Competencias con objeto de formación

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Hasta hace muy poco tiempo, y seguramente en algunos casos continua siendo así, la Educación Superior consistía en un proceso de enseñanza aprendizaje donde el principal Protagonista era el profesor quien transmitía información al estudiante que la recibía de forma Pasiva y memorística acumulando conocimientos, y más que conocimientos, solo información, Que le permitieran el acceso al mundo laboral. Pero en el mundo globalizado de hoy, caracterizado por el uso de las Tics y la generación y Obsoletizacion veloz de los conocimientos esto ha cambiado: el estudiante de educación superior es el centro del proceso de enseñanza aprendizaje y está invitado a aprovechar y Utilizar cada oportunidad que se le presente para actualizar, profundizar y enriquecer su inicial Preparación académica para lograr adaptarse a un mundo en permanente cambio (Delors, 1996; Ciria Cosculluela, 2008; Clark, UNESCO; 2015). Por tanto, es necesario crear espacios que permitan desarrollar en el estudiante una competencia para la reflexión sobre su entorno y para la búsqueda constante e inacabada de la Solución de los problemas que aquejan la realidad actual y profesional (Ortiz-Padilla, De Tarazona, Roncancio, Campo-Ternera, & Gravini- Donado, 2015). Como afirma la UNESCO (Conferencia Mundial sobre la Educación Superior, 1998), la educación Superior del Siglo XXI debe afrontar las profundas transformaciones de la sociedad del conocimiento dando base al desarrollo cultural, socioeconómico y ecológicamente sostenible de Los individuos, las comunidades y las naciones, con el fin de trascender las consideraciones Meramente económicas y asumir dimensiones de moralidad y espiritualidad más arraigadas. Siendo esto así, el mundo laboral y profesional contemporáneos exige de los graduados no solo Conocimientos y destrezas, sino también la capacidad de adaptarse a nuevos ámbitos y Entornos siendo un profesional flexible y preparado con competencias genéricas y transversales Que lo lleven a afrontar con éxito las transformaciones y desafíos de la Sociedad del Conocimiento (Guedea Medrano, 2008). Es por lo anterior que el Proyecto Réflex, coordinado por la Universidad de Maastricht (2007), Donde fueron encuestados más de 40.000 graduados de toda Europa intentó dar respuesta a Tres cuestiones sobre competencias genéricas: ¿Qué competencias requieren los graduados en Educación superior para integrarse a la sociedad del conocimiento? ¿Qué papel desempeñan las Universidades en el desarrollo de dichas competencias? ¿De qué forma se pueden articular las Expectativas de los graduados con las exigencias del mundo laboral y profesional? El Proyecto Alfa Tuning América Latina (Beneitone, 2007), buscando dar respuesta a estos Interrogantes, reuníó a 18 países y a más de 180 universidades latinoamericanas, produciendo Una metodología para abordar el tema de las competencias genéricas con el objetivo de facilitar La calidad, la innovación, la movilidad y el reconocimiento de los titulados universitarios de Acuerdo con las competencias como punto de referencia común que respeta la diversidad, la Libertad y la autonomía de cada una de las instituciones universitarias participantes en el Proyecto. Según Wattiez Franco (2007, cit. En Beneitone et al., 2007, pág. 35), las competencias son “las Capacidades que todo ser humano necesita para resolver de manera eficaz y autónoma las Situaciones de la vida, no solo un saber amparado en el qué y en el cómo, sino un saber ser Persona en un mundo complejo, cambiante y competitivo”. Las competencias genéricas son entendidas como los atributos que debe tener un graduado Universitario con independencia de su titulación. “En ellas se recogen aspectos genéricos de Conocimientos, habilidades, destrezas y capacidades que debe tener cualquier titulado antes de Incorporarse al mercado laboral” (Martínez López, 2008, pág. 29-30). Mientras que se entiende Por “competencia específica, aquella que determina un espacio profesional concreto” (Pulido Trullen, 2008, pág. 36). Para Perrenoud, (2008) las competencias remiten a la acción, lo cual no se opone a los Conocimientos. Por el contrario, poseer ciertos conocimientos es la condición previa de una Acción eficaz. En cambio, poseer los conocimientos y la información teórica, no garantiza que el Profesional sea competente. De este modo Perrenoud (2008) define competencia como lo que Permite dominar una categoría de situaciones complejas movilizando recursos diversos (conocimientos, habilidades, capacidades, actitudes, informaciones) adquiridos durante el Trayecto académico que dependen a menudo de diferentes disciplinas o de la experiencia (nadie Querría que le curase un medico sabio que ha leído todos los libros de medicina pero que no se Ha entrenado haciendo diagnósticos o administrando terapias, por ejemplo). Con respecto a la acción, Londoño (2015) dice en su libro sobre Formación y Evaluación de Competencias en la Educación Superior, que es hora de pasar a la acción en el tema de las Competencias, pues de teorías, modelos, metodologías y propuestas se ha dicho muchas, pero Sobre cómo desarrollar las competencias en modo concreto y preciso, y sobre cómo evaluarlas Todavía hay enormes retos por enfrentar. Por ejemplo, en vez de hacer un laboratorio Académico de química sobre análisis del agua, es mejor atender las inquietudes reales de los Discentes e irse a analizar el agua de la casa de uno de ellos en concreto y trabajar sobre los Resultados encontrados en el campo. A partir de allí será más fácil conceptualizar y reflexionar Sobre el tema tratado. . Lo anterior es compatible con las propuestas constructivistas de autores como Ausebel (1983) Relacionadas con el aprendizaje significativo, quien afirma que para asegurar el éxito de la Educación, el profesor debería llevar las categorías que pretende enseñar, así como las Metodologías, a las realidades y cotidianidades del estudiante, a la vez que utilizar los recursos Presentes en los alumnos relacionados con sus conceptos previos. Adicionalmente, con este tipo de estrategias constructivistas significativas, se gana en la Motivación intrínseca, pues el estudiante estará motivado en sí mismo por el aprendizaje que Logra para su desarrollo personal y no por lo que puede significar un incentivo externo a él, Como puede ser una nota o cualquier otro tipo de reconocimiento. En todo caso, como lo afirman Villarroel y Bruna (2014), la enseñanza de las competencias Genéricas en la universidad representa un desafío para las instituciones de educación superior. Esto obliga, por un lado, a revisar cómo se puede avanzar en el diseño de un currículo basado En competencias, incluyendo su forma de enseñar y evaluar, partiendo de que su Implementación requiere del diseño de actividades prácticas de gran calidad. Pero también Reflexionar, respecto a la formación docente, debido a que este tipo de enfoque por Competencias exige una docencia más personalizada, y una capacitación, evaluación y Retroalimentación permanentes. De este modo, la facultad para usar los recursos (conocimientos, capacidades, actitudes, Informaciones.) con criterio, en tiempo real, para guiar la toma de buenas decisiones exige un Trabajo específico de formación, relacionado con un entrenamiento reflexivo, y “un doble Registro: el de ciudadanía y el de la construcción de competencias” (Perrenoud, 2001; Morín, 1999, pág., 23). La formación académica se encarga de un primer entrenamiento para movilizar los Conocimientos y capacidades y garantizar un mínimo de eficiencia desde la entrada en el Mundo del trabajo, pero se trata de un proceso que debe continuar a lo largo de la vida Profesional (Perrenoud y Carreras Barnes, 2008; Armengol Asparo, et al., 2011).

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