Las coplas a la muerte de su padre Jorge Manrique

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el final de la Edad Media la nobleza se vuelve más culta y refinada, también cultiva el género de la poesía componen poemas para cantar a sus damas, escriben largas reflexiones sobre la vida.
Quieren demostrar tienen más ingenio que nadie, Se trata de un tipo de poesía que llamamos de cancionero.
La poesía amorosa, es la más significativa,se basa en los códigos del amor cortés, una concepción del amor de origen provenzal que idealiza, a la amada, que normalmente es de clase superior y que acaba por convertirse en algo inalcanzable. El amante, que sería el poeta aunque su amor resulte imposible, la sirve incondicionalmente y en secreto, para no dañar su honor. En esta poesía de cancionero se forma Jorge Manrique, la mayor parte de su producción sigue estos códigos del amor cortés, pero la obra por la que se le recuerda son las Coplas por la muerte de su padre.
Después de una vida dedicada a los lujos el poeta se siente fuertemente conmocionado por la muerte de su padre, Don Rodrigo Manrique, el último gran maestre de la Orden de la Cruz de Santiago, que había dedicado su vida a la Reconquista, como un modelo de caballero cristiano.

Jorge

Manrique reacciona ante ese mundo de la corte y reniega para volverse a los valores medievales más puros encarnados en la figura de su padre. El poeta se consuela según el teocentrismo medieval asumiendo no solo que la muerte es algo inevitable, sino que es el paso a una vida mejor, pero a la vez, introduce una nueva idea: la vida de la fama.
El ser humano no solo tiene esta vida terrenal, la peor, y una vida eterna, la mejor y definitiva; tiene también una vida intermedia en el recuerdo de otros, en memoria colectiva. A esta vida se accede por los propios méritos, cada cual se la gana por su esfuerzo y solo son recordados quienes merecen serlo. Esta idea, basada en el valor del ser humano y sus posibilidades, es ya prerrenacentista. El poeta conforma una serie de cuarenta coplas de doce versos cada una en la que va avanzando de lo general a lo particular y personal. La obra tiene tres partes:

- De la copla I a la XIV: hace una serie de reflexiones generales sobre la fugacidad de la vida y la inestabilidad de la muerte. Aquí aparecen tópicos como el vita flumen, el homo viator o la muerte igualadora.

 - De la copla XV a la XXIV: reflexiona sobre el pasado reciente y sobre cómo este, sus lujos y sus grandes personajes han sido barridos por el tiempo y por la muerte. Aquí se apoya en el tópico del ubí sunt?

- De la XXV a la XL se centra en la figura de su padre. Primero hace un retrato de cómo fue en vida y los valores que defendíó o que encarnaba y luego cuenta la escena de cómo la muerte viene a llevárselo.

La visión medieval de la muerte venía determinada por las Danzas de la muerte, una alegoría difundida por toda Europa que trataba el tema con un tono grotesco. Evidentemente, esta representación y este estilo bajo, degradado e irrespetuoso, no le sirve.

Así pues, busca un tono medio, un estilo que sea respetuoso porque debe adecuarse a la muerte, pero a la vez sencillo para que su dolor pueda expresarse y sentirse directamente, sin artificios. A su vez, el texto adopta por momentos los rasgos de un sermón, una comunicación oral que debía entender todo el mundo: usa la primera persona del plural para ser más inclusivo, preguntas retóricas para apelar al auditorio y conmoverlo y anáforas y paralelismos para dar un ritmo medido al texto. Hemos de decir que la forma métrica, llamada copla de pie quebrado (8a, 8b, 4c, 8a, 8b, 4c, 8d, 8e, 4f, 8d, 8e, 4f.


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