Avances históricos hacia la convivencia justa

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TEMA 3
1.VALORES Y ACTITUDES PARA LA CONVIVENCIA.

Convivencia no es lo mismo que coexistencia

La convivencia en términos generales, es la situación en  la que dos o más personas viven en mutua compañía y cooperan entre sí. Pero podemos imaginar una recta en la que en un extremo se encuentra la idea de convivencia y en otro extremo la idea de una guerra de todos contra todos ; en la zona intermedia estaría la mera coexistencia. Porque el significado del término <<convivencia>>, al menos en nuestra lengua, va más allá de la simple coexistencia. Coexistir solo exige compartir un mismo espacio y tiempo, sin importar el estado de las otras personas . En cambio, convivir de verdad significa apoyo mutuo, cooperación voluntaria, respeto recíproco y compartir responsabilidades. 

Cooperar para hacer una sociedad más justa


En un sentido más estricto, la convivencia es una situación en la que las personas se prestan apoyo mutuo y cooperan voluntariamente para lograr objetivos comunes de supervivencia y prosperidad, con independencia de las diferentes ideológicas, religiosas y culturales que puedan tener.
De este modo se construye entre todos una amistad cívica, una buena vecindad basada en la confianza y el respeto mutuos.
Para avanzar desde la coexistencia a la verdadera convivencia en una sociedad plural, es preciso que todos acepten ciertos valores y pongan en práctica ciertas actitudes:
·Reconocimiento y respeto para las personas y grupos que se comprotan a reconocer y respetar a los demás.
·Libertades y derechos básicos para todos. Ninguna de las libertades básicas es ilimitada, porque solo es posible ejercer las libertad cuando no se abusa de ella para dañar a los demás. Hemos de esforzarnos por desarrollar una libertad responsable, es decir, ser capaces de responder de nuestros comportamientos ante los demás, y ante nosotros mismo, sin hacer a los demás lo que nos parecería injusto que nos hicieran a nosotros. 
·Igualdad. Se trata de hacer posible que todas las personas y grupos puedan gozar de las libertades básicas. Para ello es preciso:
 -Igualdad ante la ley:
Nadie tendrá privilegios especiales para abusar de su libertad a costa de las libertades de los demás.
 -Igualdad de oportunidades: Garantizar que cualquier persona pueda tener la posibilidad de desarrollarse y alcanzar los puestos que su capacidad y su esfuerzo le permitan.
 -Igualdad de acceso a las prestaciones sociales: En los casos en los que las personas tengamos dificultades por alguna desgracia o accidente, hemos de acceder a las ayudas sociales en las mismas condiciones que los demás.
·Solidaridad: Ayudando a los demás cuando sea necesario, de la misma manera que nos han ayudado o nos gustarían que nos ayudasen.
·Diálogo: La actitud dialogante significa el compromiso de resolver los conflictos a través de la palabra, y no por medio de la violencia. En el transcurro del diálogo se deberían respetar las reglas del juego del diálogo serio, de modo que todos los dialogantes tuviesen las mismas oportunidades de exponer sus puntos de vista.
Estos valores básicos forman  en conjunto un valor más complejo: la justicia social.

Avances históricos hacia la convivencia justa
A lo largo de la historia podemos reconocer algunos avances hacia una verdadera convivencia. Por ejemplo:
·En lugar de matar a los vencidos en la guerra, se esclavizaban . Muchos siglos después también ha sido abolida la esclavitud, aunque queden todavía algunos residuos en algunos lugares. 
·En lugar de una venganza desproporcionada, fué un cierto progreso adoptar la ley de Talión: <<ojo por ojo, diente por diente>>. Posteriormente se fue humanizando la justicia penal hasta suprimir los castigos físicos por penas de prisión.
·En lugar de mantener a la mayoría de la sociedad como súbditos del gobernante, los que se trataba como menores de edad, se ha ido reconociendo la condición de ciudadanos libres e iguales a la mayor parte de la población.
·En lugar de la discriminación hacia los negros, las mujer, los discapacitados, etc., poco a poco se están dnado pasos firmes en la dirección de abolir para siempre las discriminaciones injustas.
·En lugar de tratar a los niños de un modo cruel y explotador, se han ido prohibiendo los castigos físicos y el trabajo infantil cada vez en más países, y la comunidad internacional presiona para que se protega la infancia en todas partes .
Todos estos ejemplos nos parecen indicar que, a pesar de las injusticias que sufren millones de personas, estamos aprendiendo que una auténtica convivencia entre todos solo se logra respetando la diginidad de las personas y reconociendo sus derechos básicos.

