Escultura y Pintura Barroca: Maestros y Obras Maestras

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Escultura Barroca

La escultura barroca crea entes de belleza abstractos para representar pasiones y sentimientos con gran exaltación. Busca hacernos sentir más que describir. Rompe con la simetría y el estatismo del Renacimiento, con líneas que se palpan con la vista y un carácter pictórico que busca la apariencia y las calidades. Pensada para ser vista en conjunto y en una perspectiva determinada, lo espectacular y teatral son fundamentales. Se llega a labrar una escena completa en un solo bloque. Los grandes clientes serán la Iglesia, especialmente el Vaticano, y la escultura civil embellecerá las ciudades.

Bernini

El gran maestro es Bernini. Destacan obras como el David, barroco por la presencia implícita de Goliat; el Éxtasis de la capilla de los Cornaro, con la fuerza invisible que transforma la figura hacia el cielo; y Apolo y Dafne, con el contraste psicológico en los rostros. Lo teatral brilla en la Cátedra de S. Pedro, las tumbas de Alejandro VII y Urbano VIII, y sus fuentes, completando el panorama artístico del mayor escultor y artista más completo del Barroco.

Escultura Española

El material principal es la madera policromada, cuidada al máximo por los escultores, ya sea policromándola ellos mismos o eligiendo a los mejores especialistas. Excepcionalmente se trabaja el mármol, bronce o alabastro. El barro tiene cierto éxito, y se añaden postizos para dar mayor verosimilitud a los temas.

Escuelas y Artistas

  • Valladolid: Gregorio Fernández trata los desnudos con enorme naturalismo, contrastando con la artificiosidad de sus paños. Famosos sus Cristos muertos, el Cristo atado a la columna con variantes iconográficas, y sus Inmaculadas de rostro juvenil, largos cabellos y manos plegadas.
  • Sevilla: Martínez Montañés muestra una sensibilidad opuesta a Gregorio Fernández, con un estilo delicado, gracioso y elegante. Ejemplos: el retablo de Santiponce, Santa Clara y el de la Concepción. Destacan el Cristo de la Clemencia, sus Inmaculadas serenas sobre un trono de nubes, e imágenes de santos o procesionales. Juan de Mesa muestra su propia personalidad en sus Cristos, con dramatismo, proporciones y agitación barroca. Ejemplos: el de la Buena Muerte y el del Gran Poder.
  • Granada: Alonso Cano destaca por los bellos rostros de sus Vírgenes, creando un tipo iconográfico influyente.
  • Pedro de Mena destaca por sus Dolorosas, de busto sin brazos o de medio cuerpo, y sus Ecce Homos, que alcanzaron gran difusión, cayendo a veces en la monotonía y el amaneramiento por su teatralidad, notable en sus Magdalenas.

Francisco Salzillo

En el siglo XVIII, en Murcia, Francisco Salzillo cierra la imaginería barroca en España. Destaca su gusto por lo bello y lo frágil. En sus pasos procesionales, la gracia del rococó suaviza el dramatismo barroco.

Pintura Española

Rubens

Rubens se caracteriza por un gran naturalismo, con modelos como mendigos y seres deformes, que se manifiesta en sus cuadros religiosos (ej. Martirio de S. Bartolomé, la Trinidad, la Piedad). Cultivó lo mitológico y el retrato (ej. Levantamiento de la cruz, el Apostolado, las Tres Gracias).

