Los adjetivos

Enviado por Víctor Manuel Alvarado Gómez y clasificado en Lengua y literatura

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Los adjetivos comprende nombres que por su significado expresan cualidad inherente al sujeto (tamaño, forma, color, capacidad, extensión, materia, o bien cuialidad moral, valoración de conducta, etc.), o bien la relación del sujeto con respecto al origen situación social, cultural, religiosa, política, técnica, ciencia; pertenencia o filiación, o por último el estado producido por una acción. Son nombres como: bueno, grande, redondo, verde, férreo, francés, cristiano, comunista, docto, eléctrico, científico, histórico, deportivo, encantado.

Una buena parte de estas palabras pueden actuar como sustantivos o como adjetivos: No me gustan las películas de buenos y malos; Había mucho amarillo en aquel cuadro; Conoció...en la reunión a varios franceses y a un andaluz; Habló de cristianos martirizados; de perseguidos y de crimenes horrorosos.

 Influye en su uso dominante de adjetivos la existencia de una palabra de su mismo lexema especializada en el uso sustantivo y, por otra parte, el carácter de determinados derivativos como -ano, -ico,-eño, -ino, -ista, -ero, -dor, -ado, -ido, -edo, -áceo, -al, -oso, -ble, -eño, -és y otros: Murcia ---- murciano, fantasía -----fantástico, trigo----trigueño, cansar------casino, alquimia--------alquimista, verdad-----verdadero, encanto----encantador, abrasar----abrasador, oscurecer----oscurecido, rosa---rosáceo, término---terminal, horror---horroroso, amor---amable, Madrid---madrileño, León---leonés.

Entre estas palabras figuran bastantes procedentes de verbos en forma participial. Cuando el verbo tiene dos participios, uno regular y otro irregular, ocurre (a) que cada uno de ellos expresa un matiz distinto de la atribución en su función adjetiva: contuso (de contundir), fijo (de fijar), harto (de hartar), incluso (de incluir), incurso (de incurrir), infuso (de infundir), injerto (de injertar), inverso (de invertir), junto (de juntar), maldito (de maldecir), manifiesto (de manifestar), nato (de nacer),; (b) que marcan distintos niveles de lengua: circunciso (de circuncidar), concluso (de concluir), corrupto (de corromper), electo (de elegir), excluso (de excluir), expreso (de expresar).

ADJETIVO ANTEPUESTO Y ADJETIVO POSPUESTO

En un corto número de nombres en función adjetiva ocurre que su significado toma diferentes intencionalidad o, incluso, llega a cobrar acepción distinta, según su situación con respecto al sustantivo con el que se agrupa, delante o detras de él. He aquí los casos más frecuentes:

Antiguo criado                         Criado antiguo

Cierto hecho                            Hecho cierto

Buena mujer                            Mujer buena

Bonita escena                          Escena bonita

Extraña persona                     Persona extraña

Falso acuerdo                        Acuerdo falso

Mala sortija                            Sortija mala

Gran cariño                            Cariño grande

Medio hombre                       Hombre medio

Viejos amigos                        Amigos viejos

Pobre mujer                          Mujer pobre

Propia decisión                     Decisión propia

Pequeño soldado                 Soldado pequeño

Pura ilusión                        Ilusión pura

Simple camarada                Camarada saimple

Triste mujer                        Mujer triste

Verdadera tragedia            Tragedia verdadera

Única ocasión                   Ocasión única

Nuevo libro                     Libro Nuevo

Los gramáticos han tratado de explicar esta variación de significado. Los ajetivos antepuestos expresan una cualificación más vaga e inmateria, y pospuestos, más concreta y precisa. Se ha notado que los adjetivos antepuestos "no significan una cualidad del objeto mentado por el sustantivo sino que indican una nota extrínseca a ese objeto" [Sobej., 141].

De una manera general, para Gröber [Grund., 273], el objetivo pospuesto determina o distingue intelectualmente; el adjetivo antepuesto atribuye al sustantivo una cualidaad con valor subjetivo. Hanssen [472] concluye: "podemos decir que el adjetivo pospuesto tiene carácter subjetivo: un hombre grande, un gran emperador".