*la dimensión internacional de la Guerra Civil. La Guerra Civil española en sus orígenes fue un conflicto interno derivado de las graves tensiones sociales y de la polarización política.

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1. La sublevación militar:


En los inicios de la Segunda República fracasó un Golpe de Estado militar, liderado por el general Sanjurjo (Agosto de 1932). Los militares no aceptaron los resultados electorales de Febrero del 36 y juzgaban necesario derribar al gobierno. Por ello planearon una conspiración en la que participaban civiles monárquicos, carlistas y falangistas. El director y cerebro de la operación era el general Mola y estaba previsto que Sanjurjo, exiliado en Portugal, tomara el mando de los sublevados. Sanjurjo murió al estrellarse el avión que le traía a España y el general Franco, incorporado a la conspiración iniciada el 17 de Julio de 1936 en el último momento, se trasladó desde Canarias en avión a Marruecos y se puso al frente de la rebelión .

Los conspiradores habían planeado un rápido alzamiento seguido de un directorio militar. El pronunciamiento triunfó en parte del país, pero fracasó en Cataluña, Levante y Madrid entre otras muchas. La zona fiel a la II República contaba con las grandes ciudades y zonas industriales más importantes de España. El gobierno republicano imprudentemente no supo prevenir la conspiración, dando inicio a una larga y sangrienta Guerra Civil.


3. La dimensión internacional del conflicto:


La guerra civil española fue uno de los conflictos del Siglo XX que más repercusión internacional provocó.  En el conflicto español se entrecruzaron a la vez los intereses estratégicos de las potencias y el compromiso ideológico de las grandes corrientes políticas del momento. Las potencias fascistas decidieron desde un primer momento ofrecer una ayuda importante a los rebeldes dirigidos por Franco.

Mussolini y Hitler no solo podía conseguir beneficios estratégicos, Italia continuaba su política de expansión mediterránea y Alemania podía obtener un aliado que amenazara la retaguardia francesa, sino que ayudaban a un aliado ideológico en su lucha contra los sistemas democráticos y las ideologías obreras. 
Portugal se uníó desde un principio a esta ayuda a Franco.                                                 

La URSS, por otro lado, tuvo muy claro desde un principio su compromiso de ayuda a la República.
No sólo se enfrentaba a la expansión del fascismo, sino que alejaba el centro del conflicto entre las potencias al otro confín de Europa, alejando el interés deHitler de sus fronteras. Las grandes democracias tuvieron una actitud que podemos catalogar como uno de los grandes engaños diplomáticos del siglo. 
Gran Bretaña estaba decidida desde un principio a mantenerse neutral.
Los políticos británicos temían una revolución social en España y promovieron una la política de apaciguamiento ante las potencias fascistas . El gobierno francés, pese a estar conformado por el izquierdista Frente Popular, siguió lo marcado desde Londres.
La actitud de las democracias ante la guerra española se enmarca en su ilusoria búsqueda de una política de conciliación con Hitler. El Reino Unido, y con él Francia, habían optado hacía tiempo por tratar de evitar cualquier enfrentamiento que pudiera llevar a una guerra general.

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