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1. Mente, cuerpo y persona
1. Mente y cerebro
dos dimensiones del ser humano: la que denominamos «cuerpo» «alma», «espírituo «mente». A lo largo de la historia del pensamiento, una de las cuestio­~áS debatidas fue el llamado «problema cuerpo-alma» y hubo muchas respuestas o «soluciones» , pero en nuestros días se plantea como el
enigma de la relación entre el cerebro y la mente. --
Sabemos que el cerebro es indispensable ara explicar el funcionamiento del psiquismo humano
Sobre esta cuestión recibimos mensajes muy disti!ltos.
Los avances de la inteligencia artificial comparan el cerebro humano con un ordenador potentísimo,
La ingeniería genética está abriendo la posibilidad de modificar la informacion contenida en los embriones, lo cual implica poder programas cambios en las características de una persona antes de que nazca
nuestra mente no sera unicamente una manifestacion del cerebro que ya esta recogida en la información gue hay en nuestros genes.
Las diferentes creencias, haciendo que ·nos preguntemos si es o no posible la existen­cia de un alma, Una entidad independiente de nuestro cuerpo.nue ;)brevlva a la muerte de éste.


2. Teorías sobre el cerebro y la mente
Las investigaciones sobre la relación entre el cerebro y la mente se pueden dividir en tres grupos:
Los que explican el psiquismo humano como un acto puramente ce­rebral, ~ monismo materialista.
Los que afirman que el ser humano, además de la materia de su cuerpo, posee un principio extracorporal e inmaterial, alma espiri­tual o mente, sin la cual no se puede explicar lo que hace y cómo lo hace, el dualismo.
Los que intentan ir más allá de las explicaciones materialistas y dualistas

Teorías monistas materialistas

El monismo materialista, iniciado por Democrito en el siglo v a. C. y Epicuro en el siglo III a.....c., considera os mentales se explican únicamente por su
base material, localizada en el cerebro.
Materialismo fisicalista o fisicalismo
El fisicalismo sostiene que las actividades mentales son meros procesos fisicoquimicos o neurofisiologicos
Jose Ferrater Mora y Paul Feyerabend.

Entre los defensores del materia!ismo fisicalista hay posiciones dis­tintaS:LJna de ellas es es el materialismo cibernético, según el cual la

actividad mental no es más que la actividad combina . eI cerebro,
y éste no es sino un c enador.ara e te . o de materia­
lismo, e en I o entre otros por Alan Turing, el rh autómata consciente».

Materialismo emergentista

Otros investigadores, como Mario Bunge, consideran que lo mental
no se reduce a lo físico, pero sí que emerge evolutivamente de lo f.!::. Sieo. Según Bunge, sólo existe una sustanCia, la materia, pero con mu­cb..as y diferentes propiedades que son fruto de una evolución. A,3, la materia es algo dinámico que llega a articularse en diversos niveles: el

químico, el biologlco

Para los emergentistas, el cerebro es un biosistema, tiene dos tipos de propiedades: las resultantes, que las posee al-

gún miembro del sistema, y las emergentes, que las posee el sistema en su conjunto sin que las posea ninguno de sus miembros aislada-
mente.
Las propiedades emergentes están enraizadas en los componentes, pero los rebasan constituyendo una novedad. El cerebro humano tie­ne propied ue no poseen ni sus componentes físicos ni quími­c,os, como s n la capaci a embir, sentir recorda en-
Una sola célula nerviosa ni siente, ni piensa, ni ve, ni desea, pero si 1010 células nerviosas forman un sistema en el que están acopladas y cooperan entre sí, entonces pueden producir lo sorprendentemente
nuevo, lo psíquico o mental.


