Ejemplo de contextualización - Platón

Enviado por Programa Chuletas y clasificado en Filosofía y ética

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En este apartado es donde más puede manifestarse la originalidad y creatividad del
alumno. En cualquiera de los casos, una guía recomendable sería proceder del siguiente
modo: partir del texto y encuadrarlo en su contexto inmediato, de ahí proyectarse al
conjunto de la obra en la que aparece, desde la cual proyectarse, a su vez, al
pensamiento global del autor y a la relación que éste tiene con la discusión filosófica de
su época, acabando con la presencia de ese pensamiento en la historia posterior. Lo que
se escribe a continuación, como todo lo anterior, pero especialmente en este apartado,
tiene sólo un carácter orientativo. Quizás resulta más clara la orientación que se da en el
documento ya citado del coordinador de la selectividad y que se te entregó con la
programación del curso y que podemos resumir en los siguiente términos: El texto
puede ser considerado en algunos de los siguientes marcos de referencia: a) la obra a la
que pertenece; b) otras obras del autor; c) el lugar del autor en la historia de la filosofía;
d) la época que le tocó vivir.). En lo que aquí escribo he tomado la primera opción.
El texto se sitúa al final de la exposición del mito de la caverna con el que comienza el
libro séptimo de la
República. La obra -dividida en diez libros- está escrita, como toda
la producción literaria de Platón, en forma de diálogo, seguramente porque considera
que el diálogo es la expresión adecuada del método filosófico que practica, la dialéctica,
método que, por otra parte, perfecciona y continúa el método socrático (
ironía y
mayéutica). En cuanto a su contenido, el tema central de la República es la Justicia o la
Ciudad Ideal, que no es otra que la ciudad justa. Platón (427 - 347 a. de C.) escribe esta
obra como una propuesta capaz de dar respuesta a la crisis - consecuencia de su derrota
en la guerra del Peloponeso (431 - 404) - que en esos momentos vive su ciudad, Atenas,
a la que se siente, por tradición familiar y por ciudadanía, estrechamente ligado. La obra
comienza con la discusión sobre los diversos conceptos de justicia que sostienen los
diversos interlocutores; a mediados del libro segundo, Sócrates - personaje central del
diálogo y portavoz de Platón- a fin de centrar la cuestión propone investigar primero la
justicia en el Estado para después hacerlo en los individuos; para ello será necesario
analizar por qué y cómo nace la ciudad, a partir de lo cual se verá cómo debe
organizarse de acuerdo con su naturaleza propia. La ciudad nace ante la insuficiencia
del individuo y la necesidad de colaborar con las otras personas para atender a sus
necesidades, de manera que ésta aparece como un cuerpo orgánicamente estructurado en
el que cada individuo trabaja al servicio del conjunto; para su correcto funcionamiento
se hace precisa la especialización en las tareas según la vocación y preparación de los
ciudadanos, de ahí resultará la necesidad de organizar la ciudad en torno a tres clases
sociales, a ellas pertenecerán los ciudadanos por vocación y preparación: los artesanos,
cuya virtud esencial será la templanza, los guardianes o guerreros, presididos por la
fortaleza y los gobernantes, cuya virtud será la prudencia. La ciudad así organizada será
justa, en ella cada una de sus clases sociales cumple perfectamente su función, cuya
consecuencia será el equilibrio y la armonía del todo social; la justicia, por tanto, será
"que cada uno debe atender en las cosas de la ciudad, a aquello para que su naturaleza
esté mejor dotada". Ahora bien, ¿es esa ciudad posible?, será posible, piensa Platón, si
los filósofos gobiernan o los gobernantes se hacen filósofos; claro está, se trata de los
verdaderos filósofos, auténticos amantes de la sabiduría, que liberados de las formas y
apariencias del mundo sensible, llegan a percibir las Ideas en sí mismas, las esencias
inmutables y eternas, y que por ello serán personas justas: veraces, temperantes,
generosas, etc. (de ahí que al final del libro sexto se enfrente Platón a la investigación
del Bien y del conocimiento que conduce a él) El libro séptimo expone el plan de
educación de los filósofos llamados a gobernar en ella, comienza con el mito de la
caverna como alegoría del proceso de educación, constituye, pues, una introducción al
tema general de dicho libro.
La
República fue escrita durante el llamado periodo de madurez de su autor. En este
periodo de su producción literaria mantenía firmemente la Teoría de las Ideas, según la
cual existen dos mundos separados, el mundo inteligible (la auténtica realidad, de cuyo
conocimiento resulta la ciencia,
episteme), constituido por las Ideas - entidades
inmateriales, absolutas, inmutables y universales, que son causa y criterio de juicio de
las entidades del mundo físico, así como de los actos humanos individuales o sociales -,
y el mundo sensible (la realidad aparente, cuyo conocimiento es opinión,
doxa), copia
imperfecta de aquel otro, constituido por los seres materiales - particulares, múltiples y
cambiantes, que son lo que son en la medida en que imitan o participan de las Ideas.
Esta teoría es lo que en el mito de la caverna se alegoriza y cuya interpretación
constituye, como hemos visto, el tema del texto que estamos comentando.
(Podrían desarrollarse algunos de esos problemas - aquellos que más directamente estén
relacionados con el contenido concreto del fragmento que se está comentando -, cómo
se originan y argumentan y la solución que Platón ofrece a ellos)
Mediante la teoría de las Ideas y el dualismo ontológico que implica, Platón pretende
resolver los problemas fundamentales planteados por la filosofía anterior: el problema
de
lo uno (las Idea, como esencia de todos los seres de la misma clase) y de lo múltiple
(la materialización de la Idea en la diversidad de seres del mundo físico), que había sido
una constante en la investigación de los presocráticos; el problema del
ser (el mundo de
las Ideas es inmutable) y del
devenir (el mundo material sometido a constante cambio),
de cuya reflexión derivaron las posiciones contrapuestas de Heráclito y Parménides; el
problema del
relativismo u objetivismo del conocimiento y de la moral que había
enfrentado a Sócrates y a los Sofistas, las Ideas fundamentan teóricamente la
posición
objetivista
defendida por Sócrates tanto en el ámbito de la verdad como en el del bien
moral y político.
La influencia de Platón ha sido decisiva en la historia de la filosofía y de la ciencia
occidentales. Aquello que se ha entendido por filosofía en el seno de nuestra cultura
adquirió con él su primera formulación precisa. Todo lo que después se ha hecho en este
campo tiene de algún modo que ver con la caracterización que él dio a este tipo de
conocimiento.
(Aquí se puede añadir un resumen de la presencia de Platón en la filosofía occidental,
que incidirá, por el contenido de nuestro programa, especialmente en S. Agustín y en
Nietzsche)