La circulación en la sangre circulatoria abiertas y cerradas

Enviado por carol y clasificado en Biología

Escrito el en español con un tamaño de 42,84 KB

 

 El corazón
Como se dijo, su papel es impulsar la sangre y lo hace en dos sentidos: hacia los pulmones para que ella se oxigene y elimine el CO2 (circulación pulmonar o menor)
Y hacia el resto del organismo para que éste reciba sangre fresca (circulación sistémica o mayor)
. Para ello el corazón consta de dos bombas, lo que permite hablar del corazón derecho y el corazón izquierdo respectivamente. Ambos lados constan de una cavidad llamada aurícula y otra ventrículo, que se comunican entre sí a través de válvulas.

La estructura histológica del corazón muestra que está constituido masivamente por tejido muscular que, siendo estriado, es, sin embargo, autónomo en sus funciones a diferencia del resto del tejido muscular estriado que obedece a los impulsos del sistema nervioso voluntario. Esta autonomía del miocardio, si bien es controlado por las fibras simpáticas y para simpáticas del sistema nervioso neurovegetativo, se manifiesta incluso en su capacidad de prolongar su actividad aun estado separado del resto del organismo y en condiciones especiales de un medio que garantice la presencia de electrolitos.

Las células musculares del corazón están dispuestas en sincitios (sincicios), es decir la presencia de uniones entre ella (desmosomas)
Que permiten una contracción cardiaca sincronizada debido al paso de potenciales bioeléctricos propagados. Estos estimulan la contracción de los sarcómeros que son las unidades contráctiles. Si bien los miocitos cardíacos son más pequeños que los del músculo esquelético, su funcionamiento sigue el esquema clásico de las proteínas constitutivas de miofibrillas dispuestas en bandas, como ocurre en los sarcómeros de las células musculares estriadas.

El potencial de acción propagado en las membranas del miocito desata, de forma parecida aunque no exactamente igual, la liberación de calcio desde el retículo sarcoplásmico como en el músculo esquelético. Es también carácterístico de los miocitos cardíacos una mayor presencia de mitocondrias que en la musculatura estriada voluntaria, debido a la necesidad de altos consumos energéticos por la incesante contracción a que es sometido el corazón durante toda la vida del individuo.

Anatómicamente el corazón se encuentra rodeado de tejido conectivo fibroso muy resistente llamado pericardio.
Se encuentra separado del tejido muscular por una fina capa de tejido epitelial secretor de líquidos extracelulares cuya finalidad es reducir el roce entre pericardio y miocardio durante las contracciones de la masa cardiaca. El corazón está compuesto de 4 cavidades dos de las cuales, las aurículas, son superiores (arriba) y ambas están destinadas a recibir sangre. La aurícula derecha recibe sangre de dos venas, la cava superior y la cava inferior, en tanto que la aurícula izquierda recibe sangre proveniente de los pulmones por medio de cuatro venas llamadas venas pulmonares.
En ambos casos la sangre pasa a las dos cavidades inferiores, los ventrículos, que se encargan de expulsar la sangre a través de dos grandes arterias: la arteria pulmonar, que sale del ventrículo derecho y lleva la sangre a los pulmones, y la arteria aorta que sale del ventrículo izquierdo y lleva la sangre a los tejidos.

Un tabique grueso y resistente, llamado septum, divide el corazón verticalmente no permitiendo comunicación entre un lado y otro, al punto que se habla de un corazón derecho y un corazón izquierdo.

El marcapaso como regulador de los latidos.:


no obstante el control nervioso presente en la función cardiaca, el corazón puede latir de manera automática por un tiempo prolongado fuera del organismo. Esto se debe a la presencia de tejido especializado dentro la gran masa celular del miocardio, denominado tejido nodal.
Este se concentra en dos puntos destinados a sincronizar la contracción auricular como primer fenómeno, seguida de inmediato por la contracción de los ventrículos. La concentración más importante de este tejido especializado es el nodo sinoauricular llamado también sinusal o marcapaso.

Esta estructura, ubicada en la aurícula derecha en la salida de las cavas, tiene la capacidad de despolarizarse de manera espontánea, por sí misma, iniciando potenciales de acción que se propagan por las aurículas a través de fibras especializadas. Este potencial de acción se desplaza por ambas aurículas en un tiempo de sólo 70 milisegundos alcanzando al otro punto nodal, el nodo auriculo-ventricular o atrioventricular ubicado entre ambas aurículas inmediatamente por encima de los ventrículos. La propagación del impulso, que se distribuye por el tejido cardiaco por las haces de Hiss y Purkinje, recorre el corazón en unos 220 milisegundos desde que comienza en el nodo sinoauricular.

