Porque brasilio encerró a Segismundo

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Coincidencias y divergencias de las respectivas peripecias de Segismundo y Rosaura

Las coincidencias que unen las historias de Segismundo y Rosaura, no obstante su radical independencia, desde el punto en que su fortuna corre una suerte paralela, a partir de su inicial deshonor. Ambos han sido abandonados por sus padres, que además son inseparables, el rey de Polonia y su fiel consejero, ya que Basilio encerró a su hijo desde su nacimiento y Clotaldo abandonó a su hija en Moscovia. Los dos progenitores, además, intentan restaurar el honor de sus respectivos hijos, introducíéndolos en la corte, y ambos fracasan, pues no aprovecha la primera experiencia de Segismundo en palacio, ni Clotaldo consigue resolver el problema de Rosaura al vestirla de mujer e identificarla como Astrea (hija de Zeus y Temis). Segismundo y Rosaura deben seguir caminos individuales, sin el apoyo de sus padres, para restaurar su honor; y lo consiguen, saliendo triunfantes, sólo cuando sus caminos respectivos coinciden y se unen. La identidad se fundamenta también en otras similitudes, los dos héroes son “Monstruos de una especie y otra”. Elementos de toda índole, unen a Segismundo y Rosaura hasta el punto de la identidad, hasta el extremo de hacerlos gemelos. Es tan estrecha la semejanza entre estos dos personajes que el problema de la identidad de Rosaura es esencial para que Segismundo pueda descubrir su identidad y conocerse a él mismo.
En cuanto a su conducta con respecto a Rosaura, él ha procedido en su prisión y bajamente en su palacio. El objeto de las manifestaciones de sus dos naturalezas ha quedado identificado como una sola persona y él se da cuenta en este momento que ambas naturalezas existen juntas en él, en un mismo plano de existencia.

Segismundo es víctima de las pasiones, hasta que se ve obligado a dominarlas y a reconocer la inutilidad del orgullo en un mundo en el que todo es confusión. Entonces trata de regirse por normas morales, al principio por interés, luego por motivos más elevados. Rosaura, por el contrario está movida por ciertos principios y se da cuenta de las dificultades que habrá que dominar a fuerza de constancia, de prudencia y desinterés. Ve la confusión del mundo y tratan de orientarse en ella. Por estas razones su suerte es diversa a la de los demás personajes.

La peripecia de Segismundo es idéntica a la de Rosaura, es la misma historia. De lo mismo que las flores tienen la misma equivalencia en las estrellas o que la figura del rey se manifiesta en el león, delfín o ágüila. Dado a un universo ordenado en niveles jerarquizados, según un único principio la realidad, bajo diferencias circunstanciales, es la misma en cada casilla y en cada nivel. Por ello, la identidad o correspondencia de los casos de Rosaura y Segismundo está claramente marcada en el texto: cuando Segismundo va vestido de pieles que ocultan su verdadero ser, Rosaura está disfrazada de hombre: cuando aquel recupera el vestido y rango, aunque de manera precaria, allí también se encuentra Rosaura vestida de mujer, aunque sin haber declarado todavía que es hija de Clotaldo y sin haber recuperado su honra, esto es, en una situación intermedia y ambigua como la de Segismundo. En la batalla final del acto III, Segismundo capitanea sus huestes vestidos, otra vez, de pieles: ahí está de nuevo Rosaura “Con vaquero, espada y daga”. Si Segismundo es un peñasco que ha rodado de la cumbre, ella ha caído del caballo, símbolo de la pasión, etc... Pero, una vez conquistado el Palacio se ponen de manifiesto las diferencias que separan al Príncipe de Rosaura (Que ya no habla lo hace Clotaldo por ella), y se invierte la jerarquía o dependencia que hasta entonces se había establecido con ellos. En cuanto al triunfo final, Segismundo debe conquistar el poder y reconocer sus derechos con la espada; la autoridad, con su discreción y prudencia. Rosaura, de manera simbólica, reconquista de la misma forma su identidad, pues es la esapada que Clotaldo, dejó abandonada lo que produce el reconocimiento.


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