3º evaluacion (A)

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Antecedentes de Kant
Kant vive a finales del s. XVIII y se plantea el problema de qué es lo que conoce el hombre y lo que puede llegar a conocer y qué es lo que puede y debe hacer el hombre. A la primera pregunta puede responderse a través del conocimiento intelectual teórico a través de su “Crítica a la razón pura”. Mientras tanto, a la segunda la responde en su “Crítica de la razón práctica”. Los antecedentes de Kant los encontramos en diferentes corrientes y pensadores: El dogmatismo racionalista, en el que la razón, al margen de la experiencia, nos ofrece la verdad única y válida de forma autosuficiente sobre la estructura y el sentido de la totalidad de lo real. El positivismo empirista inglés donde nos encontramos el polo opuesto al dogmatismo racionalista. El empirismo considera válido y verídico todo aquello constatable a través de la experiencia. Con esa reducción del pensamiento a lo experimentable se llega a la derrota de la razón. El irracionalismo, entendido como la hipervaloración del sentimiento y de la fe mística negando la razón misma. Newton con su mecánica clásica constituye el cuarto antecedente de Kant. Ilustración y libertad como metas de la razón
El juicio al que la razón es sometida significa para Kant un ejercicio realizado por la razón misma. Este juicio es necesario pues, según Kant, los seres humanos no viven de un modo ilustrado sino de minoría de edad. La crítica de la razón tendrá como meta la realización de la libertad superando sus constricciones. La crítica de la razón será por tanto la exigencia de clarificación que el ser humano se impone sobre lo que es y sobre sus últimos fines e intereses.
El juicio y sus clases Juicios analíticos y sintéticos Un juicio es analítico cuando el predicado está comprendido en el sujeto y, por tanto, basta con analizar el sujeto para comprender el predicado. Estos juicios no nos dan información, es decir, no amplían nuestro conocimiento. Por ejemplo, “un triángulo tiene tres lados” es un juicio analítico pues dentro de la noción de triángulo se incluye que tenga tres lados. Un juicio es sintético cuando el predicado no está contenido en el sujeto. Estos juicios si amplían nuestro conocimiento dando información nueva del sujeto. Por ejemplo, “todos los alumnos de 2º bach. A miden más de 1,65 m” es un juicio sintético ya que en la idea del sujeto va incluido únicamente ir a la clase de 2º bach. A, pero no comprende ningún dato sobre su altura. Juicios a priori y a posteriori
Además de la clasificación anterior también podemos atender al modo en que es posible conocer la verdad de un juicio cualquiera. Un juicio es a priori cuando su verdad puede ser conocida independientemente de la experiencia, ya que no se basa en esta. “Un triángulo tiene tres lados” es un juicio a priori también pues conocemos su verdad sin necesidad de ir contando todos los lados de todos los triángulos. Se tratan de juicios universales y necesarios. En cambio los juicios a posteriori son aquellos cuya verdad es conocida a partir de los datos de la experiencia. Son juicios que no son estrictamente universales ni necesarios, sino contingentes. El juicio “todos los alumnos de 2º bach. A miden más de 1,65 m” es a posteriori pues no tenemos más remedio que constatarlo con la experiencia para verificarlo. Juicios sintéticos a priori
De acuerdo con la concepción de los juicios de Hume todos los juicios analíticos serían a priori y los sintéticos, a posteriori. Sin embargo
Kant propone la existencia también de juicios sintéticos a priori que nos dan información y amplían nuestro conocimiento de la realidad (por ser sintéticos), pero que a la vez son universales y necesarios y su verdad no procede de la experiencia (por ser a priori). Por ejemplo, el juicio “La recta es la distancia más corta entre dos puntos”, juicio de las matemáticas, es un juicio sintético a priori porque en el concepto de recta no interviene ninguna idea de distancias (sintético) pero sin embargo no necesitamos comprobarlo por la experiencia pues es un juicio universal y necesario (a priori).


