Crítica de Hume a los Conceptos Metafísicos: Sustancia y Causalidad

Enviado por Programa Chuletas y clasificado en Filosofía y ética

Escrito el en español con un tamaño de 4,61 KB

La Crítica a los Conceptos Metafísicos

Tras concluir, frente al racionalismo, que nuestra razón está limitada por nuestros sentidos, Hume formula el principio de copia, según el cual toda idea de la que no podamos encontrar una impresión de la que se derive, será una idea ilegítima, una pseudoidea. Este primer principio de la naturaleza humana será aplicado por Hume al análisis crítico-destructivo de, entre otros, dos conceptos metafísicos fundamentales: la idea de sustancia material o mundo externo, y la idea de causalidad.

Análisis de la Idea de Sustancia Material

En primer lugar, Hume analiza la idea de mundo externo o sustancia material, concibiéndola como el sustrato de multiplicidad de cualidades: las ideas de los cuerpos son colecciones, formadas por la mente, de ideas de diversas cualidades sensibles de las que se componen los objetos, y que tienen una unión constante entre sí. Aunque esas cualidades (color, olor, figura…) son completamente distintas, nuestra mente las presenta formando una unidad, y por eso comúnmente consideramos el compuesto que ellas forman como una cosa y como algo que permanece bajo las variaciones.

Lo único que nosotros realmente captamos son tales cualidades, pero nuestra imaginación finge o imagina, haciéndonos atribuir identidad en donde hay variedad y sucesión, suponiendo que existe algo desconocido e invisible, que permanece bajo todas esas variaciones, llamado sustancia o materia original y primera. Por tanto, los cuerpos solo pueden ser concebidos como una multiplicidad de cualidades, de fenómenos, sin que podamos racional y lógicamente saber si existe una sustancia material. Lo que Hume está negando no es la existencia de tal sustancia, sino la posibilidad de demostrar que exista.

Análisis de la Idea de Causalidad

En segundo lugar, Hume analiza la idea de causalidad, que expresa la conexión necesaria entre dos fenómenos, de los cuales el primero (causa) produce el segundo (efecto). Esta idea fundamenta todas las afirmaciones sobre el mundo y se obtiene, según Hume, a partir de la experiencia y de la mente.

El proceso que permite su formación es el siguiente:

  1. A partir de la experiencia, observamos que dos fenómenos mantienen entre sí una relación de contigüidad espacial, prioridad temporal y conjunción constante.
  2. Si se observa reiteradas veces que dos fenómenos van siempre juntos, el hábito o la costumbre de verlos relacionados de esta manera provoca que nuestra mente se forme una impresión mental, a partir de la cual establece una conexión necesaria entre ellos.

Esta conexión nos permite inferir que uno es consecuencia del otro porque, solo viendo uno, la mente, gracias al hábito o costumbre, ya anticipa o espera al otro. La noción de causa fundamenta, pues, nuestra creencia en los hechos; esta se debe al hábito, que es quien nos permite esperar que en el futuro seguirán ocurriendo cosas similares a las ocurridas en el pasado.

Conclusión: El Mundo como Construcción de la Mente

Así, si nos preguntamos qué es, entonces, el mundo, podemos afirmar que, en rigor, es un mundo “fingido”, un edificio en el que nuestras perspectivas son los ladrillos, pero cuyo cemento, como dice Hume, es el dinamismo asociativo propio de contigüidad espacio-temporal y semejanza. Para Hume, podemos llegar a saber racionalmente muy poco sobre las cosas; realmente no sabemos nada más allá de nuestras propias percepciones y de ciertas de sus cualidades. En consecuencia, nos guiamos por creencias.

El conocimiento pierde, así, el suelo absolutamente firme que le proporcionaba la filosofía racionalista: si todo conocer es fruto de la asociación perceptiva, la mente no podrá acceder a verdades necesarias ni universales, y se tratará siempre con una serie de datos que algo ha ocurrido hasta ahora con regularidad, pero no que algo *deba* ocurrir. El primado de la experiencia supone el rechazo de la existencia de principios de conocimiento incondicionalmente verdaderos. El conocimiento siempre es probable. Por ello, los empiristas presentan una actitud antidogmática y antimetafísica.

Entradas relacionadas: