Dualidad de poderes en 1917 entre los soviets y el gobierno provisional

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La revolución de Octubre de 1917: Las jornadas revolucionarias

El gobierno de Kerenski quería consolidar una república parlamentaria en Rusia, convocar elecciones a una Asamblea Constituyente y mantener a Rusia en la Guerra Mundial. Los bolcheviques y el soviet de Petrogrado se opusieron a estos planes y querían hacerse con el poder y crear una república de soviets.

En verano de 1917, el Partido Bolchevique había sido prohibido y Lenin tuvo que exiliarse de nuevo debido a una fracasada insurrección popular en Petrogrado en el mes de Junio. Su voluntad de tomar el poder no cesó y los soviets, dirigidos por los bolcheviques y con el apoyo de algunos mencheviques y eseritas, planificaron la insurrección, que contó con el apoyo de la Guardia Roja, una unidad armada de reciente creación impulsada por los soviets.

El 25 de Octubre, las fuerzas insurrectas se apoderaron de los lugares y servicios clave de la capital. La toma de la fortaleza de Pedro y Pablo demostró que el ejército no dispararía contra el pueblo y así pudo llegarse al acto decisivo, el asalto al Palacio de Invierno, donde residía el gobierno provisional.

El triunfo en Petrogrado fue decisivo y el gobierno dimitíó tras la huída de Kerenski, su presidente. La revolución se extendíó rápidamente a Moscú y a los núcleos industriales de Rusia. A primeros de Noviembre, la zona septentrional de Rusia estaba en manos de los bolcheviques pero otros territorios seguían bajo el poder de los antiguos zaristas.

La revolución de Octubre de 1917: Las primeras medidas revolucionarias

El Segundo Congreso de los soviets destituyó al gobierno provisional y aprobó la formación de un Consejo de Comisarios del Pueblo, dirigido por Lenin, que se constituyó en el primer gobierno obrero y campesino. El nuevo ejecutivo emprendíó con celeridad la instauración el socialismo y decretó las primeras medidas revolucionarias: el paso de la tierra a los campesinos, el control obrero de las empresas de más de cinco trabajadores, la nacionalización de la banca y la supresión del ejército zarista. El gobierno deseaba que los diversos pueblos que integraban el Imperio se asociaran como repúblicas al gobierno soviético, reconociendo su derecho a la autodeterminación.

Un nuevo decreto mostró la determinación del gobierno de establecer la paz con Alemania. Esto hizo que se creara el tratado Brest-Litovsk (1918), en el que se aceptaban todas las exigencias de la parte alemana. Rusia renunció a los países bálticos, Finlandia los territorios polacos y Besarabia y Ucrania se declaró independiente.


La revolución de Octubre de 1917: La Guerra Civil y el comunismo de guerra

La revolución había triunfado en muchos lugares del Imperio, pero el dominio bolchevique era incierto en una gran parte del país. Los defensores del orden zarista iniciaron la resistencia armada con el objetivo de impedir la consolidación del Estado soviético. Dirigidos por una parte del ejército zarista estos partidarios del viejo orden acabaron llamándose rusos blancos por oposición a la Rusia roja o revolucionaria.

Los rusos blancos eran fuertes en la zona Este del país, incluida Siberia y los territorios del Norte, mientras los revolucionarios controlaban el centro de Rusia. Junto a los blancos también lucharon una legión checa y algunas tropas inglesas y francesas. Los bolcheviques quisieron crear un verdadero ejército y su artífice fue Trotski. El Ejército Rojo se basaba en la disciplina y los grados militares clásicos, pero unos comisarios políticos vigilaban a los combatientes y fomentaban el ánimo revolucionario.

Se inició una guerra civil que produjo muchas muertes y que llevó al hambre y a la miseria a millones de personas. El zar Nícolás II y su familia fueron ejecutados por los bolcheviques en Ekaterinburgo, donde se hallaban prisioneros en Julio de 1918. Los blancos obtuvieron algunas victorias, pero a finales de 1918 los éxitos del Ejército Rojo fueron creciendo y en 1912, tras la victoria en Ucrania, quedó vencedor de la guerra.

La Guerra Civil hizo que toda la economía del país se dedicara a abastecer al ejército para ganar la guerra. Esta fase de la revolución se conocíó como el comunismo de guerra y supuso la supresión de la propiedad privada y la estatalización de la industria. Toda la economía pasó a estar dirigida por el Estado, que controlaba la producción y distribución de los productos agrarios.


La revolución de Octubre de 1917: La consolidación del poder bolchevique y la formación de la URSS

La Guerra Civil y el boicot internacional a la Rusia revolucionaria influyeron en la definición política del nuevo Estado soviético. La Asamblea Constituyente, surgida de las elecciones de Noviembre de 1917, era el organismo que iba a transformar el zarismo en una república democrática. Sin embargo, tras la toma de poder por los bolcheviques, éstos decidieron disolverla en su primera y única sesíón, ya que no ostentaban la mayoría y la Asamblea se negaba a someter sus decisiones a la aprobación de los soviets.