Existen dos tipos de potenciales de acción en las células cardíacas. Los potenciales de acción que determinan la contracción de todo el tejido del miocardio y la conducción en las fibras especializadas de His y Purkinje es de respuesta rápida, en tanto que los potenciales de acción que ocurren en el tejido nodal se considera de respuesta lenta

PRE= Periodo Refractario absoluto    PRR= Periodo Refractario Relativo

El calcio juega un papel fundamental en la contracción del miocito además del Na+ y el K+ que participan en la despolarización de la membrana de estas células. Al igual que en el tejido muscular esquelético, al liberarse desde el retículo sarcoplasmico y unirse a la subunidad C de la troponina, desata la contracción del sarcómero. Sin embargo, en el caso del miocito, a diferencia de la célula estriada voluntaria, se requiere la entrada de Ca++ extracelular para que se libere aquel que está concentrado en el retículo sarcoplásmico (RS). Este calcio ingresa por canales de difusión específicos y es fundamental para el proceso ya que sin la presencia de este catión no habrá contracción del miocardio. Hay que recalcar que este Ca++ extracelular por sí sólo no es capaz de inducir la uníón entre la miosina y la actina.
Su papel es, como se dijo, estimular la salida del Ca++ oculto en el RS.

Electrocardiograma (ECG):


Los impulsos bioeléctricos del corazón son posibles de detectar y cuantificar mediante un aparato especializado llamado electrocardiógrafo.
Este sistema permite captar, mediante micropolos de galvanometría ubicados en la piel del individuo, las ondas eléctricas generadas por el tejido especializado del músculo cardiaco.

El grafico normal resultante de estos exáMenes es el siguiente:

Onda P = contracción auricular/Complejo QRS = contracciónVentricular/ Onda T = relajación ventricular

  • El espacio PR señalado en el gráfico es el tiempo comprendido entre el inicio de la activación auricular y el inicio de la activación ventricular (0,12 a 0,20 seg). Se debe al paso de la conducción AV (aurículo-ventricular). Si el espacio está alterado es indicativo de anomalías en la conducción AV posiblemente provocadas por inflamaciones, fármacos u orígenes nerviosos.

  • El espacio QRS es la duración normal de la contracción ventricular que es de 0,06 a 0,10 seg. La prolongación anormal de este espacio indica bloqueo de las conducciones de los ventrículos, ya sea en la rama derecha y/o izquierda.


  • El espacio ST es la despolarización del miocardio ventricular situándose en una línea isoeléctrica  (la membrana de los miocitos tiene igual carga a ambos lados, por lo tanto se ha despolarizado). La desviación del segmento ST desde la línea isoeléctrica puede ser indicativo de lesiones isquémicas del miocardio (disminución o falta de irrigación sanguínea).


  • El espacio QT se conoce como el periodo de sístole eléctrica de los ventrículos y es el reflejo de la longitud media del potencial de acción de las células ventriculares. Su duración es de 0,4 seg. Y es inversamente proporcional a la frecuencia cardiaca.

Mecánica cardiaca.-


El paso de la sangre por el corazón requiere estar coordinado a lo cual contribuye el tejido nodal que sincroniza las contracciones del miocardio. El fenómeno se divide en dos sucesos llamados diástole y sístole.
En la diástole se produce el llenado del corazón. Durante 40 centésimas de segundo (0,40 seg) el tejido cardiaco se relaja permitiendo la apertura de la entrada de las grandes venas, la cava superior e inferior que llegan a la aurícula derecha, y las venas pulmonares que desembocan en la aurícula izquierda. Durante este tiempo permaneces abiertas las válvulas que comunican cada aurícula con su respectivo ventrículo, es decir la tricúspide del lado derecho y la bicúspide o mitral del lado izquierdo.

Inmediatamente después sobreviene la sístole auricular, la contracción de las aurículas. El proceso dura 15 centésimas de segundo (0,15) y se realiza en sentido de “estruje”, de arriba hacia abajo empujando la sangre a través de las válvulas auriculoventriculares hacia los ventrículos. Al terminar esta sístole la sangre que entra a los ventrículos sometida a una alta presión, intenta volver a las aurículas lo que se impide por el cierre hermético de las válvulas tricúspide y bicúspide, lo que marca el fin de la sístole auricular y, de paso, el primer ruido cardiaco.

La sístole ventricular, con una duración de 0,30 segundos se realiza también de arriba hacia abajo empujando la sangre hacia las grandes arterias, la pulmonar que sale del ventrículo derecho y la aorta que emerge desde el ventrículo izquierdo, La sangre que de esta forma invade estas arterias, intenta también regresar ahora a los ventrículo provocando el cierre de las válvulas sigmoideas o semilunares indicando el fin de la sístole ventricular conjuntamente con provocar el segundo ruido cardiaco.