Velázquez

Velázquez, el gran maestro, se inicia en el tenebrismo naturalista. Su pintura se vuelve más suelta, menos dibujística, y su colorido se enriquece tras conocer la pintura veneciana y a Rubens. Su arte se vuelve más ilustrado, ampliando los temas con respecto a la luz y creando ambientes saturados de atmósfera. Destaca su sobria elegancia, desde los retratos reales hasta el del Aguador. Su modernidad radica en la pincelada suelta. La luz violenta tenebrista lo confirma como el mejor pintor de la Corte. Cierra esta etapa con los Borrachos, interpretando el tema mitológico en un tono humano. Tras su primer viaje a Italia, pinta la Fragua de Vulcano, mostrando elegancia y buen gusto. Las Lanzas, el príncipe Baltasar Carlos, el Conde-Duque de Olivares completan su labor antes de su segundo viaje a Italia. Destacan pequeños paisajes de técnica impresionista como los de Villa Médicis, retratos como la Venus del Espejo y el del Aguador. En 1656 pinta las Meninas, un retrato único por su atmósfera, luz, composición y juego de espacios. Antes de su muerte, pinta las Hilanderas. Un pintor sincero, enamorado de su arte, que nos dejó un legado fundamental.

Zurbarán

Zurbarán se mueve en un intenso claroscurismo, mostrando un colorido luminoso. Compone con dificultad, calidades en telas y hábitos de monjes, y bodegones con escasos recursos pero magníficos detalles. Su arte no evolucionará, quedando fuera de los ambientes artísticos en sus últimos años.

Murillo

Murillo, gran colorista, muestra el lado agradable del barroco, con dulzura y suavidad, temas en escenarios sencillos y humildes, pincelada suelta y colorido suave. Destacan la Sagrada Familia y la Adoración de los Pastores.

Pintura Barroca en Europa

En Italia, el Clasicismo y el Naturalismo interpretan la realidad. El Clasicismo no rompe con el Renacimiento, con un sentimiento de refinamiento y decoro, erudición y una mirada al clasicismo arcádico. Se recomponen las formas manieristas, oponiendo orden y medida a la violencia tenebrista. En Bolonia, el arte de los Carracci define una acumulación estética.

Caravaggio

Caravaggio, representante del Naturalismo, rompe con la iconografía y composición tradicionales. La luz acentúa el dramatismo con un tenebrismo marcado. A los 23 años, pinta su Canasto, elevando este tema a género. Su luz dramatiza y da vida. Composiciones complejas, movimiento nervioso y gesticulación violenta caracterizan sus obras, mostrando una ruptura con la sociedad.

Rubens

Rubens, hombre variado y pintor superdotado, muestra una madurez prematura. La influencia italiana, especialmente veneciana, es fundamental. Viaja a España y conoce a Velázquez. Decora la Iglesia de S. Carlos Borromeo en Roma, el Palacio de Whitehall en Londres y el Palacio de Luxemburgo. Figura excepcional del siglo XVII, trabaja con monarquías, nobleza, Iglesia y burguesía. Su producción es abrumadora (más de 3000 cuadros). Sus cuadros tienen composiciones complejas, con muchas figuras y movimiento. El dramatismo se aprecia en el esfuerzo físico. El dibujo se pierde bajo la pincelada, fundiendo aire, figura y paisaje. En el retrato, le interesa el parecido y la riqueza de la indumentaria.

Rembrandt

Rembrandt, maestro de la pintura holandesa, desarrolla su obra en su tierra. Su preocupación es la luz, que envuelve a sus personajes, acentúa el dramatismo y exalta la calidad de los objetos. La composición es libre y imaginativa. Su temática es variada, destacando en los retratos la autocomplacencia y extravagancia. Destacan la Ronda de noche y los Síndicos de los Paños. Su arte es personal e independiente.

Otros Pintores

F. Hartt define la pintura española del XVII como realista, simbólica, dramática y grave. El naturalismo barroco se acentúa con la personalidad de los artistas, huyendo de lo teatral, simplificando composiciones y perdiendo ritmo. Van Dyck destaca por su elegancia, artificiosidad y colorido, convirtiéndose en un magnífico retratista de la nobleza y monarquía inglesas. Su pintura es preciosista, afectada, opulenta y halagadora. Frans Hals, retratista significativo de la escuela holandesa, crea una pintura emotiva con naturalismo, contrastes de luz y pinceladas sueltas. Vermeer muestra obras casi fotográficas, con serenidad, recogiendo escenas cotidianas. Busca una armonía de líneas, tonos y luz.

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