Comercio interior en España

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PLAN DEL TURISMO ESPAÑOL HORIZONTE 2020, incidiendo en los mismos objetivos para atraer turistas de mayor poder adquisitivo: infraestructuras, diversificación de la oferta (variedad de la demanda, reparto temporal y espacial, incorporación de nuevos segmentos de mercado)
, nuevas tecnologías en el trato con la clientela, conocimiento e innovación para aumentar el éxito del negocio. También se añade la promoción turística (FITUR, Plan Marca España), la mejora de la comercialización y la consecución de un turismo sostenible. Toda esta labor se realiza desde los gobiernos autónomos y locales, mediante campañas publicitarias, asistencia a ferias y establecimiento de controles: declaración de espacios protegidos, aprobación de planes de ordenación del turismo, freno al aumento de plazas hoteleras, pago de ecotasas para financiar la recuperación ambiental. También destaca el papel de la UE, que favorece a este sector por sus ventajas para crear empleos, atraer divisas y redistribuir las rentas entre países. Los espacios turísticos son espacios dinámicos y en ocasiones surgen conflictos debido a la especulación, corrupción, deterioro ambiental…

EL COMERCIO

INTERIOR Como rasgo general del comercio tradicional destaca el minifundismo empresarial (3,62 minoristas por cada mayorista); una comercialización de carácterísticas artesanales, con un déficit de recursos técnicos y culturales en el pequeño comercio que dificultan la gestión del stock. El comercio detallista es muy elevado en relación con la población (2,38 licencias comerciales por cada 1000 habitantes). Existe una saturación del comercio, la formación profesional del personal empleado es baja y aparecen nuevas formas comerciales. Su localización depende del transporte entre productor, comerciante y consumidor, y de la existencia de un mercado de consumo amplio y con el poder adquisitivo adecuado: zonas con buena red transportes, alta densidad de población y mayor renta per cápita. Su estructura ha experimentado cambios profundos, afectando a los canales de distribución (menos intermediarios), al consumo (mayor capacidad de compra, oferta variada y menor frecuencia de compra), a la distribución propiamente (autoservicio que, al eliminar personal y comprar género en grandes cantidades permite ofrecer precios bajos), a los equipamientos (datáfono, registradores ópticos) y a la forma de pago (tarjetas). Según su tipología, se distingue el comercio al por mayor, que concentra las producciones y las distribuye al comercio minorista, desde emplazamientos centrales respecto a producción y consumo. El comercio al por menor vende directamente al consumidor; contrastan el comercio tradicional, con establecimientos pequeños, inmuebles de antigüedad, empresarios individuales, personal escaso y familiar, equipamientos anticuados por falta de capital y acceso al crédito, aunque con la ventaja de trato más personal y accesibilidad inmediata; sigue siendo el más numeroso, disperso por todo el territorio, aunque repartido según la calidad y la especialización de los productos. Los mercados de abastos, puntos de venta de alimentación agrupadas en un edificio y gestionados por los Ayuntamientos o por empresas concesionarias, y los almacenes populares, cuya superficie de venta está entre 400 y 3000m2, son establecimientos con oferta heterogénea, con una gama limitada de productos y precios. Las nuevas formas comerciales dan lugar a grandes superficies: El autoservicio aparece con un doble significado: se refiere al sistema que permite ahorrar empleados y que transforma el espacio de almacén en superficie de venta, al tiempo que el cliente puede comparar libremente. Pero es también el establecimiento minorista de menos de 2500 m2 con este sistema de venta: venden productos cotidianos, se encuentran en el centro y en barrios populares, y pueden ser pequeños (menos de 120 m2, medianos hasta 400 y supermercados hasta 2500 m2). Entre los establecimientos de libre servicio, los autoservicios aparecen en todos los núcleos; los supermercados son carácterísticos de las ciudades y alcanzan los 32000. Por otro lado, los hipermercados superan los 2500 m2 y su oferta es más variada y los precios más reducidos; surgieron en los 70 y se localizan en las periferias urbanas. Los grandes almacenes (organizados por secciones y departamentos, con más de 50000 referencias) surgidos en Francia a mediados del XIX, comenzaron en España en 1916 (Barcelona), pero su mayor crecimiento fue a partir de los 60; desde mediados de los 70 el liderazgo es de El Corte Inglés (1935). Ahora se consideran una forma comercial madura, de crecimiento reducido. Los centros comerciales también aparecieron en los 60 en España; agrupan pequeñas tiendas junto a un gran supermercado y servicios de ocio; son propiedad de algún grupo inmobiliario y tienen gestión unitaria; su éxito los ha convertido en los espacios de ocio y consumo más importantes. Si en 1980 había 19, en 1990 ya eran 96. Son conjuntos de establecimientos que se sitúan en edificios que ocupan entre 3000 y 10000 m2. En algunas ocasiones el centro comercial supone la rehabilitación de un edificio, otras veces se crean de nueva planta y otras se utilizan para revalorizar y urbanizar un área determinada.

s grandes superficies comerciales deben su prosperidad a los cambios en hábitos y necesidades de los consumidores, a la mayor importancia de los bienes elaborados y productos perecederos de calidad, al aumento del índice de motorización, a los altos niveles de renta y a la mejora del nivel de vida, así como a cambios en la frecuencia de la compra, ritmo de vida, con la entrada de la mujer en el mundo laboral. El comercio ha respondido a todo esto diversificando la oferta y uniendo ocio y comercio, creando áreas comerciales constituidas por el espacio geográfico cuya población se dirige a una localidad importante para la adquisición de bienes que no sean de primera necesidad; en España son 101. La mayoría de los negocios pertenecen a cadenas de FRANQUICIAS (una empresa cede el derecho a explotar una marca a cambio del pago de una cantidad anual e imponiendo algunas condiciones). Hoy hay unas 700 en nuestro país, ocupando 63.000 locales y 280.000 empleados. Se localizan en los centros comerciales o en las zonas céntricas urbanas, creando un paisaje estandarizado. Otras formas de venta son la televenta, catálogo, Internet, aunque en España este tipo todavía se centra más en la promoción de productos y el comercio entre empresas. Venta ambulante, realizada por vendedores que no tienen establecimiento fijo y que existe porque ofrece un precio ventajoso en determinados productos. Ferias urbanas: son mercados periódicos de ocio y se concentran en grandes ciudades: Madrid, Barcelona, Bilbao y, a cierta distancia, Valencia, Valladolid, Sevilla, Las Palmas de Gran Canaria, etc. Todos estos espacios intervienen en la ordenación espacial, mejorando el atractivo de un área. Los factores para la localización son : existencia de transporte, mercado de consumo amplio y con poder adquisitivo adecuado; estos factores provocan desequilibrios, hallándose la mejor dotación en Madrid, Cataluña, Navarra y País Vasco, así como en los barrios urbanos más accesibles.

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