En fenómeno completo no alcanza a durar un segundo; sólo 0,85 de segundo por lo que en un minuto se producen, en condiciones normales de reposo, aproximadamente 70 latidos que corresponden a la frecuencia cardiaca en estas condiciones. Como en cada latido se movilizan unos 70 ml de sangre, en un minuto pasara casi toda la sangre del individuo por el corazón, 4.900 ml, vale decir 5 litros aproximadamente.

 Sistema Coronario el corazón necesita oxígeno para vivir y funcionar. Los vasos sanguíneos que llevan la sangre hacia el miocardio se llaman arterias coronarias. Se denominan arterias coronarias ya que rodean y se fijan en la superficie del corazón como una corona. El término coronario viene de la palabra corona.

Las arterias coronarias se dividen en dos sistemas. El sistema coronario arterial izquierdo suministra sangre en su mayor parte al lado izquierdo de su corazón. El sistema coronario arterial derecho suministra sangre en su mayor parte al lado derecho de su corazón.

Las arterias más grandes de cada sistema son las más susceptibles de quedar afectadas por una enfermedad de las arterias coronarias

  • La arteria principal izquierda que sale directamente de la parte izquierda de la aorta
  • La arteria descendente anterior izquierda
  • La arteria circunfleja izquierda
  • La arteria coronaria derecha que sale directamente de la parte derecha de la aorta
  • La arteria descendente posterior

Venas coronarias

Al igual que otras venas de su cuerpo, las venas coronarias llevan sangre desoxigenada (azul) o sangre que ya ha sido "usada" por su cuerpo. Del mismo modo que las arterias coronarias, las venas coronarias tienen su función justo en el corazón. Las venas coronarias recogen la sangre pobre en oxígeno procedente del miocardio—no desde las cavidades del corazón, sino de la pared del mismo.

Las venas coronarias vierten la sangre directamente en la aurícula derecha por medio del seno coronario. El seno coronario es un pequeño hueco en la aurícula derecha protegido por un pliegue de piel.

Fisiología de la circulación coronaria


Como órgano aeróbico, el corazón obtiene su energía casi exclusivamente de la oxidación de sustratos, de tal manera que el aporte de oxígeno es crucial para la mantención del metabolismo basal y de la actividad contráctil de las células miocárdicas.

La irrigación miocárdica se realiza a través de las arterias coronarias derecha e izquierda. La coronaria izquierda se divide a su vez en dos ramas principales: la arteria descendente anterior y la arteria circunfleja.

La coronaria izquierda irriga a la cara anterior, septum anterior y pared lateral del ventrículo izquierdo. La pared diafragmática y el septum posterior se irrigan a través de la arteria descendente posterior, que puede ser rama de la coronaria derecha ("dominancia derecha") o de la circunfleja ("dominancia izquierda"). En el origen de la arteria descendente posterior nacen ramas que irrigan el nódulo A-V.(Figura)

Entre los territorios de las arterias coronarias mayores existen escasas ramas colaterales, con poca significación funcional en las personas sanas.

Las arterias coronarias se dividen en arterias epicárdicas, que son vasos que ofrecen poca resistencia al flujo (arterias de conductancia) y en arterias intramiocárdicas, en donde se produce la mayor resistencia al flujo y que son fundamentales en la regulación del flujo coronario.

Normalmente, el flujo coronario se autoregula por mecanismos metabólicos locales, de acuerdo a las variaciones del consumo de O2 miocárdico, las que inducen distintos grados de vasodilatación de las arterias intramiocárdicas, con el consiguiente aumento del flujo.

El consumo de O2 miocárdico depende principalmente de las siguientes variables:

Frecuencia cardíaca-Tensión de la pared ventricular-Contactilidad miocárdica-Masa miocárdica

Aparte de los mecanismos metabólicos de autoregulación local, el tono vasomotor está influido por un equilibrio entre dos factores:

1.Los estímulos autonómicos (simpáticos y para-simpáticos):

Simpático


la noradrenalina tiene un efecto vascular directo de vasodilatación de los vasos epicárdicos (predominio de receptores b) y de vasoconstricción de los intramiocárdicos (predominio de receptores a).

Parasimpático


la acetilcolina tiene efecto vasoconstrictor directo. 2. La liberación endotelial de sustancias vasodilatadoras (prostaciclina y óxido nítrico o factor relajador del endotelio) y vasoconstrictoras (endotelina), estimulada por numerosos factores locales y sistémicos.

