Desequilibrios espaciales

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LOS DESEQUILIBRIOS TERRITORIALES EN ESPAÑA


En España existen desequilibrios socioeconómicos y demográficos entre la comunidades autónomas y en el interior de cada una de ellas. Las causas de estos desequilibrios son las diferentes condiciones naturales y la desigual distribución de los recursos; la localización de las actividades económicas más dinámicas en cada momento histórico, y las actuaciones humanas que los han acentuado hasta épocas recientes. Los indicadores de los desequilibrios son numerosos: - Los desequilibrios económicos se observan en la capacidad productiva y se mide por el PIB y por el PIB per cápita, resultante de dividir el PIB entre la población. - Los desequilibrios demográficos se manifiestan en la distribución de la población, medida por la densidad de población. - Los desequilibrios sociales se reflejan en la renta bruta disponible de los hogares y en el nivel de bienestar, medido por la dotación de infraestructuras; existencia de servicios sanitarios, educativos, culturales, asistenciales y de ocio, y la calidad medioambiental

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EL ORIGEN DE LOS DESEQUILIBRIOS ACTUALES

Entre mediados del Siglo XIX y la crisis económica de 1975 el factor fundamental de los desequilibrios territoriales fue la localización de la industria moderna y en menor medida, el desarrollo de los servicios

. A)

Las áreas más dinámicas fueron la periferia cantábrica y mediterránea, donde se localizó inicialmente la industria y donde crecíó durante la década de 1960 como consecuencia de las economías de aglomeración; Madrid, que añadió a la industria funciones terciarias como capital del Estado y principal centro financiero del país, y las nuevas áreas dinámicas surgidas en la década de 1960: el eje del Ebro, al que se difundíó la industria y las islas Baleares y Canarias, favorecidas por el desarrrollo turístico. Estas áreas, en el terreno económico, concentraron el mayor crecimiento del PIB y del PIB per cápita, al atraer materias primas, fuentes de energía y capitales de las demás regiones. En el terreno demográfico, recibieron inmigrantes de las regiones del interior peninsular, aumentando se densidad de población. Y en el terreno social, incrementaron la renta bruta disponible de los hogares por encima de la media y consiguieron un buen nivel de vida gracias a la dotación de infraestructuras de transporte y de servicios sociales (sanitarios, asistenciales, escolares, culturales y de ocio

) b)

Las áreas menos dinámicas fueron las del interior peninsular, en las que se mantuvieron el peso excesivo del sector primario; las industrias escasas, pequeñas y tradicionales, y los servicios de baja cualificación. En estas áreas, en el terreno económico, el PIB y el PIB per cápita crecieron, dado que partían de niveles bajos pero, en general, el ritmo fue menor. En el terreno demográfico, fueron áreas emigratorias que sufrieron despoblamiento y envejecimiento. Y en el terreno social, la elevación de la renta familiar disponible fue menor y recibieron menos infraestructuras y servicios 2 2. LOS CAMBIOS PRODUCIDOS COMO CONSECUENCIA DE LA CRISIS ECONÓMICA DE 1975.
La crisis económica de 1975 acabó con la primacía de la industria como factor explicativo de los desequilibrios internacionales. - Las regiones industriales sufrieron una aguda crisis, sobre todo las especializadas en sectores maduros (cornisa cantábrica) y, en menor medida, las que contaban con industrias más diversificadas (Cataluña): el crecimiento de su PIB descendíó y dejaron de atraer inmigrantes. Su situación repercutíó en otras regiones peninsulares que les suministraban materias primas, compraban sus productos y les proporcionaban mano de obra. - La crisis afectó menos a las regiones que poseían menor peso industrial por tener una mayor participación de los sectores primario (Galicia, Murcia) o terciario (Madrid, Baleares, Canarias); o por poseer un reparto más equilibrado de los tres sectores (Aragón, La Rioja, Comunidad Valencia). Como consecuencia de la crisis, se frenó el anterior proceso de concentración espacial de la producción y de la población en las áreas más industrializadas, dando lugar a un nuevo modelo de desequilibrios territoriales.


