Decreto de desamortización de Mendizábal

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El texto propuesto para comentar es un fragmento (preámbulo) de la Ley desamortizadora que promulgó Mendizábal en 1836. A través de ella se pretende un triple objetivo: sanear la arruinada hacienda, crear un base social favorable al liberalismo y cercenar el poder de la Iglesia.

Localización

Se trata de una fuente primaria; según la forma es una “exposición”, documento jurídico. El autor es individual (Juan Álvarez Mnedizabal), con el fin de exponer las ventajas de desamortizar y vender las tierras eclesiásticas expropiadas (dirigida al pueblo) Época el 21 de Febrero de 1836. Publicado en la Gacet de Madrid (en aquel entonces Boletí­n Oficial).

ANÁLISIS

: En el texto localizamos las siguientes ideas principales: en el preámbulo vemos los objetivos que se propónía el gobierno con la desamortización: una justificación del interés nacional de poner a la venta la masa de bienes que han sido anteriormente declarados bienes nacionales (art. 1). El fin prioritario es sanear la Hacienda Pública, fuertemente endeudada, entregando esos bienes a cambio de los títulos de deuda. En segundo lugar, al convertir esos bienes (sobre todo la tierra)
En propiedad privada y plena, se abriría un proceso de creación de riqueza, para referirse a esa nueva situación de los bienes inmuebles, que podrán salir al mercado, ser capitalizados, aumentar su productividad, etc. Luego se hace mención especial a los bienes que quedaban excluidos en la aplicación de este Decreto como los edificios que sirvan al interés público o bien se consideren parte del legado cultural y artístico del patrimonio nacional (art. 2). En general, localizamos los siguientes conceptos esenciales: - Una justificación del interés nacional de poner a la venta "la masa de bienes raíces" que han sido anteriormente declarados "bienes nacionales". El fin prioritario era sanear la Hacienda Pública, fuertemente endeudada, entregando esos bienes a cambio de los títulos de Deuda. - Un objetivo económico: al convertir esos bienes inmuebles de la Iglesia, especialmente la tierra, en propiedad privada y plena -Se señala la importancia artística o histórica de algunos edificios que serán “salvados” de esta venta y que pasarán al servicio público. 

COMENTARIO:

 Previo a este Decreto-Ley de Desamortización de Mendizábal, se produjeron desamortizaciones en España: la de Godoy (1798) ministro de Carló IV, la de la Guerra de la Independencia (1808-1814), la del Trienio Liberal (1820-1823). Ya los reformistas ilustrados preocupados por obtener el máximo rendimiento de la tierra y los recursos naturales, fuente para ellos de la riqueza y la fortaleza del Estado, habían insinuado la necesidad de cambiar el sistema señorial de propiedad de la tierra. En el Antiguo Régimen una gran parte de la tierra era de “manos muertas”, es decir, eran tierras vinculadas a dominios monásticos o municipios y, además de no tributar, no podían ser vendidas por sus titulares, estaban fuera del mercado y por ello no podían ser capitalizadas ni mejoradas. La desamortización de esos bienes permitiría al Estado, incautándose de ellos, enjugar su déficit y amortizar la deuda pública. El proceso supónía dos fases: en primer lugar, el Estado se adueñaba de esos bienes, por lo que se dejaban de ser “manos muertas” para convertirse en bienes nacionales; después salían a la venta, mediante `pública subasta. Se subastaron los bienes del clero regular a excepción de los dedicados a beneficencia y a educación. 

CONCLUSIÓN

Como conclusión podemos destacar las consecuencias que tuvieron las desamortizaciones, tanto la de Juan Álvarez Mendizábal, que acabamos de comentar, como la de Pascual Madoz (1855): • El desmantelamiento de los fundamentos materiales del poder económico de la Iglesia y el aumento del distanciamiento entre el clero y el nuevo régimen liberal fueron dos de las principales consecuencias de esta desamortización. El clero católico (que también había perdido el diezmo en 1837) fue despojado de casi todas sus propiedades, tierras, edificios y fincas urbanas. • No aumentó la productividad agraria pues no se utilizaron nuevos recursos. Se modificó el sistema de propiedad pero no el de la estructura. No se produjo una reforma agraria. Produjo un aumento mayor de las desigualdades sociales, la burguésía terrateniente compró tierras frente al campesinado que empeoró sus condiciones de vida. • La recaudación de fondos suplementarios para reducir el déficit estatal y la obtención de nuevos ingresos para financiar. Sin embargo, la venta de las tierras municipales arruinó a muchos ayuntamientos y perjudicó a los vecinos más pobres, que perdieron la utilización de los terrenos comunales de su municipio (unos terrenos de aprovechamiento libre y gratuito donde podían recoger leña o llevar a pastar su ganado). Esto forzó a una parte de la población rural a emigrar a las ciudades. • En cualquier caso, el alcance y la importancia cuantitativa de las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz fue extraordinario, ya que afectaron al 20% del suelo español.

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