En condiciones normales, la producción de prostaciclinas y óxido nítrico (vasodilatadores) es estimulada por factores tales como noradrenalina, acetilcolina, serotonina, angiotensina, adenosina, etc. La liberación de endotelina (vasoconstricor) es estimulada, entre otros, por la trombina, la hipoxia y la hipertensión arterial.

De esta manera, se produce un equilibrio entre los efectos vasculares directos y la secreción endotelial de sustancias vasodilatadoras y vasoconstrictoras. Por ejemplo, la estimulación de los receptores a, que produce vasoconstricción en las arterias intramiocárdicas, estimula la liberación de prostaciclinas y oxido nítico por parte del endotelio, lo que antagoniza el efecto vasoconstrictor.

En resumen, en condiciones fisiológicas, existe un equilibrio entre factores vasodilatadores y vasoconstrictores, regulados principalmente por el consumo de O2 miocárdico, y que actúan fundamentalmente en la resistencia de las arterias intramiocárdicas. El aumento potencial del flujo coronario, como resultado de la vasodilatación de las arterias intramiocárdicas, se denomina reserva coronaria, y le permite al sistema coronario normal satisfacer los aumento de consumo de O2 miocárdico, en las más diversas circunstancias.

Sistema Vascular

El sistema vascular, también llamado aparato circulatorio, consta de los vasos que transportan sangre y linfa a través del cuerpo. Las arterias y las venas transportan sangre a través del cuerpo, con la finalidad de suministrar oxígeno y nutrientes a los tejidos del cuerpo y eliminar los desechos de los tejidos. Los vasos linfáticos transportan líquido linfático (un líquido claro, incoloro que contiene agua y glóbulos blancos). El sistema linfático ayuda a proteger y a mantener el medio líquido del cuerpo, por medio de la filtración y el drenaje de la linfa de cada parte del cuerpo.

Los vasos del aparato circulatorio sanguíneo son:

  • Las arterias: vasos sanguíneos que transportan la sangre desde el corazón hacia el resto del cuerpo.
  • Las venas: vasos sanguíneos que transportan la sangre del cuerpo de regreso al corazón.
  • Los vasos capilares: vasos sanguíneos diminutos que se encuentran entre las arterias y las venas, y que distribuyen la sangre rica en oxígeno por el cuerpo.

La sangre recorre el aparato circulatorio gracias al bombeado que la expulsa desde el corazón. La sangre que sale del corazón por la arteria aorta está saturada de oxígeno. Las arterias se dividen en ramificaciones cada vez más pequeñas para llevar el oxígeno y otros nutrientes a las células de los tejidos y los órganos del cuerpo. A medida que la sangre recorre los capilares, el oxígeno y demás nutrientes se introducen en las células, y los desechos de las células se desplazan a los capilares. A medida que la sangre sale de los capilares, es transportada por las venas, que son cada vez más grandes para poder llevarla de regreso al corazón.

Además de mantener la sangre en circulación por todo el cuerpo, el sistema vascular actúa como un componente importante de otros aparatos corporales, por ejemplo:

  • El aparato respiratorio

    A medida que la sangre fluye a través de los capilares de los pulmones, se produce el intercambio de dióxido de carbono por oxígeno. El dióxido de carbono es expulsado del cuerpo a través de los pulmones, y la sangre distribuye el oxígeno a los tejidos del cuerpo.

  • El aparato digestivo


    A medida que se digiere la comida, la sangre fluye a través de los capilares intestinales y absorbe nutrientes, como glucosa (azúcar), vitaminas y minerales. La sangre distribuye estos nutrientes a los tejidos del cuerpo.

  • Aparato renal y urinario


    Se encarga de la homeostasis regulando los componentes de la sangre ayudando a mantener un equilibrio iónico, equilibrio hidrosalino, osmótico, ácido-básico, entre otros en los tejidos corporales. Actúa también como excretor de los desechos de los tejidos del cuerpo que se van filtrando a través de la sangre a medida que ésta fluye por los riñones. Luego, el cuerpo elimina los desechos a través de la orina.

  • Control de la temperatura


    Para regular la temperatura, el organismo recibe la ayuda del flujo sanguíneo que recorre las diferentes partes del cuerpo. Los tejidos del cuerpo producen calor a medida que atraviesan el proceso de descomposición de los nutrientes para convertirlos en energía, elaboran tejidos nuevos y eliminan los desechos.

Estructuralmente los vasos sanguíneos están formados de las tres capas carácterísticas de los sistemas traqueales y tubulares del organismo, es decir de aquellos que presentan una cavidad o lumen, en el caso de los vasos sanguíneos más frecuentemente llamado luz.  Son los siguientes:

Capa o túnica interna


Formada por tejido epitelial denominado endotelio y tejido conectivo subendotelial laxo. Se encuentra tapizando la luz de los vasos.

