La crisis de 1898 y la liquidación del Imperio colonial

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LA CRISIS DE 1898 Y LIQUIDACIÓN DEL Imperio COLONIAL


En Cuba en 1.895 el grito de "Baire" relanzó la lucha. En Febrero, José Martí, a la cabeza del Partido Revolucionario Cubano, con los jefes militares Máximo Gómez y Antonio Maceo, comenzaba la acción insurreccional en la zona de Oriente de Cuba para conseguir la Independencia y sorprendían a los destacamentos españoles. Los acontecimientos desbordaron las previsiones del Gobierno español y cuando Martínez Campos fue enviado a Cuba, la ofensiva cubana se había generalizado.En Filipinas, José Rizal fundó la Liga Filipina con un programa simple, basado en la expulsión de los españoles, de las órdenes religiosas y en la confiscación de sus latifundios para así lograr la independencia. El general español Polavieja capturó y ejecutó a Rizal, pero un nuevo líder, Emiliano Aguinaldo, mantuvo la insurrección obligando al gobierno español a mandar más soldados. En 1898 España y Estados Unidos entablaron una guerra por el control de Cuba. Fue una guerra breve (Abril-Agosto de 1898), debido a la superioridad militar norteamericana. Pero de graves repercusiones para España que, además de perder su “Perla de las Antillas”, vio liquidar los vestigios de su antaño Imperio colonial y – en  expresión de Silvela, estadista de la época – se quedó “sin pulso”.  Tras la rendición, se inician las negociaciones que culminaron en Diciembre de 1898 con la firma del Acuerdo de Paz de París, entre ambas naciones – Tratado de París – firmado en Diciembre de 1898. España cedíó a EE.UU. La isla de Puerto Rico (actualmente, “estado asociado” de EE.UU.), Filipinas (que consiguió su independencia en 1946) y la isla de Guam en el Pacífico (todavía hoy pertenece a EE.UU.), se confirmaba la soberanía española en todos los territorios no mencionados en él: los tres archipiélagos del océano Pacífico, es decir, las islas Marianas – excepto la de Guam –, las Carolinas y las Palaos, por no haber sido incluidas en el texto por ignorancia geográfica de los comisionados norteamericanos, las islas Sibutú y Cagayan, aunque apenas duraron dos años en manos de España. En la práctica, en Filipinas hubo una duradera guerra de guerrillas en contra de los estadounidenses, que ya en el año 1899 produjo más bajas norteamericanas que la guerra con España, por lo que Estados Unidos se vio obligado a tener todo un ejército de ocupación en las islas; y Cuba alcanzó una independencia nominal respecto a EE.UU., pues de hecho quedó bajo su “protección” hasta mediados del Siglo XX.  La crisis colonial favorecíó la aparición de movimientos que, desde una óptica cultural o política, criticaron el sistema de la Restauración y propugnaron la necesidad de una regeneración y modernización de la política española, destacando en este ámbito el pensamiento de Joaquín Costa que hablaba de la necesidad de dejar atrás los mitos de un pasado glorioso, modernizar la economía y la sociedad y alfabetizar a la población (“escuela y despensa y siete llaves al sepulcro del Cid”). A consecuencia del “Desastre”, la crisis política resultó inevitable. El desastre político afectó a ambos partidos, pero sobretodo al Liberal, a Sagasta a quien le tocó firmar la derrota. Consecuencia inmediata fue la pérdida de prestigio y el final de la primera generación de dirigentes, que debe ceder el terreno a los nuevos líderes, como Francisco Silvela y Antonio Maura en el Partido Conservador, y Segismundo Moret, Eugenio Montero Ríos, y José Canalejas en el Partido Liberal. Fue también muy grave el desprestigio militar, derivado de la dureza de la derrota. Aunque la responsabilidad era más política que militar, el Ejército saldrá muy dañado en su imagenEntre los regeneracionistas destacaron Ricardo Macias Picavea, Damián Isern y sobre todo Joaquín Costa, cuyas ideas se reflejaron en una serie de conferencias en el Ateneo de Madrid, y que se publicaron con el título de Oligarquía y caciquismo como la forma actual de gobierno de España. Los regeneracionistas presentaban programas basados en una reorganización política, la limpieza del sistema electoral, la dignificación de la vida parlamentaria, la reforma educativa, la acción orientada hacia la ayuda social, las obras públicas, en definitiva, una actuación encaminada al bien común y no en beneficio de los intereses políticos de la oligarquía y la corrupción política.En Mayo de 1902 Alfonso XIII era proclamado Rey al cumplir la mayoría de edad, comenzando su reinado. Un año más tarde, ya retirado del gobierno moría Sagasta. Con la muerte del viejo líder liberal, el inicio del reinado y desastre termina el primer período del régimen de la Restauración.
En conclusión, la crisis del 98 planteó la necesidad de importantes cambios:
Conocer  y mejorar las condiciones de vida del pueblo (la “España real”).Modernizar  la sociedad y la economía. Reformar  el sistema político. Recuperar  el prestigio perdido en el 98.

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