Decreto abolición fueros vascos 1876

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Posteriormente, la Constitución de 1876 establece que (“unos mismos códigos regirán todo el territorio”), que pretende así una igualdad jurídica y tiene como consecuencia la promulgación de la “Ley de 21 de Julio de 1876” para abolir los fueros de las provincias vascas, sin oír antes a dichas provincias, solo si el Gobierno (“lo juzga oportuno”) a diferencia de en la Ley de 25 de Octubre de 1839.En primer lugar, habrá que indicar que esta ley supone la abolición definitiva de los fueros de las provincias vascas
. Por un lado, se extiende a dichos territorios la obligación que tienen el resto de los españoles de (“acudir al servicio de las armas”) quedando así incorporados al sistema de quintas
. Anterior a esta ley, los habitantes de las provincias vascas, no tenían la obligación de acudir al servicio militar y solo existía reclutamiento bajo amenaza directa del territorio. De esta manera queda abolido el privilegio de la exención al servicio militar. Por otro lado, se abole la exención fiscal, de modo que las provincias vascas tienen la obligación de contribuir a los (“gastos del Estado”). Por último, se decreta que teniendo en cuenta tanto esta ley como las anteriores referentes a los fueros, puede el Gobierno modificar las leyes forales (“si lo cree oportuno”), negociando con las provincias vascongadas: Vizcaya, Guipúzcoa y Álava.//Como conclusión, habría que indicar que a pesar de que se abolen los fueros, Cánovas del Castillo, poco después concederá cierta autonomía a estos territorios mediante los Conciertos Económicos
. Esta fue una manera de satisfacer a la burguésía liberal moderada, defensora de los fueros. Estos Conciertos Económicos se mantendrán hasta hoy en día, sin embargo, durante la etapa franquista fueron abolido.Por otro lado, con la abolición de los fueros por parte de esta ley se consolida finalmente el estado liberal y se fomenta el centralismo, ya iniciado con Felipe V y los “Decretos de Nueva Planta”. Esto tiene como consecuencia el refuerzo de los nacionalismos periféricos (hoy en día se mantienen en Andalucía y País Vasco), que ya habían tenido su inicio durante el reinado de Isabel II y que reivindican la autonomía del territorio. En el Siglo XX se empiezan a contemplar los estatutos de autonomía. El País Vasco, concretamente lo logrará un poco antes del inicio de la Guerra Civil en 1936, y a raíz de la transición democrática la Constitución, reconoce las peculiaridades de los diferentes territorios estableciendo el Estado de las Autonomías y concediendo al País Vasco y Navarra los Estatutos de Gernika (1979), como medio de financiación autonómica.




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