Capa o túnica intermedia:


Son células musculares de fibra lisa y presenta una lámina elástica basal con elastina más consistente en las arterias que en las venas. No existe en los capilares.

Capa o túnica adventicia


Tejido conectivo con fibras de colágeno y fibras elásticas. Varía de espesor desde relativamente fino en la mayor parte del sistema arterial hasta bastante grueso en las vénulas y venas, donde representa el principal componente de la pared del vaso.

Las arterias son los vasos que tienen la pared más gruesa, formada por estas tres capas. La arteria más grande del organismo, la arteria aorta, puede llegar a medir hasta 2,5 cm de anchura en una persona adulta, y esa pared le permite resistir las presiones que genera cada latido del corazón.

 Las venas tienen en sus paredes las mismas capas que las arterias, pero mucho más finas, sobre todo la capa muscular, ya que debe llevar la sangre que vuelve al corazón a una presión más baja. A lo largo de su recorrido, sobre todo en las extremidades inferiores, tienen válvulas que impiden el retroceso de la sangre. Las dos venas más grandes del organismo son las venas cavas, la superior, procedente de la cabeza y la parte superior del cuerpo, y la inferior, procedente de la parte inferior del cuerpo. Pueden llegar a medir hasta 2,5 cm de anchura, aunque con unas paredes mucho más finas que las de la arteria aorta.

Los vasos capilares son los más finos y su pared está formada sólo por una capa de células endoteliales. Los capilares comunican las ramificaciones terminales de las arterias, denominadas arteriolas, con las primeras ramificaciones que darán lugar a las venas, llamadas vénulas. El diámetro de los capilares permite justo el paso de las células sanguíneas alineadas. Tienen un diámetro entre 7 y 9 micras. La función de estos vasos es permitir el intercambio de sustancias entre la sangre y las células de los tejidos. La irrigación de los diversos órganos varía ligeramente. Así, órganos con una gran actividad metabólica como los pulmones o los riñones presentan una red capilar más densa. Los capilares tienen un endotelio monoestratificado plano de origen mesodérmico asentado sobre una lámina basal. Otro tipo de células que suelen aparecer asociadas a los capilares son los pericitos o células adventicias.

Microcirculación.-


Se denomina así a la función que cumplen arteriolas, capilares y vénulas, todos los cuales forman un microsistema que cubre una cantidad restringida de tejido.

Las arteriolas son las encargadas de nutrir con sangre al microsistema capilar, siendo la estructura de sus paredes más o menos idénticas a las arterias mayores, sólo que mucho más delgadas ya que las arteriolas son microscópicas. Las arteriolas son las que regulan la microcirculación y reciben el nombre de vasos de resistencia.
Tienen un diámetro de 5 a 100 micras. Presentan todavía la estructura típica de un vaso mayor, con una capa fibrosa, una capa de musculatura lisa y el endotelio. Por su parte las vénulas  son las que evacuan la sangre del microsistema capilar hacia venas mayores. Entre arteriolas y vénulas existe un conducto directo, llamado metarteriola, que evita el paso de la sangre por el microsistema, lo que ocurre cuando las exigencias del tejido irrigado lo requieren. Cuando la sangre pasa por los capilares irrigando el tejido, recibe el nombre de flujo nutritivo.
En cambio, si la sangre se desvía saltándose los capilares utilizando la metarteriola recibe el nombre de flujo no nutritivo o de derivación.

El diámetro de las arteriolas es variable según el balance que se da entre la fuerza de contracción de la musculatura lisa de las paredes de la arteriola y la fuerza de distensión de la presión intralumínica (presión de la sangre contra la pared interna del vaso). Eso hace que el diámetro de una arteriola pueda variar entre 5 µm y 100µm.

Puede ocurrir que el descenso marcado de la presión intravascular conduzca a una disminución intensa del diámetro de la arteriola haciéndola ocluirse producíéndose la llamada presión crítica de cierre.

Intercambio de solutos, agua y gases entre la sangre y el tejido


Este intercambio, que requiere la salida de estos componentes del suero de la sangre y la captación de compuestos sintetizados por las células de los tejidos y por desechos del metabolismo, se produce sólo a nivel de las redes capilares. En este intercambio influye mucho la velocidad de circulación de las sangre. El intercambio va a depender entonces de la llamada presión transparietal que resulta de la presión intravascular (como se dijo, la presión de la sangre contra las paredes internas del vaso) y la presión extravascular, (presión intersticial, Pi)
Que es la presión contraria que ejerce el líquido extracelular (LEC) que rodea a la célula. Salvo en casos especiales, como por ejemplo un edema, la presión externa del LEC es casi nula por lo que las fluctuaciones de la presión transparietal dependerán de la presión intravascular. La presión transparietal determina la apertura o cierre del vaso precapilar. Este efecto de esfínter regula la irrigación de los sectores de tejido ocupados por los capilares.

