos de Cultivo. Gil Robles y la CEDA llevaron a cabo un proyecto de reforma constitucional mediante la abolición del divorcio y la devolución de tierras expropiadas, tanto civiles como eclesiásticas.
El Escándalo del Estraperlo y la Caída del Gobierno
En otoño de 1935, estalló la crisis del Estraperlo. Al estar implicado Alejandro Lerroux, este dimitió. Gil Robles intentó tomar la jefatura del gobierno, pero para evitar este objetivo, Niceto Alcalá Zamora convocó elecciones en febrero de 1936.
El Frente Popular y la Polarización (1936)
La Victoria del Frente Popular
Las izquierdas crearon un bloque unitario, el Frente Popular. Las derechas estaban formadas por Izquierda Republicana (que eran los líderes), las FE-JONS (Falange Española de las JONS, que se unieron) y los carlistas con Fal Conde a la cabeza.
En el nuevo gobierno, Manuel Azaña fue nombrado presidente de la República. Se intentó que Indalecio Prieto asumiera la presidencia del gobierno, pero Largo Caballero lo impidió. Por tanto, Santiago Casares Quiroga fue nombrado presidente del gobierno, resultando en un gobierno de izquierda sin ministros del PSOE.
Primeras Medidas y Radicalización Social
Entre las reformas del Frente Popular, se concedió la amnistía a los presos de 1934, quienes fueron liberados. Con respecto al ejército, se alejó del poder a los sospechosos de estar involucrados en actividades ilegales. Casares Quiroga los colocó en lugares especiales, previendo un posible golpe. Esto llevó a una radicalización social. Se llevó a cabo una colectivización, y las FE-JONS adoptaron la política de "puño y pistola", creando un clima de revolución social.
El Golpe de Estado de 1936 y el Inicio de la Guerra Civil
La Conspiración Militar
Dentro de la trama golpista, Emilio Mola actuó como coordinador. Sus objetivos eran acabar con la Segunda República, con los líderes nacionales y locales (tanto republicanos como obreros), e imponer un periodo de gobierno militar al mando del general Sanjurjo. Mola se apoyó en la Unión Militar Española (UME) y contactó con africanistas para que se unieran a la trama militar. También existió una trama civil que fracasó, ya que la República se resistió en muchas comunidades.
Existió un apoyo exterior por parte de la Italia fascista.
Los Asesinatos Políticos
El 12 de junio de 1936, ultraderechistas asesinaron al teniente José Castillo. El 13 de julio de 1936, extremistas de izquierda respondieron asesinando a José Calvo Sotelo, lo que desencadenó el golpe de Estado.
El Levantamiento y su Extensión
El golpe comenzó el 17 de julio en Marruecos, donde Yagüe y Franco se hicieron con el control de las legiones. El 18 de julio, el golpe se extendió a la península. Triunfó en Marruecos, Canarias (con Franco), Andalucía (con Queipo de Llano), Extremadura, Baleares (con Goded), Oviedo (con Aranda), Zaragoza (con Cabanellas), Granada (con las FE-JONS) y el norte (con Mola).
Sin embargo, fracasó en Madrid, Asturias, Cantabria, Euskadi, Cataluña, Levante, La Mancha y Andalucía Oriental. Por un lado, hubo resistencia republicana y apareció la figura del miliciano.