Elementos del teatro vanguardista

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El Teatro desde 1940 Hasta nuestros días: Desde los años 40 hasta los años 50


El teatro es el género más afectado negativamente por la Guerra Civil: han muerto los grandes renovadores (Valle-Inclán y Lorca) y se le imponen mayores restricciones por su necesidad de ser representado en público. Durante la posguerra (1939-1975) diferentes tendencias dan fe de la evolución política e intelectual del país: hay teatro del exilio, conservador; de humor; realista, experimental y vanguardista. Con la democracia se estrena de todo según dos tendencias: la neorrealista y la neovanguardista.||Los escritores en el exilio no podrán ver sus obras representadas en España hasta finales de los años 60 en adelante. En los años 40, su teatro presenta tintes poéticos, bien con elementos grotescos: El adefesio de Alberti (sobre la intolerancia del poder) o simbólicos: La dama del alba de Casona (con la Muerte como un personaje más en la vida). Max Aub está contra el antisemitismo europeo (A la deriva) y la vida de los desterrados (El puerto).Hasta los años 50 predomina un teatro conservador o nacional, al servicio de la dictadura, que pretende entretener y moralizar. Un rasgo común de este teatro es la evasión de la realidad.

Se cultiva la alta comedia benaventina, el sainete costumbrista y el drama burgués. La crítica de las costumbres es muy superficial y nunca hiere al espectador. Títulos como ¿Dónde vas, Alfonso XII? y¿Dónde vas,triste de ti?
de Luca de Tena son fieles a los ambientes aristocráticos, monárquicos.
||Los temas escabrosos para esta época se abordan desde fuera, así José María Pemán habla del adulterio (La verdad) o de la discriminación de un diplomático casado con una republicana (Callados como muertos) o Joaquín Calvo Sotelo refleja, pero no critica, los abusos de poder y el catolicismo superficial en La muralla (1954). En esta línea están los autores del teatro de evasión, de la felicidad o del amor que en los años 50 hacen sonreír para compensar las limitaciones y amarguras de la realidad: Edgar Neville, José López Rubio, Víctor Ruiz de Iriarte y Agustín de Foxá.Cierta innovación representa el teatro del humor sin acidez y bienpensante de Jardiel Poncela cuyo teatro de lo inverosímil fue muy criticado. Miguel Mihura escribíó en 1932 Tres sombreros de copa y si no hubiera tardado veinte años en estrenarla, habría sido considerado un revolucionario del teatro europeo, concretamente del teatro del absurdo.

Todo este teatro también es conocido como “teatro nacional” al servicio de la dictadura. Desde los años 50 hasta los años 60. ||El teatro del compromiso activo se abre en 1949 con Historia de una escalera de Antonio Buero Vallejo. En 1953 Alfonso Sastre estrena Escuadra hacia la muerte en que denuncia el belicismo de la época. ||Ambos autores intentan remover conciencias a través del teatro: Buero es menos fatalista que Sastre (más existencialista) y su Realismo es simbólico frente al de Sastre, que es social. Buero es posibilista (representar es lo que importa) y Sastre, imposibilista (escribir es más urgente que estrenar). Este último funda con José Mª de Quinto el G.T.R. (Grupo de Teatro
Realista), un teatro de rebelión con más expectativas que éxito. Con él se ha abierto la vía al teatro realista de los años 60, con autores como Lauro Olmo (La camisa, sobre el paro y la emigración al extranjero); José Mª Rodríguez Méndez (Los inocentes de la Moncloa, sobre opositores víctimas de la España del momento); José Martín Recuerda (Las salvajes en Puente San Gil, sobre el puritanismo y la hipocresía social); Ricardo Rodríguez Buded (La madriguera, o habitación de alquiler símbolo de la opresión) y Carlos Muñiz (El tintero, sobre un oficinista fracasado que se suicida). 

Desde los años 60 hasta el inicio de la democracia


A finales de los años 60, se desarrolla el “Nuevo Teatro”, teatro vanguardista y experimental, (que repara en la deshumanización de la sociedad) con dos tendencias, una simbólica: José Ruibal,  Miguel Romero Esteo, Manuel Martínez Mediero y otra experimental: Buero Vallejo, Francisco Nieva y Fernando Arrabal. Buero Vallejo incorpora el efecto de inmersión que introduce en el drama al espectador cuando, por ejemplo, se apagan las luces en obras de ciegos (El concierto de San Ovidio); se va la voz cuando hay sordos (El sueño de la razón) o vemos una celda donde antes habíamos visto, como el protagonista, una habitación de estudiantes (La fundación en 1973); Francisco Nieva, incluye erotismo, absurdo y técnicas cinematográficas y surrealista. Fernando Arrabal se exilia voluntariamente en Francia para dar rienda suelta a su creatividad y escribe un teatro absurdo, después pánico (mezcla de lo absurdo con lo cruel) sobre política, religión y sexualidad (Pic-Nic, Los hombres del triciclo, El cementerio de automóviles, El Arquitecto y el emperador de Asiria…).

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