Resistencia de los vasos.- Las paredes de los vasos son muy resistentes y elásticas a la presión de la sangre. Según la ley de Laplace la tensión de las paredes de los vasos obedece a la formula:

T = P x  R

T = tensión de la pared medida en dinas/cm2

P = presión intraluminal (transparietal)

R = radio del vaso.

Es significa que cuanto mayor es la luz del vaso, mayor es la tensión de la pared.
Por ejemplo, en la aorta la tensión parietal es 12 x 103 (12 mil) veces mayor que en los capilares. La presión normal de la aorta puede variar de 100 a 140 mm de Hg, en tanto que en los capilares es de sólo 25 mm de Hg. Una de las anomalía graves son los llamados aneurismas en los cuales una parte de la pared del vaso mayor, por ejemplo la aorta, se ha debilitado y se produce una hernia parietal que puede romper el vaso con consecuencias de mucha gravedad.

Movimiento transcapilar.-


Los solutos y solventes pasan por las paredes de los capilares por fenómenos de difusión y pinocitosis cuando atraviesan las células endoteliales; y por filtración si lo hacen entre las células. En el caso de la difusión el agua es uno de las principales moléculas que utiliza este medio (300 ml de agua por cada 100 grs de tejido)
. Esto es típico de las moléculas pequeñas como la glucosa, el NaCl, la urea, además del agua. Las moléculas de alto peso molecular, sobre 60.000 Dalton, no filtran. Las moléculas grandes, pero menores a 60 mil Dalton tienen limitaciones de difusión según la presencia y número de sus canales de difusión. Como se dijo antes, la velocidad de circulación de la sangre es una limitante a la difusión incluso para las moléculas más pequeñas. A mayor velocidad de la sangre, menor es la difusión, por lo que los vasos que requieren índices mayores de filtración (por ejemplo los glomérulos en los nefrones) presentan sistemas para conseguir aminorar la velocidad de circulación y aumentar o mantener una buena presión intravascular. Por último, las moléculas liposolubles no tienen dificultades de difusión por su condición de apolares siendo, además, moléculas pequeñas. Como se sabe del estudio de las membranas celulares, las moléculas de O2 y CO2 resultan apolares por los índices de electronegatividad de sus átomos integrantes, por lo cual atraviesan las membranas capilares por difusión simple.

LA SANGRE


La composición de la sangre puede dividirse en dos partes o fracciones: la fracción líquida y la fracción celular.
La proporción aproximada entre ambos valores es del 55% para el componente líquido y 45% para las células.

Fracción líquida de la sangre


.- Se le conoce con el nombre de plasma, aunque suele utilizarse también la palabra suero como sinónimo. Sin embargo, hay una diferencia importante entre ambos conceptos. El plasma define a la fracción líquida completa, incluyendo al porcentaje de agua (cerca del 90%) y todas las moléculas e iones que circulan en este líquido. En cambio el suero reúne los mismos componentes del plasma, pero sin fibrinógeno, una proteína importante sintetizada por hígado que tiene participación fundamental en la coagulación sanguínea. De manera breve, se puede decir que el suero es la sangre desfibrinada.

Coagulación de la sangre


.- La fisiología de la coagulación sanguínea implica una serie de procesos de alta complejidad que tiene numerosos componentes, incluida la fracción celular ya que uno de los componentes celulares, las plaquetas o trombocitos, tienen participación fundamental en el fenómeno de la hemostasia (detención de la hemorragia)

Desde un punto de vista muy elemental, se puede definir la coagulación de sangre con participación del fibrinógeno en el siguiente esquema:

 El objetivo es convertir el fibrinógeno —que es secretado hacia la sangre desde el hígado como una molécula inactiva— en fibrina activa destinada a formar una red molecular que atrape a los glóbulos rojos originando un trombo (coágulo) deteniendo la pérdida de sangre. Al producirse un corte de los tejidos que forman la pared de los vasos sanguíneos desde ahí se libera la tromboplastina que al mezclarse con la sangre, permite que un grupo importante de péptidos llamados factores de coagulación (sintetizados y liberados desde el hígado) actúen en cascada (uno como consecuencia de otro) para transformar a la tromboplastina en una enzima proteolítica, la protrombinasa, la que a su vez fracciona a la protrombina presente en la sangre transformándola en trombina activa, y que es la que convierte al fibrinógeno en fibrina insoluble.