Teorías dualistas
Según las teorías dualistas, el ser humano no puede reducirse ni a espíritu solo ni a materia sola; es un compuesto de dos elementos que podemos llamar «mente» y «cerebro», o «cuerpo» y «alma».
Veamos algunos de los diversos tipos de dualismo que han apareci­do a lo largo de la historia del pensamiento.
p~alismo platónico
; para Platón, el ser humano que vemos en este mundo es un com­~u~sto de cuerpo Y alma, pero tal unión es un mero accidente. En rea­lidad, el alma es inmortal e inmaterial Y ya existía antes de unirse al ~uerpo, de modo que el verdadero ser humano «es su alma». Ésta es el principio vital que mantiene al cuerpo vivo y en movimiento. La fun-
\\ tión más propia del alma es el conocimiento. Por ello tiende a asomar­\\ ~e al mundo de las ideas o mundo inteligible, la verdadera patria del al­\\ ~a. El cuerpo es material y mortal: una prisión en la que el alma \\ fstá encerrada durante esta vida y que carga al hombre con necesida­\\.~ ~~es y deseos materiales que le alejan de aquel mundo celestial y le ~astran al mundo confuso y penoso de lo terrenal.

Hilemorfismo
Frente al dualismo platónico, Aristóteles sostuvo que el alma y el cuerpo son dos principios o ingredientes complementarios e insepara­bles de una única realidad o sustancia, la del ser humano. Éste es un dualismo especial, puesto que distingue dos principios sustanciales, pe­ro subraya que sólo se pueden separar en nuestra imaginación, mien­tras que en la realidad siempre van unidos.
La materia (hyle) no puede existir sin una forma (morphé) determi­nada, de ahí el nombre de esta teoría: hilemorfismo. El cuerpo es la ba­se material y el alma es la forma sustancial del ser humano. Esta última es la que le proporciona las propiedades que le caracterizan: vida, sen-
sación, habla, pensamiento.

En principio, Aristóteles tuvo dificultades para sostener la inmortali-
dad del alma. Para resolverlas, atribuyó únicamente al ser humano la posesión de un nous (mente o intelecto), en el que distingue dos mo­dos: el intelecto paciente, que recibe las impresiones sensoriales del mundo exterior y que es mortal, y el intelecto agente, que transforma esas impresiones en ideas universales y es la parte más divina del alma, separable de toda materia, inmutable e inmortal.
En esta tradición se sitúa en el siglo XIII Tomás de Aquino, que trató de hacer razonable la fe cristiana recurriendo a la filosofía aristotélica. Santo Tomás también considera que el alma es la forma del cuerpo, pe­ro es más expresamente dualista que Aristóteles. Sobre todo cuando uti­liza su idea del «alma separada» para explicar la resurrección y la inmor­talidad: tras la muerte, y hasta el día de la resurrección prometida por el
cristianismo, sobrevive el alma separada, capaz de dar forma a un nuevo 1 cuerpo glorioso, al que se unirá para siempre al final de los tiempos .

Dualismo cartesiano
Descartes (1596-1650) sostuvoradical a partir de los conocimientos científicos del Renaci­mienj afirma que el ser humano se halla compuesto por la unión de dos sustacias completamente distintas, el cuerpo, sustancia extensa y el alma sustancia pensante. Creyó que la comunicación entre ambas realidades se pro­dücía a través de la glándula pineal, situada bajo el cerebro.
Dualismo interaccionista
John Ecces siglo xx
Mente y cerebro son dos realidades distintas .
. Hay hechos que, para ser explicados, reclaman una mente auto­consciente.
El cerebro a solas es insuficiente para dar razón de los fenómenos mentales; es en las sinapsis interneuronales de la corteza cerebral, más precisamente entre las agrupaciones de dendritas, a que se da el nombre de «dendronas», Y las hipotéticas unidades de la activi­dad mental (de la mente o alma), a las que él llama «psiconas». donde acontece la interacción entre lo físico y lo mental. Por ello, es legítima la hipótesis de que, además de la estructura cere­bral, hay otra realidad de naturaleza distinta, no material, a la que se debe el carácter único del ser humano, denominada «sí mismo», «psique», «alma» o «ego». Para explicar la relación entre mente y cerebro, Eccles propone una sofisticada teoría bioquímica, bíoeléc­tri ca y mecánico-cuántica en la que se aclara cómo interaccionan las
llamadas dendronas y psiconas.