Estética trascendental Condiciones sensibles del conocimiento. Espacio y tiempo El espacio y tiempo son formas a priori puras o puras de la sensibilidad externa (espacio) e interna (tiempo). Además se tratan de intuiciones puras. Son por otra parte formas transcendentales (que no trascendentes) que hacen posibles los juicios sintéticos a priori de la geometría (espacio) y aritmética (tiempo). Que sean formas implica que no son impresiones sensibles sino las formas o modos como percibimos todas las impresiones particulares; que son a priori significa que no proceden de la experiencia, sino que la preceden, como condiciones para que esta sea posible; mientras que son formas a priori de la sensibilidad significa que lo son del conocimiento sensible. Que espacio y tiempo son intuiciones significa que no son conceptos del entendimiento, son únicos, no hay una pluralidad de espacios y tiempos, sino partes de un espacio único e intervalos de un tiempo único. El espacio y tiempo son como dos coordenadas vacías en las cuales se ordenan las impresiones sensibles.
Los juicios sintéticos a priori en las matemáticas Kant se ocupa en la estética trascendental del conocimiento matemático porque piensa que la posibilidad de los juicios sintéticos a priori en matemáticas depende de que el espacio y el tiempo sean intuiciones puras. La geometría y la aritmética se ocupan del espacio y del tiempo respectivamente. La aritmética se ocupa de la serie numérica y esta a su vez se basa en la sucesión temporal por ello su fundamento último es el tiempo. Las matemáticas pueden formular juicios sintéticos a priori porque el espacio y el tiempo son intuiciones puras a priori. El espacio y el tiempo son condiciones previas independientes de los datos sensibles particulares. Además los juicios de las matemáticas se cumplirán necesariamente en todos los objetos de nuestra experiencia (son universales y necesarios).
La analítica trascendental Conocimiento intelectual La sensibilidad nos sitúa frente a una multiplicidad de fenómenos cuya percepción no implica su comprensión. Por lo tanto si percibir es la función propia de la sensibilidad, comprender es la función propia del entendimiento. La función de comprender o entender se realiza mediante conceptos referidos a través de un juicio formado a partir de las impresiones sensibles. La formulación de juicios constituye la función fundamental del entendimiento. Es necesario distinguir dos tipos de conceptos: los empíricos y los puros o categorías del entendimiento. Los primeros son los que proceden de los datos de los sentidos, son a posteriori.
Los conceptos puros son los que no proceden de la experiencia y son conceptos a priori. Son, además, condiciones trascendentales, necesarias y de nuestro conocimiento de los fenómenos. Los conceptos puros son vacíos que han de llenarse con las impresiones sensibles. Los juicios pueden ser de doce clases agrupados en cuatro categorías: Atendiendo a la cantidad: universales, particulares y singulares. Según la cualidad: afirmativos, negativos e indefinidos. Atendiendo a la relación: categóricos, hipotéticos y disyuntivos. Según la modalidad: problemáticos, asertóricos y apodícticos.
Por ejemplo, el juicio “los planetas se atraen en razón directa a sus masas y en razón inversa al cuadrado de su distancia” sería un juicio universal, afirmativo, categórico y apodíctico.
Los juicios sintéticos a priori en la física Los principios fundamentales en los que se basa la física son juicios sintéticos a priori. Podemos ver un ejemplo en el principio de causalidad (“Todo lo que comienza a existir tiene una causa”) basado en la categoría de causa. Ahora bien, el concepto de causa es un concepto puro y no procede de los sentidos, luego la validez del principio de causalidad no depende de la experiencia, sino que la precede. Por tanto, es a priori. Los fenómenos solo pueden ser conocidos por el entendimiento si este les aplica las categorías. Por tanto, las categorías se aplican a todos los fenómenos conocidos por el entendimiento. Por tanto es estrictamente universal y necesario.

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