Alienación en Marx y la Crítica de Nietzsche a la Cultura Griega: Un Estudio Filosófico
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La Alienación en Marx: Una Perspectiva Crítica
Marx hereda el concepto de alienación de Hegel y Feuerbach, pero le otorga un nuevo sentido. La alienación expresa un proceso donde los productos de la actividad humana se convierten en una fuerza superior autónoma que termina por dominar al ser humano. Es el desdoblamiento de la esencia humana y la pérdida del ser humano. Marx la define, al igual que Feuerbach, como una inversión del sujeto. Distingue entre tres clases de alienación: religiosa, sociopolítica y económica.
Alienación Religiosa
Respecto a la religiosa, Marx acepta la tesis de Feuerbach: es el ser humano quien crea a Dios.
Alienación Sociopolítica
El ser humano está alienado en la sociedad burguesa, llevando una doble vida: por un lado, la individual en la sociedad civil y, por otro, la vida político-social.
Alienación Económica
Tanto la alienación religiosa como la sociopolítica tienen su raíz en la alienación económica, la cual tiene lugar en el proceso del trabajo dentro de la sociedad capitalista. El proceso de trabajo presenta cuatro aspectos en la sociedad capitalista:
- Los trabajadores están alienados de su actividad productiva.
- Los trabajadores trabajan para los capitalistas, quienes les pagan un salario de subsistencia.
- Los trabajadores están alienados respecto del objeto de esas actividades, el producto, el cual también pertenece a los capitalistas, que pueden usarlo como deseen.
- En el capitalismo, los trabajadores están alienados de sus compañeros de trabajo.
- En la sociedad capitalista, los trabajadores están alienados de su propio potencial humano.
Esto da lugar a que las relaciones humanas estén alienadas. El fetichismo significa el dominio de las cosas sobre el ser humano. El dinero o capital son auténticos fetiches que dominan al hombre.
Lo Dionisíaco y Apolíneo en la Filosofía de Nietzsche
Nietzsche cree que Grecia era vista como el mundo de la armonía, de lo apolíneo, donde triunfa la forma pura sobre lo caótico. Sin embargo, piensa que esa imagen es superficial e incapaz de explicar el mundo griego, que no es del todo apolíneo, sino también dionisíaco. Dionisio afirma la vida total, es la exaltación del mundo tal como es, sin excepción. De lo dionisíaco proceden las fuerzas primarias de la vida en su manifestación más pura; lo apolíneo toma esas fuerzas y les da forma. Lo apolíneo sin lo dionisíaco carece de fuerza y vitalidad.
La tesis revolucionaria del joven Nietzsche es que la visión del mundo y de la cultura griega tiene un rasgo simplificador y falsificador. La visión que Nietzsche privilegia es la representada por el dios Dionisio. Para Nietzsche, la idea de que la cultura y estética del mundo griego era un ideal de armonía es falsa.
El Antisocratismo de Nietzsche
Nietzsche identifica este giro falsificador con dos nombres: Eurípides y Sócrates. Eurípides es el culpable del abandono de los elementos dionisíacos en el teatro; Sócrates será el transformador y el iniciador de la falsificación de la cultura griega. Nietzsche introduce una duda en la propuesta de Descartes, señalando que la duda de Descartes es metódica, buscando el mejor camino para fundamentar la razón dogmática. Sócrates es el hombre teórico que introduce en la cultura griega una unidireccionalidad. No solo mata la tragedia, sino que inicia un camino de represión de la vida que triunfa en Occidente.
La teoría de Platón de los dos mundos es, para Nietzsche, la manifestación de la mentira de la razón. Frente al dualismo platónico y al conceptualismo socrático, Nietzsche reivindica lo vital, lo no conceptual. De ahí avanza su idea de vida.