Escultura de rubens

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La pintura en Flandes y en Holanda En 1609 (Tratado de Amberes), los antiguos Países Bajos se dividieron en dos estados irreconciliables: Holanda y Flandes: Al sur, Flandes ocupaba los territorios de la actual Bélgica. Católico, monárquico y sometido a España. Su pintura, de temática religiosa, se plasmará en grandes cuadros de altar. Cultivó también la pintura mitológica de gran tamaño para decorar los salones de los palacios. Los retratos suelen ser individuales y buscan resaltar el resaltar el rango social del personaje. Los bodegones, con cocinas y despensas atestadas de alimentos, reflejan la abundancia de una sociedad opulenta. Al norte, Holanda, protestante republicana, burguesa e independiente. Su pintura cultiva también los temas bíblicos pero los cuadros serán de pequeño tamaño, para ser expuestos en el ámbito doméstico. Recordemos que luteranos y calvinistas habían suprimido las imágenes de las iglesias. Se pintaron también escenas costumbristas, que con frecuencia tienen objetivos moralizantes de tipo puritano como la pereza, la avaricia y la infidelidad. Los retratos suelen mostrar grupos que tienen algún significado en la organización democrática de la sociedad: oficiales de las guardias cívicas que protegen las ciudades, los síndicos de los gremios, etc.


Las cocinas y despensas, al que contrario que en Flandes, muestran platos y bebidas frugales, reflejo del ascetismo protestante. A. La escuela flamenca: Pedro Pablo Rubens. Rubens estaba dotado de un cerebro prodigioso para la composición de los cuadros y para el uso del color. Era, además, un tipo muy culto y ejercíó como diplomático al servicio de España. Con 23 años, se instala en Mantua, se formará estudiando las principales obras del arte realizado en Italia. Su estancia en Italia solo será interrumpida por un viaje a Valladolid, para entregar a Felipe III y a su valido, el Duque de Lerma, unos regalos del Duque de Mantua. Aprovechará la visita para pintar el Retrato ecuestre del Duque de Lerma. En 1608, abandona Italia para instalarse en Amberes. Un año después, es nombrado pintor de los archiduques, se casa con Isabel Brant e inicia las gestiones inmobiliarias para construir una casa-taller que se convertirá en la más importante del Barroco europeo. Será un palacio con gabinete de antigüedades y amplio espacio para que viva la familia y trabajen los colaboradores. En uno de los frentes, instaló una tribuna desde la que podía vigilar a oficiales y aprendices, y desde la que los clientes podían observar la marcha de los trabajos encargados. Su participación encada cuadro dependía del precio estipulado. Si era alto, lo pintaba personalmente; si era bajo, se limitaba a retocarlo o lo dejaba tal y como lo habían dejado los colaboradores. Rubens dominó todas las técnicas de la pintura, desde el óleo hasta el fresco, pasando por los cartones para tapices, el diseño de arcos triunfales o la ilustración de libros y misales.


Tocó todos los temas y géneros pero aportándoles su visión personal: religiosos, históricos, mitológicos, paisajes, bodegones y retratos. Su trayectoria como pintor religioso, se inicia con los trípticos de La elevación de la cruz y El descendimiento, conservados en la catedral de Amberes. Fueron encargados por los Archiduques con el objetivo de acabar con la iconoclastia protestante, que había despojado de imágenes a las iglesias, y de proclamar su vinculación con la ortodoxia católica. Pero su obra cumbre en esta tarea de mostrar el poder del papado frente a los protestantes es El triunfo de la Eucaristía, conjunto de veinte tapices que la archiduquesa Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II y Gobernadora de los Países Bajos, encargó para el convento de las Descalzas Reales de Madrid, donde se había educado. Rubens fu también un gran decorador de los palacios de los monarcas absolutos:  Salón de Banquetes de Carlos I de Inglaterra.  Torre de la Parada de Felipe IV.  Galería de María de Medici en el Palacio de Luxemburgo de París: Esta señora, reina regente de Francia, le encarga, en 1622, dos series con escenas de su glorificación y la de su marido, el difunto Enrique IV.




La primera serie, de 22 cuadros, está dedicada a la reina y dividida en cuatro periodos: su juventud en Florencia; sus diez años de reinado junto a Enrique IV; su regencia hasta la mayoría de edad de su hijo, Luis XIII; y las desavenencias con este hasta la reconciliación final. Entre otras representaciones, encontramos: Las “tres Parcas”, Las “tres Gracias, Júpiter y Juno La “asamblea olímpica”La reconciliación final, Los cuadros se trasladaron al Museo del Louvre cuando el Palacio de Luxemburgo fue destinado a sede del Senado. Problemas financieros y políticos impidieron que Rubens pintar la galería de Enrique IV. En 1628, conoce a Velázquez y copia los cuadros de Tiziano, del que se declara admirador. Dos años después, se casa con Helena Fourment, una muchacha de 16 años que se convertirá en musa de sus cuadros mitológicos, los que le han dado fama universal. Fruto de esta feliz etapa de su vida son tres cuadros, conservados en el Museo del Prado, en los que aparece retratada su esposa: el Juicio de París, el Jardín del Amor y Las tres Gracias.


b. La escuela holandesa: REMBRANDT: Es el primer artista que no depende de reyes ni nobles. Se maneja económicamente vendiendo en el mercado cuadros, grabados y dibujos. Su madre pertenece a una familia de panaderos y su padre explota un molino de malta. Se forma con el pintor Pieter Lastman, que acaba de regresar de Roma y le aporta los secretos del tenebrismo de Caravaggio.
A partir de estos comienzos, creará un estilo propio en el que los contrastes de la luz y la sombra nunca serán tajantes sino que envuelve sus figuras en penumbras graduadas, misteriosas y doradas. En 1632, se encuentra ya establecido en Amsterdam. Sus habitantes están contentos de su independencia política, de su religión protestante y de su prosperidad económica, que les permite construir diques y canales para que el mar no inunde su territorio. En Amsterdam, hay una sociedad civil que necesita hacer visible su importancia. Y lo hará a través de retratos colectivos para decorar las salas de las corporaciones.
Rembrandt contribuirá a ello con tres cuadros memorables:


La lección de anatomía del doctor Nicolaes Tulp , encargada por el cuerpo de cirujanos. El célebre médico es captado en el momento en que desprende, con sus pinzas, un haz de músculos del cuerpo de un cadáver. Los alumnos observan atentamente. A partir, aproximadamente, de 1650, Rembrandt sufre una profunda crisis personal que tendrá importantes consecuencias artísticas: Su pasión por el coleccionismo le llevó a contraer deudas que no pudo asumir y lo llevaron a la quiebra. Aunque subastó sus bienes, no le alcanzó para pagar a los acreedores. La relación amorosa que manténía con la joven Hendrickje se complicó por las críticas de una sociedad muy puritana: tuvo que defenderse en los tribunales de la acusación de concubinato. Rembrandt entró en la secta menonita2, lo que le lleva a buscar en sus cuadros una mayor espiritualidad. Mantiene el claroscuro, pero la pincelada se hace más suelta y el color más llamativo. De esta última etapa, podemos destacar las siguientes obras: Aristóteles contemplando el busto de Homero. La conspiración de Julius Civilis. El buey abierto en canal.

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