 Sueroes la fracción líquida de la sangre sin el fibrinógeno.
Está constituido por agua en un 90 a un 92%, siendo el resto moléculas orgánicas e inorgánicas. De este 8% la mayoría (6 a 7%) lo constituyen las proteínas plasmáticas, llamadas también sérica (del suero). Estas proteínas tienen un alto peso molecular, sobre 70 mil Dalton, lo que les impide filtrar desde la sangre al medio. Cumplen varias funciones, entre ellas actuar como sustancias buffer, transportadoras de moléculas menores, actividad inmunológica en el caso de las inmunoglobulinas, coagulación, etc. Uno de los papeles principales de las proteínas séricas es su aporte a la mantención de la presión osmótica del interior del vaso, llamada presión coleidosmótica o presión oncótica, que evita la salida del solvente (agua) de la sangre. La dificultad de estas proteínas para filtrar se conoce como coeficiente de reflexión.
En el caso del agua el valor de este coeficiente es igual a 0, en tanto que la albúmina, una de las proteínas séricas más abundante, es igual a 1. 

El 1 a 2% restante de la fracción molecular e iónica del suero lo constituye una amplia variedad de sustancias que se pueden calificar como componentes útiles destinados a diferentes funciones en el metabolismo celular (entre otros, productos de la digestión, enzimas, hormonas, neurotransmisores, iones, sales, etc.) y residuos resultantes de ese metabolismo, y que son eliminados mayoritariamente por el riñón en la orina.

Fracción CELULAR DE LA SANGRE.-


Se conoce bajo el nombre de hematopoyesis al nacimiento de los llamados elementos figurados de la sangre, eritrocitos, leucocitos y plaquetas que son las células que forman el 45% del total del volumen sanguíneo, siendo el plasma el otro 55%. Todas estas células tienen su origen en la médula de los huesos y se diferencian a partir de células madre (hemocitoblastos) capaces de iniciar la clonación de  los elementos figurados.

Origen embrionario.-


Desde el punto de vista embrionario las células de la sangre siguen dos caminos: la línea mieloide y la línea linfoide.

La llamada "línea mieloide", (mielopoyesis) origina a los glóbulos rojos, a cuatro tipo de glóbulos blancos (neutrófilos

, basófilos, eosinófilos y monocitos) y a las plaquetas (trombocitos). En tanto que la "línea linfoide" que origina sólo a los linfocitos (linfopoyesis).

A.- Mielopoyesis.-


Se conoce como tal al proceso de formación de todas las células de la línea mieloides nombradas antes. Cada tipo de estas células tiene su propia forma de desarrollo, aunque todas se originan de una célula madre común. A cada tipo mieloide le corresponde respectivamente un proceso generativo diferente. Se tienen entonces los procesos siguientes:

Eritropoyesis


Corresponde al camino de formación de los glóbulos rojos, llamados también eritrocitos o hematíes. Nacen de la médula de los huesos en calidad de eritroblastos, células con los componentes clásicos de los eucariontes. Sin embargo, antes de ser lanzados al torrente sanguíneo experimentan un proceso llamado eritropoyesis, dirigido por la hormona eritropoyetina sintetizada por el aparato yuxtaglomerular del riñón, que les hace perder el núcleo y gran parte de los organelos convirtiéndolos en eritrocitos maduros. Son células pequeñas, 5 a 6 micras, bicóncavas, con una duración de vida corta, 90 a 120 días, siendo luego destruidos en el bazo y en el hígado. Su número es alrededor de 6 millones por milímetro cúbico de sangre. Están constituidos casi exclusivamente de la proteína hemoglobina (Hb), aproximadamente 270 millones de moléculas de Hb por cada glóbulo rojo, y su función —también exclusiva— es la de trasladar gases, O2 y CO2 desde y hacia los tejidos. Al ser destruidos, parte de los constituyentes de la Hb se reutiliza, como el catión fierro, pero otras, como los núcleos de porfirina, se degradan en el hígado a bilirrubina y biliverdina siendo eliminados en las heces fecales.  

Trombopoyesis


Es la formación de las plaquetas o trombocitos de importancia vital en los procesos de coagulación mediante el proceso de agregación plaquetaria visto en clases.

Granulopoyesis


Corresponde a la formación de un grupo de leucocitos, neutrófilos, basófilos y eosinófilos, llamados en conjunto polimorfonucleares, y que tienen en común la presencia de gránulos en su estructura. Siendo pertenecientes a la línea mieloide, se forman primeros como células precursoras llamadas mieloblastos, para luego derivar a promielocito. Los gránulos definitivos que presentarán en su citoplasma los hace diferenciarse en los tres tipos ya señalados. Los neutrófilos son los más numerosos y en su madurez adoptan una forma especial de su núcleo siendo caracterizados como neutrófilos segmentados con una persistente condensación de la cromatina.

