Diferencia entre novela tradicional y novela contemporánea

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8LA NARRATIVA ESPAÑOLA DESDE 1939 HASTA 1975En los años 40 la novela española y la literatura en general tuvo que arrastrar las consecuencias de la Guerra Civil: exilio intelectual, aislamiento político y cultural  (rigurosa y arbitraria censura, prohibición de la literatura extranjera…), literatura mediatizada(crítica parcial no especialista sino politizada, manipulación de los premios literarios…), autodidactismo de las nuevas generaciones de escritores y necesidad de una nueva estética. La novela anterior, la novela lírica, había seguido unas tendencias subjetivas relacionadas con la deshumanización del arte de Ortega, inviable en la posguerra, donde se impone el Realismo; la narrativa se rehumaniza y vuelve a ocuparse de cuestiones que preocupan al ser humano, personales en los 40, colectivas en los 50.

Tres tendencias destacaron en la 1ª década de posguerra: la novela nacionalista que defendía la ideología del bando victorioso, generalmente de escaso valor literario; el Realismo tradicional, actualización del costumbrismo decimonónico; y el Realismo existencial, que dirige su mirada a las preocupaciones del hombre contemporáneo en situaciones límites que le ponen a prueba. Dentro de este se encuentra el tremendismo, corriente determinista que elige argumentos sacados de la crónica negra y un personaje principal primario y de clase baja. La obra más representativa de esta corriente es Lafamilia de  Pascual Duarte de C.J. Cela, autor de esta primera generación de posguerra que se dio a conocer con ella.

Destacaron también Nada de C. Laforet, 1º premio Nadal en 1944, y las primeras novelas de Delibes.

En los 50 la situación empieza a cambiar con una incipiente flexibilidad de la censura que permite la difusión de nuevas corrientes de literatura extranjera junto con un despliegue editorial y la aparición de nuevos premios como el de la Crítica.

Todos los géneros literarios se hicieron portavoces de las circunstancias sociopolíticas, la literatura se convierte en testimonio de la realidad. Se llevan a la novela los conflictos sociales: la lucha por la supervivencia, la degeneración burguesa, la marginación proletaria, la pobreza… sin imponer tesis.

La renovación de la novela se consolida gracias a los escritores del medio siglo, Aldecoa, Fernández Santos, Sánchez Ferlosio… pero también gracias a los escritores de la generación anteriorcomo Cela y Delibes. Destacaron novelas como La Colmena y El camino de los dos anteriores, y El Jarama de R. Sánchez Ferlosio.

El Realismo social se manifestó a lo largo de los 50 y 60 a través de tres tendencias sucesivas: el objetivismo, el conductismo y el Realismo moderado e histórico. Técnicamente se caracterizó por el personaje colectivo, el narrador cámara y la importancia del diálogo, que reflejaba el habla de los personajes. 

El Realismo social tenía dos inconvenientes: denunciar sin implicarse y el empobrecimiento estético, ya que el estilo se supeditaba al contenido. El Realismo histórico trataba de responder a lo primero y para lo segundo, a finales de los 60, surgieron el Realismo dialéctico y la novela estructural. La finalidad de la misma seguía siendo reflejar la sociedad española, pero no con vistas a la denuncia sino a la interpretación de la realidad.

La sociedad ha cambiado (desarrollo económico, auge del turismo y de la industria, intercambios culturales y expansión editorial, fundamentalmente difusión de la novela hispanoamericana del boom

 y la novela indaga el conflicto personal dentro del colectivo social. Se recupera el personaje protagonista en busaca de su identidad; en lo formal se abandona el narrador cámara y se opta por narradores múltiples y múltiples puntos de vista, narración discursiva, digresiones, fluido de conciencia y ruptura del orden cronológico lineal. Es una novela más brillante y más difícil. Destacaron Tiempo de silencio del malogrado L. Martín Santos, 
Señas de identidad de J. Goytisolo y la genial parodia de estas mismas novelas del veterano Torrente Ballester 

La saga/fuga de J. B


12. LA NOVELA DESDE 1975Con la muerte de Franco algunos de los condicionantes de la literatura anterior desaparecieron, como la censura (Abril de 1977), que permitíó que temas hasta entonces tabú (sexo, política) proliferaran en las novelas; o que escritores que achacaban su falta de talento a la falta de libertad quedasen al descubierto. La libertad creativa hizo pensar que proliferarían las publicaciones y las editoriales eran un buen negocio, pero la oferta súperó con creces la demanda y muchas editoriales quebraron, como Bruguera, o tuvieron que buscar estrategias para compensar las pérdidas, como la venta de fascículos (Salvat) o revalorizar sus premios (Planeta).

En cuanto a la forma, se impone el Realismo.La novela, después de tanta novela experimental, vuelve a formas tradicionales en las que la anécdota vuelve a cobrar importancia y la tendencia es hacia una novela de género en cuanto a la temática.

La desaparición de la censura puso de moda la novela política, que ponto perdíó interés, y la novela erótica que, apoyada en grandes éxitos comerciales (Las edades de Lulú de Almudena Grandes, Beatriz y los cuerpos celestes de Lucía Echeberría) y en el Premio Sonrisa Vertical de la editorial Anagrama, mantuvo su apogeo durante los años 80 y 90.

No han perdido interés las novelas históricas (El capitán Alatriste de Pérez Reverté, Los girasoles ciegos de A. Méndez, Soldados de Salamina de J. Cercas; incluso los escritores veteranos se sumaron: 
El hereje de Delibes, Crónica del rey pasmado de Torrente Ballester); las novelas policíacas o de intriga, actuales  o históricas,  como las novelas de C. Ruiz Zafón (La sombra del viento
), de Pérez Reverté (EL club Dumas
) o Muñoz Molina (El invierno en

Lisboa


). Hay que destacar las de temática más intimista como La lluvia amarilla de Llamazares, o de la creación literaria dentro de la novela como Juegos de la edad tardía de L. Landero o El desorden de tu nombre de J. J. Millás. Este último y Eduardo Mendoza (Sin noticias de Gurb
) grandes maestros del humor y la parodia.

A los escritores del medio siglo les siguieron los de la generación del 68 (Mendoza, Vázquez Montalbán, J. J. Millás…), los de los 80 (Marías, Muñoz Molina, Llamazares…) y los de la generación de la nocilla (Giralt Torrente). Además, la nómina de escritoras va en aumento: A. Grandes, S. Puértolas, R. Montero…

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