Raíces de la convivencia justa



Muchos filósofos han afirmado que la compasión, nos impulsa hacia una sociedad mas justa y un mundo más justo, lo que trata es de compartir con los otros los sentimientos que nos provocan las situaciones que vivimos.
Por eso lo que hemos de cultivar para convivir humanamente es la cordura, que es una virtud compuesta por dos elementos: 
·La prudencia: obrar con inteligencia sabiendo que nos conviene a cada uno para tener una vida de calidad.
·El sentido de la justicia: que nos recuerda que nos debemos tratar los unos a los otros dando a cada cual lo que le corresponde.
La raíz ultima de lo humano: el reconocimiento recíproco
Si pretendemos que la historia de la humanidad avance hacia un mundo más habitable y humano, es importante darnos cuenta de que la experiencia más básica que nos contituye como seres humanos es el reconocimiento recíproco: lo que me permite llegar a decir <<yo>> ,y reconocerme como persona es que otros me han reconocido como un <<tú>>, y otros podrás reconocerse así mismos como personas si yo los trato como iguales a mí.
Esa experiencia básica del reconocimiento mutuo: es la raíz última del sentido de la justicia, y también del sentido de la gratuidad.
·Por el sentido de la justicia nos percatamos de que es de justicia exigirnos a nosotros mismos, y exigir a quienes tienen poder para ello, que ningún ser humano se vea privado de las capacidades que le permiten obtener los bienes necesarios para llevar una vida digna y feliz.
·Por el sentido de gratuidad nos damos cuenta de que comportarse humanamente no es solo sentirse exigido a dar al otro lo que le corresponde como persona, si no que también es sentirse impulsado a comprartir con el otro lo que ambos necesitan para ser felices: los bienes de gratuidad . 
2.La dignidad y los derechos humanos.
¿Qué significa tener dignidad?
 No deberíamos conformarnos con la mera coexistencia, porque solo la convivencia justa es la situación que está a la altura de la dignidad de las personas: somos seres elevados a la mas alta dignidad, al puesto de mayor rango entre todos los demás seres del Universo. Fué Immanuel Kant quien insistíó en que los seres racionales tenemos dignidad y no precio.
Para pensar que los seres humanos estamos dotados de una dignidad especial, a lo largo de la historia se han ofrecido diferentes argumentos :
·Argumentos filosóficos: Tenemos dignidad porque somos los únicos seres inteligentes, racionales, y , por lo tanto, capaces de tomar decisiones libres de las que somos responsables. Este tipo de argumentos tiene sus raíces en la reflexión de muchos filósofos antiguos y medievales,  pero cobra especial fuerza a partir del Siglo XVIII, con la obra de Kant.
·Argumentos teológicos: El fundamento de nuestra dignidad está en que hemos sido creados por Dios << a su imagen y semajanza>>. Este tipo de argumentos presupone la creencia de un Dios personal que crea el mundo y dentro de él a las personas como los únicos seres dotados de inteligencia y libertad.
·Argumentos pragmáticos: Hemos de ser tratador como seres dotados de la más alta dignidad porque así aseguramos firmemente el sistema social y prevenimos el desorden, el caos y la violencia.
No cabe duda de que la convivencia pacífica y justa entre los seres humanos únicamente se logrará garantizando el máximo respeto y consideración a todas las personas, sin exclusiones arbitrarias
¿De qué somos dignos los seres humanos?
La dignidad es una cualidad transitiva, es decir, expresa que alguien es merecedor de recibir un determinado trato. Pero hay otra dignidad, la que tenemos por ser reconocidos como personas.
Esto significa que todo seer humano es digno de ser atendido y merece ser tratado con el máximo de consideración y respeto. 
Dignos de ser tratados como personas. Ser tratados como personas significan que nos reconozcan unos derechos fundamentales que son iguales para todos. Se han agrupado estos derechos en varios tipos:
·Derechos civiles, como la libertad de conciencia y de religión, la libertad de expresión, la libertad de movimientos, etc.
·Derechos políticos, como el derecho a votar en las elecciones a cargos públicos, el derecho a presentarse como candidato o candidata a las elecciones.
·Derechos económicos, sociales y culturales, que incluyen el derecho a la educación, al empleo en unas condiciones dignas, a que se facilite el acceso a vivienda, a la asistencia médica, etc.

