Cristianismo y la Ley de Manú: Una Reflexión Crítica sobre Religión y Moral

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Cristianismo y la Ley de Manú

El título de esta redacción nos plantea temas del cristianismo y la ley de Manú. Para facilitar la comprensión y desarrollo de los temas, plantearemos una serie de interrogantes:

  • ¿Qué es el cristianismo?
  • ¿Qué es la ley de Manú?
  • ¿Por qué critica Nietzsche al cristianismo?

Con todo lo que sabemos relacionado con la moral y la religión, Nietzsche distingue dos tipos de religiones: las religiones afirmativas (código Manú) y las religiones negativas (judaísmo, cristianismo, Islam). Las religiones afirmativas respetan más la vitalidad natural, no malogran lo superior y crean una atmósfera respirable para ellos. Convierten lo que es la legalidad en verdad revelada, en norma instituida por Dios.

A partir de esta reconversión, la voluntad de poder del individuo queda negada ante Dios. Los creyentes se olvidan de sí mismos y obran para la mayor gloria de Dios. Las religiones negativas son claros ejemplos de la moral de esclavos. Pero aún así, Nietzsche no confía en ninguna religión y considera que el ateísmo es el instinto del hombre fuerte y la religión es el instinto del débil.

El Cristianismo como Religión de los Débiles

El cristianismo es una religión construida intelectualmente a partir de la filosofía platónica. Es la religión de los débiles. Los cristianos van generando en su mente sentimientos de culpa, remordimiento y pecado hasta conseguir que oculten y se avergüencen de su superioridad. Susurran que la debilidad es mérito y predican que el temor es humildad; a la sumisión la llaman obediencia, a la cobardía, paciencia; y al no poder vengarse, perdón.

Los Tres Enemigos del Alma

El odio y el resentimiento de los cristianos se manifiestan en lo que son para ellos los tres enemigos del alma: el mundo, el demonio (deseos) y la carne (el cuerpo). El odio a este mundo por parte de los cristianos viene dado porque piensan que la vida en la Tierra solo es un tránsito hacia la otra vida. El más allá, el paraíso celestial, se nos ofrece como un antimundo deseable y apetecible, pero solo alcanzable al precio de renunciar a vivir con plenitud.

La Devaluación del Cuerpo

Odio a la vida donde el cristianismo propone como virtud cardinal reprimir la vitalidad, anular los deseos, instintos y pasiones. El odio al cuerpo, el cuerpo humano es el poseedor de los instintos vitales, por eso el cristianismo acrecentará esa devaluación convirtiéndola en aversión y fobia. El cristiano castiga físicamente su cuerpo. Un dolor gratuito que no sirve para fortalecer su voluntad de poder, sino para manifestar el odio hacia el propio cuerpo.

El Papel del Sacerdote

El papel fundamental del cristianismo recae en el sacerdote, un enfermo que cuida enfermos. El médico-pastor introduce los conceptos de culpa y pecado para volverlo inofensivo, para evitar que su resentimiento lleve a la destrucción de todo el rebaño. El enfermo se convierte en pecador y la idea de estar en deuda con Dios se convierte para él en un instrumento de tortura.

Empieza el proceso de autocompasión; en lugar de mejorarlo, el sacerdote lo domestica, debilita y postra. Con todo lo expuesto, hallamos la conclusión de que Nietzsche no considera ninguna religión buena. Para él, no hay nadie que mande o rija sobre nosotros mismos. Solo nosotros nos dominamos y creamos nuestros propios valores.

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