Nietzsche - Vitalismo - Nihilismo

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VITALISMOPrácticamente toda la filosofía de Nietzsche está impregnada de vitalismo. Encontramos en Nietzsche, por encima de todo, una clara reivindicación de la vida. Hará una serie de críticas a aquellas posturas filosóficas o del pensamiento en general en cuanto que engloban actitudes hacia la vida con las que él está en desacuerdo#En su crítica a la moral, Nietzsche ataca a la moral contranatural, es decir, aquella moral que se opone a los instintos del hombre, a sus inclinaciones; en este punto su posición recuerda bastante a la de los sofistas Trasímaco y Calicles. Este tipo de moral, según Nietzsche, se dirige contra los instintos de la vida, y es, en último término, una condena hacia esos instintos, y por lo tanto hacia la vida misma. Critica directamente a la moral cristiana, impuesta como norma de conducta, y también al orden moral del mundo; en su filosofía este orden proviene del hombre, el cual posee metas y leyes, siendo éstas parciales y humanas. Dios ha sido, en este sentido y durante siglos, la gran objeción contra la vida. Utilizó para referirse a esto la metáfora de Apolo (el dios de la lógica, la razón) y Dionisio (dios del placer y la desmesura). Durante siglos la moral contranatural intentaba crear hombres tomando como modelo aApolo; el nuevo hombre deberá ser una síntesis de los dos donde el carácter que prime sea el de Dionisio.#En cuanto a la metafísica tradicional, un aspecto fundamental de la crítica de Nietzsche radica en la valoración de la vida misma: mientras que en la tradición platónica la vida era un mero tránsito, un castigo para el alma que anhelaba llegar al mundo suprasensible, para Nietzsche no existe tal mundo. Sería una simple invención que sirvió durante siglos como fórmula de escape para el hombre en el enfrentamiento con la realidad, con la vida, que además había optado por despreciarla. Para Nietzsche la única realidad es la terrenal. Por otra parte, Nietzsche, al igual que Ortega y Gasset, creía que la vida era perspectiva. La metafísica tradicional, por el contrario, consideraba al ser como algo fijo e inmutable; la movilidad que aporta la pluriperspectiva había quedado reducida a lo sensible, lo falso en la filosofía platónica. Por lo tanto Nietzsche critica a esta filosofía por oponerse al devenir de la vida, a su dinamismo. Se opone también al uso de conceptos, por ser éstos demasiado individuales y prescindir de la vivencia personal e individualizada. El concepto no puede captar esta realidad de la vida, en constante devenir y cambio. (Coincide con Bergson). Propone en su lugar un lenguaje metafórico que explique la realidad desde la perspectiva individual. Dirige de la misma forma su crítica hacia las ciencias positivas, al igual que el resto de los vitalistas citados, por su visión cuantitativa de la vida, su intromisión en la moral, y la relación con el estado.#El nihilismo fue otro de los blancos de Nietzsche. Es la cristalización lógica e inevitable de la cultura de Occidente. El nihilismo es desorientación y duda tras el derrumbamiento de la filosofía platónica. Pero a la vez la época nihilista es necesaria para la llegada de una nueva perspectiva, una nueva valoración sobre la vida y el hombre.Además de toda esta crítica, hay una serie de propuestas en la filosofía nietzscheana que muestran con claridad la reivindicación por la vida y la experiencia personal. Hay una exaltación de la expresión individual y el uso de metáforas, de la creatividad artística, que constituye lo que el llamará la voluntad de poder. Reivindica también una filosofía autobiográfica; apoya una transmutación de los valores que conduzca a la recuperación de los instintos vitales del hombre, a afirmar la tierra, la vida total, en todos sus aspectos; también hay en él una defensa del error como parte de la vida; y de hecho una de sus ideas principales, la del superhombre, es la expresión máxima de la pasión por la vida y por el hombre.