. 3. LOS DESEQUILIBRIOS TERRITORIALES ACTUALES A partir de 1985, la reestructuración económica que siguió a la crisis cambió los factores en que se basaban los desequilibrios territoriales y la jerarquía espacial 3.1 Los nuevos factores de desequilibrios actuales - La industria pierde peso como factor de desarrollo, debido a la reestructuración de muchos sectores tradicionales y a la tendencia a descentralizar parte de la producción hacia nuevos espacios. Así se rompe la identificación anterior entre regiones desarrolladas e industrializadas. - Los servicios avanzados, la innovación y la alta tecnología se convierten en los principales factores de desarrollo. Por tanto, se convierten en indicadores de desarrollo: la especialización en el sector terciario de mayor nivel (funciones rectoras, y de decisión; servicios a la producción; actividades financieras, comerciales y de distribución; y turismo); la existencia de actividades innovadoras y de alta tecnología (industrias de alta tecnología, telecomunicaciones y agricultura tecnificada); la presencia de centros de investigación, innovación y gestión; la disponibilidad de mano de obra de alta cualificación; las inversiones en tecnología y formación; la calidad de las infraestructuras y de los equipamientos, y la existencia de buenas comunicaciones con el entorno y con el extranjero.

3.2 La jerarquía espacial actual

La jerarquía espacial resultante de la incidencia de estos nuevos factores está constituida por tres tipos de territorios: a) Los ejes de dinamismo económico son las regiones más favorecidas por los nuevos factores de desarrollo: Madrid; la Y constituida por País Vasco, el valle del Ebro y el litoral mediterráneo norte; y los archipiélagos balear y canario. En estas áreas, en el terreno económico, el crecimiento del PIB se ha desacelerado en algunas regiones que partían de valores más altos, como Cataluña y Baleares. Sin embargo, en la nueva etapa posindustrial, más significativas que las cifras del PIB son las del porcentaje que supone en él los sectores punta de innovación y la I+D, que continúan beneficiando a Madrid, Navarra, el País Vasco y Cataluña. Además, en la mayoría de las comunidades incluidas en este grupo, el PIB per cápita se sitúa por encima de la media, debido a la mayor productividad causada por los factores anteriores. En el terreno demográfico, la tendencia a difundir la población y parte de la actividad económica hacia otras áreas reduce la correlación entre población y PIB. Y en el terreno social, la renta bruta disponible por los hogares, los servicios y los equipamientos están por encima de la media

. B)

Los ejes en declive son los espacios muy especializados en sectores industriales maduros o en crisis. Entre ellos se encuentran algunos de la cornisa cantábrica, como Asturias y Cantabria, que han cambiado su tradicional dinamismo por el declive. En estas áreas, en el terreno económico el PIB crece por debajo de la media y el PIB per cápita es inferior al promedio. En el terreno demográfico, la población se encuentra estancada o en retroceso. Y en el terreno social, la disparidad en renta bruta disponible por los hogares y en bienestar es menor, ya que partían de niveles más altos.
c) Los espacios menos dinámicos son los que cuentan con un mayor peso económico del sector primario, escaso desarrollo de las industrias avanzadas y predominio de los servicios poco especializados. En este grupo se encuentran las comunidades del interior peninsular – Extremadura y ambas Castilla-; Galicia; el interior de Andalucía y Murcia. En estas áreas, en el terreno económico, algunas comunidades como Murcia y Andalucía han incrementado su PIB por encima de la media en los últimos años, gracias al desarrollo de la agricultura tecnificada y del turismo; pero su PIB per cápita continúa estando por debajo del promedio nacional. En el terreno demográfico, existen disparidades entre las bajas densidades de las comunidades del interior, motivadas por la emigración de épocas pasadas, y las altas densidades del litoral, superiores a la media. Y, en el terreno social, en la mayoría de los casos la renta bruta disponible de los hogares no alcanza la media española y existen carencias en infraestructuras y servicios.

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