La Concepción Platónica del Estado Ideal y la Justicia Social

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La Teoría Política de Platón

II. La Preocupación por la Política

Entre las principales preocupaciones de Platón figuró la política. En su análisis de la Atenas socrática, Platón encuentra dos defectos fundamentales: la incompetencia y la ignorancia, así como las constantes luchas entre grupos de tendencias oligárquicas y democráticas.

2. Organización Social y Justicia

En su obra La República, Platón expone su concepción de la organización política y social ideal. Al hilo de una profunda investigación sobre la justicia (entendida como dar a cada uno lo suyo), propone un análisis de qué sea “lo justo” tanto en el hombre como en la ciudad, con el fin de llegar a una definición satisfactoria. Las necesidades humanas básicas, según Platón, son el alimento, la habitación y el vestido.

Los temas centrales del diálogo de La República son la organización política ideal y la educación de los distintos ciudadanos. La tesis central de su teoría política se puede resumir en dos puntos:

  • El gobierno de la ciudad debe ser un arte basado en un conocimiento verdadero.
  • La sociedad es una mutua satisfacción de necesidades entre sus miembros, cuyas capacidades se complementan.

La División Platónica de la Ciudad

Platón divide la ciudad ideal en tres clases sociales:

  • Productores (agricultores, artesanos, etc.)
  • Guardianes-guerreros
  • Gobernantes-filósofos

Esta división social se corresponde con la división tripartita del alma humana. Cada grupo social practica una virtud específica:

  • Prudencia (sabiduría): corresponde a los gobernantes.
  • Valentía (fortaleza): corresponde a los guardianes-guerreros.
  • Templanza (moderación): corresponde a los productores.

La justicia, en este contexto, aparece como la virtud que regula las relaciones entre los individuos y el Estado, asegurando que cada uno cumpla su función. Platón logra así una definición de política como el arte de “hacer cada uno lo suyo”.

3. Formación de Guardianes y Gobernantes

Una ciudad feliz es aquella en la que cada cual cumple su misión conforme al orden ideal establecido. En esta ciudad, el gobierno corresponde a los mejores, tanto por sus capacidades naturales como por su educación, sin distinción de sexo. La tarea fundamental del gobernante consiste en vigilar que este orden se mantenga.

Platón dedica una parte considerable de La República a analizar las aptitudes naturales y a tratar el complejo problema de la educación de los guardianes y gobernantes.

3.1. Educación de los Guardianes

Los guardianes adoptan un régimen de vida especial: se alojan separados de la población general, no poseen riqueza ni vivienda privada, y tampoco tienen familia propia. Esta estructura busca que esta clase esté en las mejores condiciones para cumplir su papel como exclusivos servidores intelectuales dentro de la República.

3.2. Educación de los Gobernantes

Los gobernantes proceden de la clase de los guardianes; se seleccionan entre los guardianes más capaces. Su procedencia y el método de selección ocupan un lugar central en las preocupaciones de Platón.

Platón establece una estrecha relación entre el “saber” y el “derecho”, e incluso el “deber” de gobernar. La clase gobernante es, por definición, una aristocracia (gobierno de los mejores). El filósofo gobernante debe dominar la dialéctica, método que permite alcanzar el grado máximo de saber, y estudiar las ciencias que Platón considera fundamentales. Solo el filósofo, según Platón, reúne las cualidades necesarias para el buen gobierno de la ciudad.

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