El Arte Trágico y lo Dionisíaco: La Reivindicación de los Sentidos en Nietzsche
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El arte trágico y lo dionisíaco:
En este texto, Nietzsche, ante todo, opone el arte trágico a la filosofía. El filósofo “tradicional” niega las sensaciones y los sentidos por la razón, renuncia a la vida y se refugia en un reflejo de la vida: la reflexión. La reivindicación del arte trágico en Nietzsche ha de entenderse como una exaltación de la vida.
En esta reivindicación, hay una comprensión de la vida como representación, como juego en el que la pasión y la alegría de vivir ocurren en el contexto (trágico) de un destino que escapa al hombre. Lo trágico va asociado al sentido de lo dionisíaco y al de catarsis (de “curación”) entendido como liberación: mientras que en Platón había que curarse de la ignorancia liberándose de las cadenas de los sentidos, en Nietzsche, la “curación” consiste en la recuperación del instinto mediante la liberación de las cadenas de la razón.
Esa liberación de las cadenas que nos atrapan a la razón es lo dionisíaco. Este término deriva del nombre del dios griego Dionisos: dios del desenfreno, la pasión, de la alegría por vivir… Lo dionisíaco representa la superación de las fronteras del “yo”. Es el conocimiento inmediato del mundo, la reafirmación del vínculo entre un ser humano con otro, así como entre el ser humano y la naturaleza. Es el reencuentro de la armonía universal, de la fusión con la naturaleza.
En lo dionisíaco, el ser humano ya no es artista, es arte; arte trágico en el que tiene lugar la superación de la lógica, la vida es concebida como arte. Así pues, el arte trágico es la representación del desenfreno dionisíaco, frente al orden, de la pasión frente a la razón. Por el contrario, el orden y la razón son la expresión de lo apolíneo, del dios griego Apolo, quien representa la racionalidad y el equilibrio.
En su obra El nacimiento de la tragedia, la tragedia nace del dolor ante el espectáculo de la vida y la muerte. El espíritu trágico es donde se manifiesta y se descubre la dimensión de lo humano. La reivindicación de lo dionisíaco está en la línea anti-ilustrada del romanticismo, ya que Dionisos es también dios de lo irracional, frente a la luz de Apolo, la razón.
Los sentidos y el cuerpo:
En el texto, Nietzsche reprocha a los filósofos su desprecio por los sentidos y el cuerpo. En su tarea reivindicativa de los sentidos, afirma Nietzsche que hoy poseemos ciencia en medida en que hemos aceptado el testimonio de los sentidos. Contra los filósofos "tradicionales", afirma que en el conocimiento, el error no proviene de los sentidos, sino de la interpretación de la información que nos proporciona la razón.