EL NIHILISMOEl nihilismo no es una doctrina filosófica, sino un movimiento histórico y un proceso psicológico, es el movimiento histórico de la cultura occidental. *Como proceso psicológico es el estado de desasosiego y desorientación en el que el individuo cae al darse cuenta de la ficción en la que cree. Es el punto último en el que desemboca, tras los estados de conmoción y desesperación.*Como movimiento histórico representa toda la evolución cultural de occidente, sustentada en la metafísica platónica y la moral cristiana que despreció la ingenuidad del devenir y el valor telúrico de la vida.Es la ausencia de valores, de metas, de respuestas a los porqués que se había respondido desde Dios, que había sido la base de toda la cultura occidental. La frase "dios ha muerto", acuñada por Nietzsche, nos revela la esencia de este pensamiento, significa que al quitarle al mundo suprasensible la pretendida función ordenadora de nuestras existencias, nos hemos quedado sin sentido que darle a esta vida. Si Dios ha perdido toda su fuerza obligatoria y, sobre todo, constructiva, es obvio que el ser humano ha perdido totalmente la orientación en el mundo.Nihilismo es, en la obra de Nietzsche, algo profundo y polivalente .Un análisis realmente fructífero y profundo exige que se hable de nihilismos en plural y con diversos adjetivos, en vez de nihilismo en singular. Así lo hacen autores como Heidegger, Deleuze, Djuric o Grainer, que, tratando de completar y sistematizar una tendencia ya explícita en el propio Nietzsche, han desbozado denominaciones como: nihilismo incompleto, pasivo, activo, negativo, reactivo, clásico o extático, realizado e irrealizado, etc.Es posible también otra clasificación y denominación: en primer lugar hay que distinguir entre el nihilismo que tiene conciencia de sí y se reconoce como tal, que podría llamarse nihilismo explícito, y el que no se sabe tal e incluso se considera el gran adversario del nihilismo, el nihilismo implícito. El primero puede a su vez ser dividido, como hizo Nietzsche, entre activo, que es la cara positiva del nihilismo, y pasivo, incapaz de oponer alternativas o respuestas a la nueva situación. Esta parte negativa exige dialécticamente una parte positiva, es negar para afirmar, destruir para crear, aniquilar para producir. Así, de esa negación salen los nuevos valores, la voluntad de poder, el superhombre.Por otra parte, el activo, en el cual hay que situar propiamente a Nietzsche, no declina ante la nueva situación y reacciona de manera creativa y destructiva (ambas se implican mutuamente) cambiando los valores viejos y caducos por otros nuevos y revulsivos.El nihilismo tiene tres grandes momentos:*Nihilismo como consecuencia inmediata que sigue a la destrucción de los valores que habían estado vigentes hasta ahora, es el momento de la duda de la desorientación radical y de la pérdida de sentido.*Nihilismo como afirmación del propio proceso nihilista, en tanto que consecuencia necesaria dada la esencialidad del pensamiento platónico-cristiano; es el momento de la reflexión, del distanciamiento con respecto a esta tradición.*Nihilismo como punto de inflexión hacia una nueva perspectiva del ser y del hombre. Es el momento de la nueva valoración, sobre la vida, la esperanza. Este tercer momento del nihilismo es recorrido no por la reflexión de la razón, sino por algo instintivo y Nietzsche le da un nombre voluntad de poder.
En el fondo del nihilismo habría una gran crisis de la voluntad de poder de claro sentido moral. Nietzsche hurgó en lo que llamara una genealogía de la moral, que le llevó a detectar la fuente del nihilismo y del fenómeno de decadencia que domina la cultura de Occidente y que fundamentalmente se manifiesta en el cristianismo, en la metafísica platónica y en la moral que va desde Sócrates hasta la crítica kantiana y la dialéctica hegeliana.
La voluntad nihilista está, así, movida por el resentimiento y el deseo de venganza. Frente a los valores nobles que representa el héroe homérico, un hombre fuerte, sano y feliz, que dará origen al adjetivo "bueno", la casta sacerdotal judía encarnará lo que es bajo, vulgar, en definitiva malo. El poder del débil, del plebeyo, ha de ejercerse, entonces a la inversa: ha de invertir los valores nobles por la voluntad nihilizante que hay en él.