Positivismo, Utilitarismo y Marxismo

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1.       Contexto histórico.

El siglo XIX fue un siglo dominado por las revoluciones. La primera de ellas fue la Revolución Industrial, que marcó el paso de la manufacturación artesanal a la producción en fábricas. Se inició en Gran Bretaña, pero se extendió rápidamente al resto de Europa. Las causas que movieron esta revolución fueron varias, como el liberalismo, el aumento demográfico, las nuevas innovaciones técnicas o la necesidad de capital. La principal consecuencia de la Revolución Industrial fue la implantación del capitalismo, no sólo como sistema económico, sino que también como sistema político y social.

A pesar de los pactos del congreso de Viena, el liberalismo había quedado marcado en la población Europea. Eso dio lugar a que se sucedieran múltiples revoluciones de carácter liberal y social en los años 1830, 1848 y 1871. Todas ellas comenzaron en Francia, pero rápidamente se extendieron por toda Europa, cambiando el panorama político y social del viejo continente.

2.       Evolucionismo. Tesis e implicaciones.

El evolucionismo fue una teoría defendida por el biólogo Charles Darwin, que afirma que los seres vivos evolucionan y sufren cambios a lo largo de la Historia, aunque de manera gradual, lenta y continua. También defendía la tesis de que las especies semejantes están emparentadas, y de que esos cambios que sufren las especies les permiten adaptarse y sobrevivir mejor que los que no los sufren.

Esta teoría darwinista tiraba por tierra todas las ideas del ser humano como un ser especial, pues pasaba a ser un animal, y que además estaba emparentado con los primates. Por lo tanto, las ideas de Darwin fueron rechazadas por sus contemporáneos, aunque al final tuvieron que ser aceptadas debido a las innegables demostraciones.

3.       Positivismo. Filosofía de Comte.

Ante las desigualdades sociales y económicas que existían en su época, el filósofo Auguste Comte se propuso como objetivo una reforma social que llevara al ser humano a un estado más positivo y feliz. El positivismo reivindicaba una filosofía centrada en los hechos concretos y reales, y se basa en la idea de que la Historia es un proceso continuo de perfección y avance, tanto social como en el ámbito del saber, que culminará cuando el hombre alcance la paz y la justicia. Comte divide esta evolución en tres etapas:

·         Estadio teológico: la realidad se explica recurriendo a poderes divinos y sobrenaturales.

·         Estadio metafísico: el ser humano pasa a explicar la realidad mediante leyes y principios generales y abstractos.

·         Estadio positivo: el ser humano culmina su avance, y es capaz de explicar la realidad mediante leyes obtenidas de la observación y la experimentación.

 

 

4.       Utilitarismo. Tesis y autores.

El Utilitarismo surgió a partir del positivismo de Comte, y al igual que éste, promueve una reforma social. Defienden que para renovar la sociedad hay que tener en cuenta la economía política. Ante los desequilibrios que surgían ante ellos, aplicaban una norma moral conocida como principio de Utilidad o Máxima Felicidad: “favorecer la mayor felicidad para el mayor número de personas”. Por tanto, los utilitaristas defienden un hedonismo social, en el que felicidad y placer pasan a ser los valores más importantes. Los autores utilitaristas más importantes fueron Jeremy Bentham, James Mill y John Stuart Mill.

5.       Principio moral y Estado mínimo, de Jeremy Bentham

Jeremy Bentham fue el fundador del Utilitarismo. Sus teorías establecen la felicidad como objetivo de la ciencia moral y la ética, y afirma que el Estado no debe llevar a cabo un control excesivo de los ciudadanos para evitar que sean infelices. Para que esto se lleve a cabo, se necesita una democracia representativa y un sufragio universal.

6.       Principio moral y papel del Estado, de John Stuart Mill.

John Stuart Mill, hijo de James Mill, es considerado como la culminación del utilitarismo. Se propuso como fin de su vida el tratar de mejorar la sociedad. Dotó al utilitarismo de una perspectiva más artística y humanística, alejándolo de la estrechez del utilitarismo anterior: una sociedad perfecta y justa favorecería la sensibilidad hacia la belleza y el arte, dándole al ser humano una existencia apacible y buena.