10.1. LA GUERRA DE Sucesión Y EL SISTEMA DE Utrecht y política exterior en Europa

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4.1. La Guerra de Sucesión española y el Sistema de Utrecht. Los Pactos de Familia


En 1701 Felipe de Anjou de la dinastía de los Borbones se convierte en rey de España cumpliendo el testamento de Carlos II de Habsburgo. Las aspiraciones territoriales de Inglaterra y del Imperio promovieron la Alianza de La Haya, según la cual Inglaterra, el Imperio, Holanda y Portugal harían la guerra contra Francia y España para imponer al archiduque Carlos como rey.

La Guerra de Sucesión (1701-1714

Se desarrolla en escenarios españoles y europeos; Inglaterra ocupa Gibraltar y Menorca, pero la ayuda francesa reforzará militarmente a Felipe. Cuando el conflicto parece estancado el archiduque Carlos es elegido Emperador, lo que despierta el recelo inglés y da inicio a las negociaciones de paz. El resultado será el Tratado de Utrecht de 1713, según el cual Inglaterra reconoce a Felipe como rey de España siempre que no una la Corona española con la francesa; a cambio España reconoce la pérdida de Menorca y Gibraltar que quedan en manos de Inglaterra con los que se le autoriza a comerciar legalmente con América. Por otro lado los Países Bajos y los territorios italianos pasan a manos austriacas. Cataluña resistirá hasta 1714: los territorios de la Corona de Aragón se habían unido al archiduque porque temían la imposición de un sistema centralizado. Felipe V pretendíó reforzar la alianza con Francia al ser las monarquías de ambos países de la misma casa (Borbón) y, sobre todo, tener un enemigo en común, Inglaterra. Para ello se valíó de los Pactos de Familia.
El primero se firma en 1733, España colabora con Francia frente a Austria en la guerra de sucesión de Polonia. El resultado es que Carlos (el futuro Carlos III, hijo de Felipe V e Isabel de Farnesio) se convierte en rey de Nápoles. El segundo es de 1743 y se establece con motivo de la guerra de sucesión en Austria, el resultado vuelve a ser favorable y coloca a otro de los hijos de los reyes como duque de Parma. El tercero se llevó a cabo durante el reinado de Carlos III (1761) y supuso la intervención española junto a Francia en la Guerra de los Siete Años.

4.2. La nueva monarquía borbónica. Los Decretos de Nueva Planta. Modelo de Estado y alcance de las reformas


El reinado de Felipe V estará marcado por su carácter depresivo y su falta de interés por el trono español. A pesar de ser un rey absolutista las crisis que sufría le apartaban a menudo del gobierno, por lo que éste quedó en manos de su segunda esposa, Isabel de Farnesio. La nueva reina confió en el cardenal Alberoni para poner en marcha un programa que pretendía recuperar los territorios italianos para sus hijos. En 1724 Felipe abdicó en el hijo mayor de su primer matrimonio, Luis I, pero éste murió a los seis meses y Felipe reasumíó el trono. El protagonismo de los consejeros italianos disgustó a la nobleza española que se agrupó en torno al príncipe Fernando. Sin embargo los últimos años estuvieron controlados por José Patíño que logró el giro necesario para que la agresiva política exterior tuviera éxito. En 1746 llega al trono Fernando VI cuyo principal ministro será el Marqués de la Ensenada.
Éste acumulará casi todas las Secretarías de Despacho y desarrollará un programa de gobierno que refuerza el absolutismo para poder modernizar el país. El gran problema fue su esfuerzo por recuperar el poder naval que le granjeó la oposición inglesa y provocó su caída. Con la llegada de la nueva dinastía se ponen en marcha una serie de reformas para modernizar el Estado, modificarlo y unificarlo según el modelo centralista y absolutista de Francia. Una de las primeras medidas fue la supresión de fueros y privilegios a través de los Decretos de Nueva Planta.
Otra medida fue la supresión de los consejos territoriales excepto el de Castilla y el de Indias; se eliminan las fronteras entre reinos, se impone el castellano como lengua oficial y se reestructura la administración: el gobierno queda en manos de cinco Secretarios de Despacho y el territorio se divide en provincias con una autoridad civil, una militar y una judicial. Se reforma el ejército y la marina de guerra. Se pone en práctica el regalismo, que consiste en afianzar el poder del rey sobre el de la Iglesia, lo que genera tensiones entre los dos poderes. Las medidas económicas se orientaron a mejorar los ingresos de la Hacienda, potenciar el comercio y desarrollar la producción a través de las Reales Fábricas.

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