Monopoyesis


Es la formación de los monocitos que parten también como monoblastos para derivar a premonocitos y finalmente a monocitos maduros. En los tejidos pueden constituirse finalmente como histiocitos y macrófagos. Estas dos últimas son células de gran tamaño (20 a 25 micras) con gran capacidad fagocitaría. Se diferencian en que los macrófagos viajan y se mueves en la sangre, en cambio los histiocitos son células que permaneces fijos en ciertos órganos y tejidos.

 

Linfopoyesis.-


Corresponde a la formación de los linfocitos que son glóbulos blancos de tamaño más bien pequeño y estructura redondeada. Pertenecen a la línea linfoide de las células de la sangre teniendo gran importancia en la respuesta inmunológica específica. Nacen como linfocitos indiferenciados especializándose luego en dos tipos que son los linfocitos T, timodependientes y que derivaron a tales por acción de la hormona timosina sintetizada por la glándula timo. Y en linfocitos B, sintetizadores de inmunoglobulinas (anticuerpos) que en la respuesta inmunitaria se concentran en el bazo.

El grupo sanguíneo de un bebé viene determinado por la combinación entre la información genética que define el grupo sanguíneo del padre y la información genética que define el grupo sanguíneo de la madre. Un bebé puede tener el grupo sanguíneo y el factor Rh de cualquiera de sus padres o bien una combinación de ambos.

Todas las personas tienen un grupo sanguíneo (O, A, B o AB) y un factor Rh positivo o negativo.
El grupo sanguíneo se encuentra en forma de proteínas en los glóbulos rojos y en los fluidos corporales, mientras que el factor Rh es una proteína que se encuentra en la cubierta de los glóbulos rojos. Si esta proteína está presente en las células, la persona es factor Rh positivo. En cambio, si la proteína del factor Rh está ausente, la persona es factor Rh negativo.

¿Qué es el factor Rh?


Los antígenos A y B son los más conocidos, pero no son los únicos que existen en la sangre humana; hay otro, denominado factor Rh, que se encuentra en los glóbulos rojos de más del 85% de la población de todo el mundo. Este componente resulta importante cuando una mujer con Rh negativo (sin antígeno Rh) concibe un hijo de un hombre que es Rh positivo (con antígeno Rh en su sangre), porque esa circunstancia puede representar un peligro para el feto o el recién nacido.
Es otro aglutinógeno que está en la membrana plasmática de los glóbulos rojos. Fue descubierto en 1940 a partir de los eritrocitos del mono Macacus rhesus. El 85% de las personas poseen el factor Rh, por lo que se clasifican en este caso como Rh positivas (Rh+). El 15% restante corresponde a las personas Rh negativas (Rh-) por carecer de dicho factor.

El principal antígeno Rh es el D y el anticuerpo presente en quienes carecen de antígeno D es el anti-D. Si el antígeno D está presente el fenotipo es Rh positivo y si D está ausente es Rh negativo.

GRUPOS SANGUÍNEOS HUMANOS
En la especie humana, los grupos sanguíneos son cuatro, denominándose con las letras A - B - O - AB.

-Grupo A:

en la membrana plasmática de los glóbulos rojos posee aglutinógenos A. En el plasma, aglutininas anti B (contra el aglutinógeno B).

- -Grupo B:

con aglutinógenos B en los eritrocitos y aglutininas anti A (contra el aglutinógeno A) en el plasma sanguíneo.

-Grupo O:

este grupo carece de aglutinógenos en la superficie de sus eritrocitos. En el plasma contiene dos tipos de aglutininas, las anti A y las anti B (contra ambos tipos de aglutinógenos).

-Grupo AB:

a diferencia del grupo O, el grupo AB posee los dos aglutinógenos A y B en las membranas plasmáticas de los glóbulos rojos, pero carece de aglutininas plasmáticas.
La mencionada clasificación deja en claro que los grupos sanguíneos se establecen de acuerdo a la presencia o no de aglutinógenos y aglutininas. Estas dos sustancias, como ya fue señalado, son moléculas de proteínas. Los individuos cuya sangre es del grupo A (proteína de membrana A) han de producir anticuerpos contra la proteína B de membrana. Los del grupo B producirán aglutininas contra el proteína A. Aquellas personas que poseen el grupo AB (aglutinógenos A y B en sus eritrocitos) no producen anticuerpos contra las proteínas A y B. Por último, los representantes del grupo O elaboran anticuerpos contra las proteínas A y B.

 La distribución mundial de los grupos sanguíneos indica que el grupo O es el más numeroso, mientras que el AB obtiene el menor porcentaje.

Entradas relacionadas: