Emirato independiente de bagdad

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2.- Al-Ándalus (referencia al Reino Taifa de Toledo)


En el año 711 el Estado visigodo padecía una profunda crisis tras la muerte del rey Witiza ya que se abríó un período de disputas sucesorias entre los nobles. Esto, sumado al ímpetu expansivo del Islam que había conquistado en menos de un siglo (632-700) todo el norte de África facilitó la conquista musulmana de la Península.En este contexto, un ejército dirigido por Tarik cruzó el estrecho de Gibraltar en 711 para intervenir en la Guerra Civil desencadenada entre los visigodos por los problemas sucesorios. Pocos meses después derrotó al rey don Rodrigo en la batalla de Guadalete (711), lo que marcaría el inicio de la presencia musulmana en la Península. Tras esta victoria llevó a cabo algunas campañas militares por el sur peninsular con escasa oposición. Tarik dedujo de ello que la conquista sería fácil y, con refuerzos procedentes del norte de África se formó un nuevo ejército comandado por Tarik y por Muza, gobernador árabe de la provincia norteafricana. En pocos años, hacia el 718, prácticamente todo el territorio había sido ocupado de forma casi incruenta, debido a que una buena parte de la nobleza visigoda pactó la sumisión y el pago de tributos a los invasores, a cambio de conservar sus tierras. En el año 719 solo la franja oeste de los Pirineos y la cornisa cantábrica estaba fuera del dominio musulmán, que prosiguió su expansión más allá de los Pirineos hasta que, en el año 732, los francos dirigidos por Carlos Martel frenaron a los musulmanes en la batalla de Poitiers. Esta batalla tuvo una doble trascendencia: por un lado, desterró cualquier tentativa musulmana de ampliar sus dominios al norte de los Pirineos, por otro, afirmó el dominio efectivo de la Península, ya que olvidada su vocación expansiva, optaron por organizar y consolidar su presencia en la Península.

A.- Emirato dependiente (714-756):


tras la conquista, el territorio peninsular se convirtió en emirato dependiente del califato omeya de Damasco. En este período, Córdoba se convirtió en la capital política de Al-Ándalus y el gobierno estuvo dirigido por un emir o valí (gobernador). Pronto surgieron enfrentamientos entre los conquistadores: árabes y bereberes. Los primeros habían sido más favorecidos con la conquista, lo que desató el resentimiento de los bereberes.


En 750, la dinastía omeya fue desbancada por los abasíes, que la reemplazó en el poder y trasladó la capital a Bagdad.
Uno de sus primeros objetivos fue la eliminación de todos los miembros de la familia Omeya, pero uno de sus miembros, Abd al-Rahman, logró sobrevivir y huyó a Al-Ándalus (755). Éste derrotó militarmente al emir de Córdoba, ocupó la capital y se proclamó emir en el año 756.

B.- El emirato independiente (756-929):


Abderramán I creó el emirato independiente de Córdoba. Elló significó la fundación de un estado, sin sumisión política al califa abasí de Bagdad, aunque siguió reconociendo la primacía religiosa del califato abasí. Este nuevo período supuso el apogeo de Al-Ándalus: desde mediados del siglo VIII y durante el Siglo XIX se produjeron importantes avances económicos y se impulsó de forma decisiva la islamización de Al-Ándalus. A pesar de la mejor organización política y militar surgieron frecuentes conflictos entre el poder central cordobés y los gobernadores de los territorios fronterizos, denominados marcas (Toledo, Zaragoza, Mérida) que deseaban cada vez más independencia. La inestabilidad política y la creciente debilidad del poder central cordobés caracterizó los últimos años del emirato.

C.- El Califato (929-1031):


en el año 929, y aprovechando la disgregación del califato abasí, Abderramán III se proclamó califa, con lo que uníó la autoridad política y religiosa al reivindicarse sucesor de Mahoma como miembro de la tribu del profeta, los Quraysh.
El califato omeya de Córdoba se consolidó como el estado más pujante del Mediterráneo occidental desde la caída del Imperio romano. Córdoba, su capital, se convirtió en la ciudad más importante del Occidente europeo. Abderramán III puso término a las rebeliones en las marcas y sometíó a los reinos cristianos al pago de tributos.Durante la minoría de edad del tercer califa, Hixam II, a finales del Siglo X, destacó la figura de Almanzor, visir y caudillo militar que pasó a convertirse de hecho en el verdadero gobernante de Al-Ándalus. El ejército musulmán dirigido por él alcanzó continuas victorias y las razias contra los reinos cristianos fueron constantes y provechosas. Tras la muerte de Almanzor se recrudecieron las tensiones entre las distintas etnias y territorios. Finalmente, el territorio del califato se disgregó en diversos taifas -las antiguas coras- en el año 1031

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