David Hume: Empirismo, Origen del Conocimiento y Crítica de la Causalidad
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La Experiencia como Origen y Límite del Conocimiento en David Hume
La experiencia es el origen de nuestro conocimiento y también su límite. David Hume se opone a la metafísica, entendida como un saber que pretende ir más allá de la experiencia. Él considera que una pequeña dosis de escepticismo podría aplacar a los pensadores dogmáticos. El escepticismo, en su forma radical, considera imposible alcanzar la verdad y llega a negar la existencia del mundo externo.
Hume, sin embargo, adopta un escepticismo moderado que reconoce que las limitaciones de nuestro entendimiento le impiden abordar cuestiones metafísicas.
Las Dos Clases de Objetos de la Razón según Hume
Hume sostiene que todos los objetos de la razón pueden dividirse en dos grupos:
- Relaciones de Ideas: Incluyen disciplinas como la geometría, el álgebra y la aritmética. La característica principal de estos objetos es que pueden ser conocidos independientemente de lo que exista en cualquier parte del universo. Dependen exclusivamente de la razón, de ahí que Hume afirme que las verdades geométricas conservan siempre su certeza.
- Cuestiones de Hecho: No pueden ser investigadas de la misma manera que las relaciones de ideas, ya que lo contrario de un hecho es siempre posible. Por ejemplo, no hay ninguna contradicción en la proposición “el sol no saldrá mañana”, ni es menos inteligible que “el sol saldrá mañana”.
La Causalidad y la Experiencia
Todos los razonamientos sobre cuestiones de hecho parecen estar fundados en la relación de causa y efecto. Si estamos convencidos de que un hecho ha de producirse de una determinada manera, es porque la experiencia nos lo ha presentado asociado a otro hecho. Las causas y los efectos no pueden ser descubiertos por la razón; solo la experiencia nos los revela.
Según Hume, la relación causal se ha concebido tradicionalmente como una conexión necesaria, de tal modo que, conocida la causa, la razón podría deducir el efecto y viceversa. Sin embargo, Hume desglosa la relación causal en varios elementos observables:
- Los objetos que consideramos causas y efectos son contiguos.
- La causa debe ser anterior al efecto.
La máxima según la cual todo lo que comienza a existir debe tener una causa no es, según Hume, ni intuitivamente cierta ni demostrable. Nuestra creencia en la causalidad surge de la conjunción constante de dos objetos, como la llama y el calor, que han aparecido en un orden determinado; entonces, llamamos a uno causa y al otro efecto.
Crítica de la Causalidad y sus Implicaciones
Una idea será verdadera si hay una impresión que le corresponde. Pero lo único que observamos en una relación causal es una sucesión de acontecimientos, no una conexión necesaria. Solo podemos aplicar el principio de causalidad a aquellos objetos cuya sucesión hayamos observado repetidamente.
Nuestra predicción de los hechos futuros no pasa de ser una creencia, basada en la costumbre y el hábito, no en la razón. En ningún caso la razón podrá ir más allá de la experiencia, lo que conducirá a la crítica de conceptos metafísicos como Dios y el Alma, así como a la revisión de la naturaleza de los sentimientos muy vivos que se imponen a la mente.
Hume concluye que muchas creencias son fruto de la educación y algunas son irracionales. El modo de desprendernos de ellas es recurrir a la experiencia; si no existe un correlato empírico que las valide, debemos deshacernos de ellas.