El Partido Bolchevique pasó a denominarse Partido Comunista de la Uníón Soviética (PCUS), se constituyó en el centro del poder y su dirección se encargó a un comité llamado Politburó. El partido estaba dirigido por un secretario general que también era Jefe del Estado. Solo aquellos que pertenecían al partido podían ejercer cargos en los soviets y en el Estado.

El órgano supremo del Estado era el Congreso de los Soviets (Soviet supremo) que ejercía el poder legislativo. El ejecutivo quedaba en manos de un Presídium dirigido por un presidente que ejercía las funciones de jefe del Estado. De los asuntos del gobierno se encargaba el Consejo de Comisarios del pueblo, que debía rendir cuentas ante el Presídium.

Los bolcheviques transformaron el viejo Imperio de los zares en una república federal y en 1922 se creó la Uníón de Repúblicas Socialistas Soviéticas, una entidad que comprendía repúblicas soviéticas y repúblicas autónomas. La URSS adquiríó su forma definitiva en la Constitución de 1924, que definía las competencias de la Uníón y de las repúblicas federadas.


La revolución de Octubre de 1917: La NEP, una nueva política económica

Como consecuencia de la Guerra Civil y del comunismo de guerra, la economía soviética se hundíó enormemente y destacó el desabastecimiento de las ciudades. La revolución empezó a perder una parte de sus antiguos apoyos: hubo levantamientos campesinos y, en Marzo de 1921, se rebeló la marinería del puerto de Kronstadt. Esto hizo que el propio Lenin, en el X Congreso del Partido Comunista Ruso celebrado en 1921, propusiese una reforma de la economía que permitiese mejorar las condiciones de vida de la población y vencer las resistencias al proceso revolucionario.

La Nueva Política Económica (la NEP), estaba a favor de dar marcha atrás en algunas decisiones como la desaparición de la propiedad privada y el control estatal de la industria y la agricultura. La NEP significaba la implantación de una economía mixta en la que algunos sectores socializados convivirían con un retorno a la economía de mercado, que permitiría la pequeña propiedad y los intercambios privados.

La NEP cumplíó rápidamente sus objetivos económicos y en 1926 la economía soviética había superado los niveles anteriores a la Gran Guerra, pero la vuelta al mercado hizo subir los precios y las diferencias entre precios agrarios e industriales hicieron que surgieran problemas de acaparamiento y desabastecimiento de las ciudades. Los beneficios privados hicieron aumentar las diferencias sociales y volvieron a tener importancia los pequeños empresarios industriales y los campesinos acomodados (kulaks).  La nueva política económica produjo un debate en el Partido Comunista y reforzó el enfrentamiento interno entre las tendencias que defendían mantener una economía mixta y las que estaban a favor de una rápida socialización de la propiedad, la producción y la distribución de bienes.


Los comienzos del Estalinismo: Stalin, dueño del poder

El sistema estalinista impuso la primacía absoluta de la ideología comunista dentro del Estado y la Sociedad soviéticas. El partido comunista se convirtió en un ente monolítico que no permitía los debates, exigía la sumisión de sus miembros a la línea oficial. Entonces, Stalin ejercíó una dictadura personal en la que persiguió, encarceló y aniquiló a todo aquel que se el opusiera o pudiera hacerle sombra. Stalin se sirvió de la burocracia para fortalecer el partido y el Estado, creando una nueva clase social privilegiada: la nomenklatura. En esta clase social formaban parte los planificadores de la economía, gerentes de cooperativas agrarias, directores de empresa, arquitectos de obras públicas, dirigentes del Partido vinculados a la organización y administración del Estado... Estás élites tenían acceso a prebendas (viviendas, automóvil, vacaciones...) que resultaban inasequibles a la mayoría de la población. Esto hizo que se fomentara en este grupo la creación de vínculos del clientelismo dentro del PCUS, que contribuyó a perpetuar la ineficacia y la corrupción dentro del sistema.
El pensamiento socialista se redujo a una serie de dogmas y se desarrolló el culto a la personalidad de Stalin, venerado como líder y gran benefactor de la URSS. Se impuso una rígida censura en la que el Estado marcaba las pautas a seguir en todos los ámbitos. Destaca el Realismo socialista, que se convirtió en el arte oficial de la Uníón Soviética. A partir de 1934 se prohibíó el arte vanguardista y se impuso una estética que exaltaba el trabajo y la solidaridad del régimen comunista.

