Concepto de educación según nassif

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pluralidad de perspectivas. Por otra parte, en Ortega la noción de perspectiva está vinculada a la de circunstancia: lo que nos limita es una determinada circunstancia, nuestra peculiaridad dentro del mundo: una perspectiva humana y, sobre todo, histórica. 

CONTEXTUALIZACIÓN DE Ortega Y Gasset

LA EVOLUCIÓN DEL PENSAMIENTO Y DE LA OBRA DEL AUTOR


En la evolución del pensamiento de Ortega Y Gasset (1883-1955) suelen distinguirse tres etapas: una primera objetivista hasta 1914, la segunda centrada en el perspectivismo (hasta 1923) y una tercera etapa de madurez en la que desarrollaría su raciovitalismo.

1. Objetivismo (1902-1910): en esta primera etapa y bajo la influencia del neokantismo con figuras como Cohen y Natorp, solo publica algunos artículos. Su principal preocupación es el atraso de España respecto a Europa y piensa que éste solo podrá superarse eliminando el subjetivismo y personalismo dominantes. “Lo subjetivo es el error”, llega a escribir. Las cosas parecen ser más importantes que los hombres. Más tarde se retractará de este antihumanismo y objetivismo.

2. Perspectivismo (1910-1923): esta etapa se inicia con el primer libro de Ortega, Meditaciones del Quijote (1914). En esta etapa empieza a elaborar su propia filosofía y comienza por la circunstancia, es decir, por la importancia de las cosas que nos rodean, además del concepto de perspectiva. Destaca su obra “España invertebrada” (1921), en la que reflexiona sobre la situación española.
3. Raciovitalismo (1923-1955): etapa de madurez, que se inicia con “El tema de nuestro tiempo” (1923). El raciovitalismo pretende ser un punto medio entre el reconocimiento absoluto de la razón y la reducción de todo lo humano a pura biología: reconoce el valor de la razón y la pone al servicio de la vida. A esta etapa pertenecen también “La rebelión de las masas” (1929), “Ideas y creencias” (1940) e “Historia como sistema” (1941).

LUGAR DE Ortega EN LA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA

El pensamiento de Ortega se sitúa dentro de la crisis de la razón que se produce en la cultura europea a finales del Siglo XIX y a lo que intentará dar respuesta. La confianza que la Edad Moderna había depositado en la razón a través de sus diversas formas: razón cartesiana, razón empirista, razón ilustrada o razón positivista. Esta crisis de la razón se produce por las críticas de algunos filósofos como Marx y Nietzsche, que junto con FREUD son llamados “filósofos de la sospecha”. Lo que empieza a sospecharse es que la razón no nos sirve para comprender la realidad, bien porque la deforma y falsifica, bien porque niega y frena las tendencias más profundas del ser humano. Para dar respuesta a la crisis de la razón Ortega recibe diversas influencias: ­
La Fenomenología, cuyo fundador, EDMUND HUSSERL, continúa con el ideal cartesiano de hacer de la filosofía una ciencia estricta, pero sin la separación que Descartes había introducido entre sujeto y realidad. Entre sujeto y objeto hay una relación intencional. El sujeto es el que abre el campo del sentido del objeto. Sin intención no hay objeto. O, dicho a la manera de Ortega, sin perspectiva (sujeto) no hay realidad. ­
El Historicismo de WILHELM DILTHEY, que afirma el carácter histórico de la realidad, y especialmente de la realidad humana. Hay una fuerte relación entre vida e historia. La historia es simplemente la vida concebida desde el punto de vista del todo de la humanidad, el hombre es esencia histórica. ­
El Vitalismo de Nietzsche ataca el valor excesivo que la razón ha tenido en la filosofía, sobre todo a partir de Sócrates y de Platón, sus dos grandes enemigos. La razón, según Nietzsche, reprime los instintos de vida. Ataca el concepto tradicional de verdad, no hay verdades en sí. Para Nietzsche, “no hay hechos sino interpretaciones”, “no hay cosas en sí sino perspectivas”.­
El Existencialismo, representado por Heidegger, que retoma el estudio del ser a través del único que es capaz de preguntarse por el ser, que es el existente humano. Para Heidegger lo más importante es la temporalidad. Ortega lee con gran interés la primera gran obra de Heidegger, Ser y tiempo. “La doctrina del punto de vista” constituye el capítulo décimo y último de El tema de nuestro tiempo (1923), obra con la que se inicia la tercera etapa de la filosofía de Ortega, el raciovitalismo./La importancia de Ortega para la vida cultural española del Siglo XX ha sido enorme: gran filósofo aunque no fue valorado ni comprendido en su propio país, escritor admirable, periodista que ha hecho llegar la filosofía a muchas personas que de otro modo no se hubiesen interesado por ella. Claro, brillante y sugerente, supo pensar con rigor y hacer de la metáfora instrumento de conocimiento. Se interésó por casi todo y supo llevar su punto de vista filosófico a la literatura, el arte, la política, la psicología, la historia... Sus artículos periodísticos tuvieron además repercusiones políticas. Fundó la Revista de Occidente, en la que se publicaron textos del pensamiento europeo, y más tarde con Julián Marías, el Instituto de Humanidades. La dictadura franquista entorpecíó la difusión de su obra filosófica, y aún hoy en día no está valorado como merece entre los filósofos españoles. Pero podemos decir que tanto Ortega como Julián Marías, dotaron a España de una filosofía propia y original, que hizo posible la filosofía en nuestro país. /Ortega influyó en muchos grandes escritores y filósofos (como por ejemplo Francisco AYALA o MARÍA ZAMBRANO), pero además está su influencia directa en la llamada escuela filosófica de Madrid, con pensadores de la talla de Manuel GARCÍA MORENTE, XAVIER ZUBIRI, JOSÉ GAOS, FERRATER MORA, Pedro LAÍN ENTRALGO o JOSÉ Luis LÓPEZ ARANGUREN. Todos ellos y otros más han seguido caminos propios, como corresponde a la exigencia de autenticidad que reclamara el propio Ortega para la Filosofía.

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