Cuadros bailarinas

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IMPRESIONISMO.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                   El Impresionismo es un movimiento pictórico francés, que surge a finales del Siglo XIX. Aparecíó como reacción contra el arte académico y es considerado el punto de partida del arte contemporáneo. El impresionismo en la pintura partíó del desacuerdo de algunos artistas con los temas clásicos y con las fórmulas artísticas impuestas por la Academia Francesa de Bellas Artes. Esta fijaba los modelos a seguir y patrocinaba las exposiciones oficiales del Salón parisino.  Antecedentes  Algunos de los rasgos distintivos del movimiento impresionista aparecen por separado en algunas de las preocupaciones técnicas de los maestros del pasado. La reflexión sobre los problemas de la luz y los efectos de la pincelada pastosa y suelta se encuentran en una tradición pictórica que va desde los maestros venecianos hasta Rembrandt y Hals, desde Velázquez hasta Goya. El primer pintor que, sin identificarse totalmente con el impresionismo, revo-luciona el panorama pictórico francés a mediados del Siglo XIX es Manet  que ofrece una visión de la luz y la composición que los ojos de sus contemporáneos no estaban preparados para asumir. Los impresionistas consideran a Manet como su guía, pues ven en su pintura al-gunas de las carácterísticas que ellos intentan llevar a sus últimas consecuencias. Carácterísticas. 

La luz

El artista crea la sensación de volumen mediante las diversas transiciones graduales de la luz a la sombra. Esta forma de iluminar los cuerpos y los objetos es una convencíón artificial a la que el ojo del hombre se había acostumbrado. No obstante, cuando la fuente de luz cambia y se vuelve más potente, la impresión que recibimos es totalmente diferente. Esto ocurre sobre todo cuando los objetos iluminados lo son por el Sol, al aire libre. La teoría de los contrastes simultáneos de los colores realizada por Chevreul, basada en las leyes de complementariedad, contraste y armónía de los colores primarios y secundarios. El ojo percibe simultáneamente la yuxtaposición de dos colores; dos colores primarios, uno junto al otro, se perciben como gris, mientras que un color primario junto a su complementario secundario se percibe como tonalidad fuertemente contrastada.

La fotografía

La aparición de la fotografía priva a la pintura de esta función si la entendemos en su sentido más tradicional. En realidad, fotografía y pintura no son artes que disputen entre sí, sino dos expresiones artísticas diferentes, como lo son la pintura y la escultura. Las instantáneas fotográficas suponen una revolución en la forma de ver, pues gracias a ellas el público se acostumbró a encuadres, composiciones y temas que, anteriormente, hubieran considerado aberrantes o excesivamente anecdóticos.


La estampa japonesa


En ellas se representan escenas de la vida cotidiana desde puntos de vista y perspectivas insólitos, colores planos y muy vivos finamente contorneados, perfecta captación del ambiente luminoso y atmosférico y una ausencia absoluta de los valores compositivos de la tradición pictórica europea.

La técnica

El impresionismo, por el hecho de realizar sus obras al aire libre y por la necesidad de captar la inmediatez de los efectos luminosos y atmosféricos, utiliza una técnica de ejecución rápida y en muchas ocasiones sumaria. Las pinceladas suelen ser vigorosas y cargadas de pasta. En unas ocasiones es corta y en otras larga y sinuosa. Otra técnica muy utilizada es diluir el óleo hasta alcanzar una fluidez semejante a la acuarela.                                                                                                  Los pintores impresionistas                                                                                                                                                                                                                                                 Monet el color es el protagonista indiscutible. La línea se ha disuelto a favor de la mancha, de las pinceladas cortas y enérgicas que yuxtaponen los colores según las leyes de la simultaneidad. Los objetos y los reflejos son tratados con la misma contundencia. Su preocupación por las variaciones luminosas según la hora del día le lleva a ejecutar varios cuadros simultáneamente sobre el mismo motivo.                                                                                                                                                        

Pissarro

Sus motivos predilectos son los ambientes de los pueblos campesinos, en los que se esfuerza por representar la unidad del efecto luminoso. Su etapa más significativa es aquella en que, al contrario de los efectos evanescentes y disolventes de la materia que se aprecia en Monet, la armónía cromática y la solidez de las formas y sus estructuras se unen en un equilibrio sutil que repercutirá en la obra de Cézanne.                                                                                                             

Sisley

Inspirado directamente por Monet y Pissarro, manifiesta la misma preocupación que éstos por los efectos luminosos, pero se diferencia porque sus obras nos ofrecen una visión de reposado equilibrio, casi decorativo, en las que los efectos de la atmósfera parecen unir en un todo las diferentes partes del paisaje: las casas, los árboles y el agua quedan integrados en una sola vibración.                                                                                                                                                                          

Renoir

A diferencia de los anteriores pintores prefiere como motivo al ser humano, so-bre todo la mujer, que para él expresa la belleza. Sus cuadros de desnudos femeninos vibran en multitud de tonos claros en los que se aprecian las influencias de Boucher y Fragonard, con los que Renoir se había familiarizado en su anterior trabajo como pintor de porcelanas.

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