Los comienzos del Estalinismo: Planificación y colectivización de la econom

En cuanto a la economía, la política de Stalin se orientó hacia la construcción de una sociedad sin propiedad privada a partir del control de todos los medios económicos por parte del Estado. El control estatal pasó por una rígida planifiación de la economía, que se concretó en unos planes quinquenales de obligado cumplimiento, elaborados y supervisados por el gran organismo directivo de la planificación (Gosplan). Su objetivo era convertir a la URSS en un país industrial y hacer de su sector agrario un extraordinario núcleo de producción a través de la explotación colectivizada. Sin embargo, los objetivos lanzados por la planificación no se solían conseguir y los resultados solían situarse por debajo de lo esperado.

El primer plan quinquenal estuvo vigente entre 1929 y 1933 y estuvo seguido por otros dos. Durante el primer plan, en las ciudades fueron colectivizados los bienes inmuebles, los transportes y los instrumentos financieros. Toda la industria fue socializada, y también se pretendíó suprimir la economía de mercado y distribuir los recuersos desde el Estado. La colectivización masiva de la agricultura comenzó en 1929 cuando los campesinos fueron instados a agruparse en granjas colectivas y estatales. La colectivización fue el fin de los kulaks, los propietarios acomodados que fueron expropiados y a menudo aniquilados.

Los capitales necesarios para el crecimiento industrial se extrajeron de la agricultura, la minería y otras actividades primarias, lo que generó una importante desigualdad entre la ciudad y el campo. La agricultura fue uno de los puntos débiles de la economía y el sector donde la planificación obtuvo sus mayores fracasos, lo que dio lugar a periodos de escasez en el suministro de alimentos. Además, se dio prioridad a la industria pesada y se formó un desabastecimiento de productos de consumo y la sociedad Soviética se mantuvo privada de productos básicos.

La planificación comportó la industrialización de la URSS en diez años y tansformó rápidamente la estructura económica del país. La producción industrial fue creciendo, especialmente en hierro y acero, así como la producción de energía y la construcción de infraestructuras. A finales de 1930, la URSS se había situado entre las grandes potencias industriales del mundo


Los comienzos del Estalinismo: El terror estalinista

El estalinismo se desarrolló y consolidó sobre un régimen de dictadura que poseía unas estructuras políticas y sociales cada vez más rígidas. Stalin y el partido eliminaron de forma política y física de la vieja guardia revolucionaria. Quienes mostraban oposiciones contra el estalinismo eran declarados  enemigos, juzgados y condenados.

A lo largo de la década de 1930 se inició una represión generalizada, conocida como las grandes purgas. A través de órganos estatales (como la NKVD, o sistema de seguridad precursor de la KGB) se persiguió a viejos dirigentes del partido por supuestos críMenes contra el estado, colaboración con la Alemania nazi y otros delitos imaginarios, y más tarde se procesó a los militares opuestos a Stalin.

Entre 1936 y 1938 se desarrollaron los procesos de Moscú, que costaron la vida a miles de personas. Se basaron en acusaciones y los acusados debían retractarse de sus errores antes de ser condenados. Algunos de los antiguos líderes de la revolución de 1917 figuraron entre sus víctimas.

Con esta política, Stalin juzgó, condenó, ejecutó o envió a campos de concentración a miles de ciudadanos soviéticos, eliminando así cualquier tipo de oposición. Este sistema penitenciario, conocido como gulag reunía una serie de campos de trabajo forzados situados en la URSS. Durante las grandes purgas aproximadamente fueron ejecutados 700 000 ciudadanos y dos millones enviados a los gulags.


Los comienzos del Estalinismo: Las nuevas instituciones políticas

En la era de Stalin se dieron cambios decisivos en la organización y estructuras de la URSS, plasmados en la nueva Constitución soviética de 1936 y solo modificada después de la muerte de Stalin en 1953. La nueva Constitución mantuvo los soviets como la espina dorsal del sistema político pero ya no paasaron a ser nunca más asambleas libres y deliberantes, sino que formaron parte del aparato del Estado bajo el control del partido.

El Estado soviético quería dotarse de una apariencia democrática ya que reconocía la elección de los soviets por sufragio universal. Esta repesentatividad quedó desvirtuada ya que a las elecciones solo podían presentarse las candidaturas avaladas por el Partido Comunista de la Uníón Soviética (PCUS). Se hablaba de libertad de expresión, pero siempre y cuando no se atacara al sistema socialista.

Las instituciones políticas se mantuvieron según el esquema diseñado en la década de 1920, aunque se hizo más estrecha la uníón entre el partido y el Estado. El organismo deliberativo era el Soviet Supremo, que tenía al Presídium, los comisarios, y los soviets locales, personas que ejercían el poder municipal, elegidos cada dos años y medio entre los candidatos que presentaba el partido.

El Estado Soviético mantuvo su estructura federal y cada una de las repúblicas de la Uníón tenía su propio soviet que era elegido a la vez que el Soviet supremo. Pero el poder central del Estado soviético aumentó, el derecho a la autodeterminación nunca fue ejercido y Stalin sometíó a un duro control a las veleidades de autonomía nacionalista.

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