Ana y la Sibila

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Visita la Capilla Sixtina, donde ve una obra de Miguel Ángel, en que sale la Sibila de Cumas, llamada Amaltes. El guía Virgilio le explica la historia de la Sibila. De repente un fuerte ventaval mueve el lugar y Ana ve en el suelo un oráculo en latín de la Sibila. 

En el hotel Virgilio le llama y le dice que vaya al arco de Jano a media noche. Al llegar al arco una fuerza misteriosa intenta detenerla pero ella corre hacia el arco para atravesarlo.
Al pasar el arco se encuentra en Sagunto en plena guerra allí ve que Mario le ha seguido y han viajado los dos en el tiempo.
Allí salvan a una chica llamada Lida, y se hacen amigos. Gracias a ella y a su amigo guerrero, Dibus, que se ocupaba de ella, pudieron escapar de los ejércitos de Cartago y huir de la ciudad.
Van buscando refugio y se encuentran el otra guerra y Dibus y Mario tienen que luchar. Dibus muere salvándole la vida a Mario.
Se van por mar con un barco, pero se vuelca, y viajan en el tiempo. Pero un animal que parece ser una ballena o un delfín les salva y les lleva al río Tíber. Allí conocen el hijo de un general y almirante de Roma que les ayuda en la aventura del oráculo.

En la cena en que, Marco les invita a cenar, descubre que Publio Virgilio Marone es el autor de la Envidia e intenta hablar con él, pero no lo consigue y se va a dormir.

Al día siguiente asisten al desfile o ceremonia que hay en la ciudad, allí consigue hablar con Virgilio que le dice que debe cruzar a puerta, pero sus amigos están atrapados. Y como no tiene otra alternativa cruza el umbral para resolver todo este misterio.

La chica va a parar a la cueva de la Sibila de Cumas, donde se encuentra con el Dios Saturno, que le dice que si se queda en la cueva, él salvaría a sus amigos.

Mientras Ana está en el lugar, de repente empieza a caerse al vacío. Al momento aparece en la Capilla Sixtina. Se encuentra con Miguel Ángel pintando el cuadro. Él ve a Ana muy parecida a la Sibila y le pregunta si lo es. Ella lo niega.

Mario estaba de ser lanzado por un acantilado, pero Ana llegó a tiempo y lo salvó y volvieron los dos a su siglo, el XXI, pero sin su amiga, Lida.

Por mucho que habían viajado en el tiempo, el tiempo no había transcurrido en su siglo. El último día del viaje volvieron a la Capilla Sixtina y vieron en el fresco de Miguel Ángel, en la cara de la Sibila, la imagen de ana reflejada. Ana entonces pensó que todo lo que había vivido en los siglos pasados, viajando en el tiempo, no había sido ningún sueño ni ninguna imaginación.

Regresaron a Cartagena todos, y les llegó de forma increíble una carta de Lida, en la que decía que acudieran al puerto. Al llegar vieron a Ana y a Virgilio, que llegaban en un ferry. Ella les dijo que aun no estaba acostumbrada a esas épocas y que solo les visitaría en verano, y los dos se dieron la vuelta y subieron la pasarela del ferry.

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