Comprometidos a tratar a los otros como personas. Para que todos podamos disfrutar de nuestros derechos, debemos de reconocer una dignidad a los demás y que los demás te la reconozcan ati. Todos tenemos derechos, pero también deberes que cumplir.
TEMA 7
1.LA COMUNIDAD POLÍTICA Y SUS LEYES
Las normas regulan nuestra convivencia.
Nuestra convivencia social como parientes, amigos o ciudadanos solo es posible cuando respetamos ciertas normas, que, aunque no siempre están escritas, es necesario tener en cuenta en todo momento. Las normas establecen lo que se considera un comportamiento adecuado para cada tipo de situación.
Las normas establecen lo que es considerado como <<normal>> en una sociedad. 
Entre el conjunto de normas con las que elaboramos nuestro mundo social, existen algunas que tienen un carácter muy peculiar: las normas jurídicas. Su peculiaridad consiste en normas escritar, elaboradas por la autoridad política, y que, en caso de incumplimiento se le puede imponer alguna sanción y obligarle a reparar los daños que haya causado. Si no seguimos las normas sociales – usos, tradiciones, costumbres, etc. - nos arriesgamos a que nos rechazen las personas que nos rodean; si no cumplimos las obligaciones morales, nos sentimos insatisfechos con nosotros mismos; pero solo en el caso de las normas jurídicas nos vemos bajo la amenaza de un castigo.
No somos apolíticos
La palabra <<política>> está muy desprestigiada para muchas personas, porque la identifican con la rivalidad entre partidos políticos y con los escándalos de corrupción en que a menudo se involucran sus líderes. Por eso algunos ciudadanos dicen que son << apolíticos >>, cuando en realidad quieren decir que son << apartidistas >>, es decir, que no apoyan a ninguno de los partidos políticos que hay en ese momento en la sociedad. Ser << apolítico >> consistiría en apartarse de la polis.
Pero, desde el momento en que vivimos en sociedad, formamos parte de una comunidad política, y no podemos ni debemos eludir la responsabilidad de participar en los asuntos que nos conciernen a todos.
El sistema jurídico-político
Se denomina Derecho o sistema jurídico al conjunto de normas publicas que vienen respaldadas por el poder del Estado. Cuando hablamos de las leyes, habitualmente nos referimos a las normas generales establecidas por los poderes públicos y escritas.
La autoridad se refiere al poder que acompaña a las leyes, a su capacidad para dirigir nuestra conducta de un modo eficaz. Aunque existen diferentes tipos de autoridad, aquí nos centraremos en la autoridad política, que es la que está relacionada con las leyes y el Estado.
Las normas jurídicas también establecen qué tipo de personas tienen derecho a acceder a los puestos del mando del Estado, por esa razón decimos que se trata de un sistema jurídico-político. Sin un sistema semejante sería muy difícil mantener un orden social.
Legalidad, legitimidad y eficacia de las leyes
No todo orden social ni toda coacción merecen ser llamados legítimos, aunque procedan del Estado. El sicólogo y filósofo alemán Max Weber considera que la carácterísitica básica del Estado es que ostenta el mopolio del uso legítimo de la violencia. La coacción o amenaza de violencia es típica de las normas jurídicas, pero esa amenaza debe ir acompañada del a legitimidad: toda ley obliga de forma coactiva, pero esta coacción debe a su vez estar justificada. De lo contrario, el uso de la fuerza ejercido sobre las personas se convierte en abuso y antes o después provoca resistencia y rebeldía por parte de la población. Tres tipo de casos son los mas habituales :
·Hay leyes o proyectos de leyes que no cumplen los requisitos establecidos por el propio sistema jurídico para ser consideradas como jurídicamente válidas. Se dice entonces que no se atienen a la legalidad y por ello carecen de legitimidad.
·Puede ocurrir que determinada ley concuerde por completo con el sistema jurídico y haya sido dictada por la autoridad política competente, de modo que se atiene a la legalidad; pero algunos ciudadanos opinan que tal ley contiene aspectos injustos y abusivos, por lo que niegan la legitimidad de la misma. Algunas leyes pueden estar vigentes, pueden haber sido bien promulgadas y estar conformes con el sistema jurídico y, sin embargo, no ser justas.

·Por último, hay leyes que se atienen a la legalidad y nadie cuestione su legitimidad. Estas son las que tienen mas autoridad y eficacia. 


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