La España Borbónica: Guerra de Sucesión, Utrecht y Política Exterior del Siglo XVIII
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La Guerra de Sucesión y el Sistema de Utrecht
En 1700 murió Carlos II, el último Habsburgo español, sin descendencia directa. En su testamento, designó como sucesor a Felipe D'Anjou, nieto de Luis XIV de Francia. Sin embargo, la posibilidad de una unión dinástica entre España y Francia amenazaba el principio de equilibrio europeo establecido en la Paz de Westfalia (1648). Por ello, una coalición internacional, la Gran Alianza de La Haya (compuesta principalmente por Gran Bretaña, las Provincias Unidas (Holanda), Portugal, Saboya y el Sacro Imperio Romano Germánico), propuso como candidato alternativo al Archiduque Carlos de Austria. Dentro de España, la Corona de Castilla apoyó mayoritariamente a Felipe, mientras que la Corona de Aragón se inclinó por el Archiduque Carlos.
La guerra estalló formalmente en 1701-1702, después de que Felipe D'Anjou fuera proclamado rey como Felipe V en Madrid. Su ascenso al trono español y la perspectiva de una hegemonía francesa en Europa motivaron el conflicto internacional y la guerra civil en España.
Un acontecimiento clave cambió el curso de la guerra: en 1711, moría sin descendencia José I, Emperador de Austria. Su hermano, el Archiduque Carlos (pretendiente al trono español), heredó el trono imperial como Carlos VI. Esta nueva situación generaba el temor a una reedición del imperio de Carlos V, rompiendo nuevamente el equilibrio europeo. Ante este escenario, las potencias europeas, especialmente Gran Bretaña y las Provincias Unidas, buscaron una salida negociada.
La guerra concluyó con la firma de los tratados de Utrecht (1713) y Rastatt (1714). En ellos se establecía lo siguiente:
- Se reconocía a Felipe V como rey de España y de las Indias, pero debía renunciar formalmente a sus derechos al trono francés.
- España cedió importantes territorios en Europa:
- A Saboya: la isla de Sicilia (que posteriormente cambiaría por Cerdeña con Austria).
- Al Emperador Carlos VI de Austria: los Países Bajos españoles (Flandes y Luxemburgo), el Milanesado, Nápoles y Cerdeña (luego intercambiada por Sicilia).
- A Gran Bretaña: Menorca y Gibraltar.
- Además de las cesiones territoriales, Gran Bretaña obtuvo importantes ventajas comerciales:
- El navío de permiso: autorización para enviar un barco al año a comerciar con las colonias españolas en América.
- El asiento de negros: el monopolio del comercio de esclavos africanos con las colonias españolas durante treinta años.
El Sistema de Utrecht reconfiguró el mapa político europeo, consolidando a Gran Bretaña como principal potencia marítima y comercial, y estableciendo un nuevo equilibrio de poder basado en la contención mutua entre las potencias.
A pesar de la firma de la paz internacional, la guerra continuó en Cataluña, que se había mantenido fiel al Archiduque Carlos. Barcelona resistió el asedio de las tropas borbónicas hasta su caída el 11 de septiembre de 1714. Esta fecha es conmemorada actualmente como la Diada, el día nacional de Cataluña.
La Evolución de la Política Exterior Española en Europa Durante el Siglo XVIII
Tras la Guerra de Sucesión y las pérdidas territoriales de Utrecht, la política exterior española del siglo XVIII, marcada por la debilidad militar y diplomática inicial y la necesidad de centrarse en la reconstrucción interna, se orientó en dos direcciones fundamentales:
- Política de revisionismo del Tratado de Utrecht: El objetivo principal, especialmente durante el reinado de Felipe V y bajo la influencia de Isabel de Farnesio, fue intentar recuperar las antiguas posesiones españolas en Italia (Nápoles, Sicilia, Parma) y, en menor medida, Menorca y Gibraltar.
- Alianzas estratégicas: los Pactos de Familia: Se firmaron acuerdos militares y dinásticos con los Borbones de Francia para contrarrestar la creciente hegemonía británica, especialmente en el Atlántico y América, donde la flota inglesa y sus ambiciones coloniales representaban una amenaza constante para los intereses españoles.
En general, el balance de esta política exterior fue mixto, aunque se lograron algunos éxitos notables. Se firmaron tres Pactos de Familia principales:
- Primer Pacto de Familia (1733): Firmado por Felipe V, involucró a España en la Guerra de Sucesión Polaca, permitiendo que el infante Carlos (futuro Carlos III de España) recuperara Nápoles y Sicilia.
- Segundo Pacto de Familia (1743): También bajo Felipe V, llevó a España a participar en la Guerra de Sucesión Austriaca, consiguiendo los ducados de Parma, Piacenza y Guastalla para el infante Felipe, otro hijo de Felipe V e Isabel de Farnesio. Durante el reinado de Fernando VI (1746-1759), se optó por una política de neutralidad exterior para centrarse en las reformas internas.
- Tercer Pacto de Familia (1761): Firmado por Carlos III, fue un intento de frenar el expansionismo británico en América. Esto llevó a España a participar en dos conflictos importantes:
- La fase final de la Guerra de los Siete Años (1756-1763), que resultó desfavorable para España con la pérdida temporal de La Habana y Manila, y la cesión definitiva de Florida a Gran Bretaña (compensada por Francia con la Luisiana).
- La Guerra de Independencia de los Estados Unidos (1775-1783), en la que España apoyó a los colonos rebeldes contra Gran Bretaña. En el Tratado de Versalles (1783), España recuperó territorios perdidos anteriormente: Florida y Menorca, aunque no Gibraltar.