Causas del franquismo

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Explica las relaciones exteriores, la evolución política y las transformaciones económicas y sociales de España desde 1959 hasta 1973. 

 Acabados de entrar en los años 50, el país de la posguerra va a experimentar cambios que transformaran de especial manera la economía y la sociedad. 

 En el plano económico, caben destacar dos acontecimientos que tienen una relación e implicación directa en los cambios: de una parte, los acuerdos con la Santa Sede, que determinan un salto por parte de la influyente Iglesia Católica al Régimen y, de otro lado, la firma de los acuerdos con los EE.UU. A cambio de la cesión de bases militares, España obtendría ayuda económica, aunque sin embargo, lo más relevante era que de esa manera, se rompería la situación de aislamiento propia de la primera etapa franquista. Esta serie de acontecimientos desencadenó en la entrada de España en la ONU, en 1953.

 La producción mejoró con respecto al decenio anterior, superando la crisis y la situación de miseria de los años 40. Existieron grandes vacíos económicos que llevaron al país a la quiebra económica, lo que propició un nuevo y radical cambio en la política económica franquista. 

 Los problemas eran la inflación y el déficit comercial con el exterior, derivados, principalmente de las políticas autárquicas de los primeros años de la dictadura. Para combatirlos se llevó a cabo una de las mayores novedades del Régimen: El Plan de

Estabilización de 1959. Con el se inició una política económica encaminada a la apertura exterior y a la modernización. 

 La organización de la economía fue llevada a cabo por un grupo de ministros tecnócratas del Opus Dei, que elaboraron un programa de planificación para coordinar el desarrollo:
Fueron los llamados Planes Cuatrienales de Desarrollo. 

 El primero de esos planes duró de 1964 a 1967 y existieron otros tantos hasta 1975. Los planes tenían como objetivo centrarse en el sector industrial, considerado básico para el crecimiento económico. Delas medidas a implantar destacan la organización de las estructuras de las empresas, incrementando sus dimensiones y producciones, así como la búsqueda de a óptima localización industrial. Se crearon los llamados Polos de Desarrollo1, situados en zonas atrasadas, favoreciendo la instalación de nuevas industrias atraídas por las facilidades económicas otorgadas por el Gobierno. 

 Desde el entorno social, la modernización de la economía supuso un cambio que modificó en pocos años la sociedad española. Las transformaciones en los sectores económicos, en este caso, en la agricultura, produjeron la reducción de mano de obra, y posibilitaron la mejora del nivel de vida de la población campesina, aunque el desarrollo de la actividad industrial propició que las diferencias con las grandes urbes se siguieran considerando. La expansión industrial condujo a un aumento importante de la clase obrera y con ello al aumento de mano de obra especializada. Las clases medias urbanas también crecieron gracias a este desarrollo relacionado a las actividades industriales y productivas. 



 Otras de las principales muestras del desarrollo es el aumento de la renta, que supuso la mejora del nivel de vida de parte de la sociedad. Este hecho supuso la incorporación de un amplio sector de la población a la sociedad de consumo, hecho el cual quedó patente con la compra de bienes que, hasta ese momento sólo estaban al alcance de una minoría. Este cambio en las dinámicas sociales propició que las formas de vida, las costumbres, etc. Se fueran “internacionalizando” estableciendo similitudes con las europeas, tanto por el poder adquisitivo como por el contacto con el exterior a través del turismo (actividad económica que conoce a partir de los años 60 un boom que propicia un auge desconocido de la economía) y la aparición de fenómenos como la emigración. 

 La tolerancia y la permisividad moral, la evolución de los planteamientos religiosos tradicionales, se impusieron al conservadurismo oficial, al que desagradaban profundamente los cambios en los comportamientos de los españoles. 

 Desde el punto de vista político, el Régimen se mantiene inmóvil y termina su institucionalización, con la Ley Orgánica de 1967, manteniendo su carácter dictatorial. El Régimen hizo todo lo posible para garantizar su supervivencia una vez desaparecido el general Franco, pero en ello tropezó con la acción de la oposición democrática, cada vez más organizada y poderosa, frente al debilitamiento del franquismo. 

 Fue un quinquenio de constantes movilizaciones a favor de la Democracia. Ante ellas, el Régimen sólo supo adoptar una postura de dureza. Las huelgas obreras se multiplicaron. La Iglesia manifestó con claridad su distanciamiento progresivo: 

* 1971: la Asamblea Conjunta de Obispos y Sacerdotes, aprobó una resolución por la que la Iglesia solicitaba el perdón por no haber sido un elemento de reconciliación durante el desarrollo y a la finalización de la Guerra Civil (1936/ 1939).

* 1973: los obispos solicitaron la revisión del Concordato2 de 1953. Uno de los pilares del Régimen se distanciaba claramente y ello supónía una dificultad para la supervivencia del mismo. 

 A finales de 1970 se celebró en Burgos un Consejo de Guerra contra diversos miembros de ETA para los que se solicitaban penas de muerte. Fue entonces cuando en El País Vasco se convocó una movilización general con huelgas, manifestaciones, asambleas etc. Esas acciones de protesta se extendieron por toda la geografía española, teniendo como  respuesta del Estado

la declaración del Estado de Excepción 3y la organización de otra gran manifestación de apoyo a Franco. 

 Debido al debilitamiento del Régimen, hubo varios intentos de establecer una serie de políticas que chocaban con los sectores más conservadores del franquismo, debido a las políticas liberales en que se quería derivar. Franco, en esta tesitura, siempre apoyó a los sectores más aferrados al Régimen del cual era líder


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